el poeta roberto fernández retamar está a punto de cumplir 89 años.
por María de los Ángeles Polo Vega.

por María de los Ángeles Polo Vega.
Nacido en La Habana en 1930 , Retamar es uno de los más reconocidos intelectuales cubanos contemporáneos.
Se graduó de Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana en 1954 y luego se doctoró en las universidades de La Sorbona en París y en la de Londres. También tuvo el privilegio de ser invitado
por la Universidad de Yale para ofrecer cursos y dictar conferencias sobre Literatura hispanoamericana.
Se ha desempeñado como director de las publicaciones Nueva Revista Cubana y Casa de las Américas.
A lo largo de su carrera literaria Retamar ha recibido importantes reconocimientos entre los que destacan el Premio Nacional de Poesía en 1951 por su libro «Patrias», el Premio Latinoamericano de Poesía Rubén Darío, el Premio Internacional de Poesía Nikola Vaptsarov de Bulgaria, el Premio Internacional de Poesía Pérez Bonalde, de Argentina, el Premio de la Crítica Literaria por «Aquí» en 1996 y la Medalla oficial de las Artes y las Letras, otorgada en Francia, en 1998.
En Cuba se le otorgó el Premio Nacional de Literatura en el año 1989en reconocimiento a su labor no solo como poeta, también como ensayista y promotor cultural.Su ensayo Calibán es referencia ineludible sobre el concepto de cultura en el ámbito latinoamericano.
Es Presidente de Casa de las Américas y Miembro de Número de la Academia Cubana de la Lengua.
De él dijo Lezama Lima que «es muy cubano, curtido por el árbol que golpea el árbol universal del conocimiento. Se esboza en él una alegría que marcha acompañada del destino opulento del cubano, del cubano mejorque es universalmente sencillo»
La Colección Sur Editores del Festival Internacional de Poesía de la Habana le ha publicado en los últimos tiempos varios títulos de poesía, entre ellos «Vuelta de la antigua esperanza», «Con las mismas manos» y «Qué veremos arder».
Por estos días este poeta cubano. latinoamericano y universal estará celebrando su cumpleaños 89 y nosotros jubilosos, estaremos compartiendo con los amigos algunos poemas suyos.
“El otro”
Nosotros, los sobrevivientes,
¿A quiénes debemos la sobrevida?
¿Quién se murió por mí en la ergástula,
Quién recibió la bala mía,
La para mí, en su corazón?
¿Sobre qué muerto estoy yo vivo,
Sus huesos quedando en los míos,
Los ojos que le arrancaron, viendo
Por la mirada de mi cara,
Y la mano que no es su mano,
Que no es ya tampoco la mía,
Escribiendo palabras rotas
Donde él no está, en la sobrevida?
«El primer otoño de sus ojos»
Hojas color de hierro, color de sangre, color de oro,
Pedazos del castillo del día
Sobre los muertos pensativos.
Mientras la luz se filtra entre las ramas,
El aire frío esparce las memorias.
Es el primer otoño de sus ojos.
Cuánto camino andado hasta la huesa
Donde se han ido ahilando
Los amigos nocturnos del vino
Y los lejanos maestros.
Quedar como ellos profiriendo flores,
Quedar como ellos perfumando umbrosos,
Quedar juntos y dialogar
En plantas renacientes,
Para que nuevos ojos escuchen mañana
En el cristal de otoño
Los murmullos de corazones desvanecidos.
«A mis hijas»
Hijas: muy poco les he escrito,
y hoy lo hago de prisa.
Quiero decirles
que si también este momento pasa
y puedo estar de nuevo con ustedes,
en el sillón, oyendo el radio,
cómo vamos a reírnos de estas cosas,
de estos versos y de estas botas,
y de la cara que ponían algunos,
y hasta del traje que ahora llevo.
Pero si esto no pasa,
y no hay sillón para estar juntos,
y no vuelven las botas,
sepan que no podía
actuar de otra manera.
Estén contentas de ese nombre
que arrastran como un hilo
por papeles.
Disfruten de estar vivas,
que es cosa linda,
como nosotros lo hemos disfrutado.
Quieran mucho las cosas.
Y recuérdenme alguna vez,
con alegría.
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«Al devolver el original de un poema que apenas es mío»
Es de quienes escribieron los versos que cité.
Es de los inventores y rehacedores de sus palabras.
Es de la persona que lo guardó con tanto celo que casi no
dio luego con él.
Es de alguien que decide apropiárselo.
Es otra forma de la casualidad.
Es la renovada ilusión de desempeñar el papel de las flores.
Es una avanzadilla de la esperanza.
Es de unos ojos.
Es probablemente irreal.
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por: Redacción de CubaPoesía.