eduardo galeano, símbolo a la identidad latinoamericana.

por María de los Ángeles Polo Vega.

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por María de los Ángeles Polo Vega.

El 3 de septiembre de 1940, nacía en Montevideo, Uruguay, Eduardo Galeano, uno de los periodistas y escritores más brillantes de nuestra América, autor de títulos memorables como Las venas abiertas de América Latina, que al decir del presidente bolivariano Hugo Chávez Frías, ese libro es  todo un monumento a nuestra identidad.  Ese fue el libro que el propio Chávez le regaló a Obama en el año 2009, durante una Cumbre de las Amérias y al dárselo le dijo: «Es «un libro extraordinario que a mí me ayudó cuando era muy joven a entender mejor a América Latina, nuestra historia, nuestra realidad».

Pero no solamente ese, todos sus libros, sus crónicas periodísticas, sus ensayos,  son una lección constante de dignidad y de coraje, como también lo son sus frases recurrentes repetidas por millones de latinoamericanos en cualquier latitud.

Eduardo Galeano fue incondicional amigo de Cuba, de su Revolución y de su líder histórico, él fue de esos imprescindibles que lucharon día a día, sin cansarse jamás.

Eran célebres frases suyas como  «La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar«, pero también nos recordaba que “De cada día nace una historia porque estamos hechos de átomos, estamos hechos de historias” y agregaba «Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, no saben leer o no tienen con qué” y sus crónicas, a manera de cuentos breves, son memorizadas y repetidas por quienes aprendimos a amarlo a través de sus escritos .

Por ello CubaPoesía quiere recordarlo en este día de su cumpleaños con una selección de algunas de sus  historias.

El elefante
Cuando era niño, mi abuela me contó la fábula de los ciegos y el elefante.
Estaban los tres ciegos ante el elefante. Uno de ellos le palpo el rabo y dijo: -es una cuerda.
Otro ciego acarició una pata del elefante y opinó: -es una columna.
Y el tercer ciego apoyó la mano en el cuerpo y dijo: -es una pared.
Así estamos: ciegos de nosotros, ciegos del mundo.
Desde que nacemos, nos entrenan para no ver más que pedacitos.
La cultura dominante, cultura del desvinculo, rompe la historia pasada como rompe la realidad presente; y prohíbe armar el rompecabezas.

El nos recordaba siempre que  «La historia de América Latina es la historia del despojo de los recursos naturales», que  «La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respeto mutuo» y decía que  «Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se reconocen y se abrazan. Ese lugar es mañana».

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