falleció la poetisa cubana carilda oliver labra

Su cadáver será cremado y sus restos se expondrán en la casona de Tirry 81, escenario donde concibió su obra literaria y el sitio que conserva infi...

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Su cadáver será cremado y sus restos se expondrán en la casona de Tirry 81, escenario donde concibió su obra literaria y el sitio que conserva infinidad de recuerdos sobre su larga existencia

Autor: Ventura de Jesús | corresponsales@granma.cu

29 de agosto de 2018 09:08:26

Foto: Archivo

Matanzas.—Carilda Oliver Labra, Premio Nacional de Literatura y una de las más sobresalientes poetisas de Cuba e Hispanoamérica, falleció en la madrugada de este miércoles, a la edad de 96 años.

Su cadáver será cremado y sus restos se expondrán en la casona de Tirry 81, escenario donde concibió su obra literaria y el sitio que conserva infinidad de recuerdos sobre su larga existencia. Un espacio que en últimos años acogió el proyecto cultural Al sur de mi garganta.

Autora de textos como Desaparece el polvo, Los huesos alumbrados y Se me ha perdido un hombre, entre otros muchos, así como de ese épico poema Canto a Fidel, Carilda aclaró más de una vez que su vida nada tuvo que ver con las mil historias mal contadas en torno al mito de su erotismo.

Los críticos la ubican junto a otras figuras esenciales de la poesía contemporánea, puesto que su obra está infundida en la pasión de cantarle al pueblo y a los ímpetus y flaquezas que mueven a los humanos.

Una de las intelectuales representativas de nuestro proceso, una creadora importante para la literatura, para Cuba y para la Revolución, así la calificó Fidel.

«¿Qué pido para vivir?», se preguntó alguna vez en uno de sus poemas antológicos, y se respondió con la mayor tranquilidad del mundo: «Morir».

Fallece la destacada poetisa cubana Carilda Oliver Labra

Carilda Oliver en el programa “Con 2 que se quieran”. Foto: Petí.

tomado de Cubadebate.

En la madrugada de este miércoles falleció a los 96 años, la destacada poetisa cubana Carilda Oliver Labra en su domicilio en Matanzas.

La Premio Nacional de Literatura fue una de las más sobresalientes poetisas de Cuba e Hispanoamérica, y los cubanos y en particular los matanceros agradecen esa extensa vida consagrada por entero a la poesía.

En marzo de este año recibió el Premio Excelencias por su fecunda obra en la séptima edición de la entrega de este galardón en Cuba, que reconoce a personalidades, organismos e instituciones que contribuyen al desarrollo de la Isla en diversos sectores.

La autora del Canto a Fidel atesora unos 40 libros publicados y llevados al Inglés, Francés, Alemán y Búlgaro, entre ellos Al Sur de mi garganta reeditado en seis oportunidades, Desaparece el polvo, cuatro; Soneto, tres y Se me ha perdido un hombre, en dos ocasiones.

Aquí le dejamos uno de los poemas más populares de la poetisa.

Me desordeno, amor, me desordeno

Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin querer, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.

Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada
me desordeno, amor, me desordeno.

Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;

y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.

Fallece la destacada poetisa cubana Carilda Oliver Labra.

tomado del periódico CINCO de Septiembre.

En la madrugada de este miércoles falleció a los 96 años, la destacada poetisa cubana Carilda Oliver Labra****en su domicilio en Matanzas.

La Premio Nacional de Literatura fue una de las más sobresalientes poetisas de Cuba e Hispanoamérica, y los cubanos y en particular los matanceros agradecen esa extensa vida consagrada por entero a la poesía.

En marzo de este año recibió el Premio Excelencias por su fecunda obra en la séptima edición de la entrega de este galardón en Cuba, que reconoce a personalidades, organismos e instituciones que contribuyen al desarrollo de la Isla en diversos sectores.

La autora del Canto a Fidel atesora unos 40 libros publicados y llevados al Inglés, Francés, Alemán y Búlgaro, entre ellos Al Sur de mi garganta reeditado en seis oportunidades, Desaparece el polvo, cuatro; Soneto, tres y Se me ha perdido un hombre, en dos ocasiones.

Falleció la excelsa poetisa cubana Carilda Oliver Labra.

tomado de: web@renciclopedia.icrt.cu

Carilda Oliver Labra, Premio Nacional de Literatura y excelsa poetisa de Cuba, falleció esta madrugada a los 96 años de edad, en su casa de la Calzada de Tirry 81, sitio en el cual vivió la mayor parte de su existencia y desde el que escribió su pródiga obra poética.

Autora de unos 40 libros de poesía lírica, épica y erótica, traducidos a varios idiomas, Oliver Labra mantuvo en Matanzas, ciudad donde nació el 6 de julio de 1922 una tertulia literaria por donde pasaron reconocidas figuras de las letras cubanas y foráneas.

Entre sus libros más conocidos aparecen Al Sur de mi garganta escrito en 1949 que le valió el Premio Nacional de Poesía en el año 1950, Canto a Martí, Las sílabas y el tiempo, Calzada de Tirry 81, Los Huesos alumbrados, Desaparece el polvo, Se me ha perdido un hombre, Error de magia, y Tú eres mañana, entre otros.

Reconocida como una de las voces femeninas más importantes de las letras Hispanoamericanas contemporáneas, recibió innumerables premios por su extensa obra, entre ellos el del Frente de Afirmación Hispanista de México y recientemente el Premio Excelencias.

Su cadáver será cremado y sus restos expuestos en la casona colonial de la Calzada de Tirry 81.

“Sombra seré”, escribió Carilda Oliver… pero se equivocó.

escrito por Mildred Obourke Rodríguez,

Tomado de : Radio COCO | Culturales

Carilda Oliver Labra siempre será la luz de la poesía matancera y cubana; y eso, ni ella misma podrá evitarlo, ni a sus 96 años, en que se va físicamente para dejarnos, no sólo su inmensa poética, sino también un ejemplo imperecedero de amor a la vida, la patria y la humanidad.

No hay que llorarla. Siento en lo profundo que ella no lo hubiese deseado. Fue una mujer tan vital; siempre fogosa en el extremo sentido de la palabra, llena de alegría, con esa sonrisa que iluminaba sus atractivos ojos azules, que no, no lo creo.

Imagino que le hubiese encantado una buena cantata y la lectura de sus poemas y que sus amigos y amigas cuenten historias picantes –inventadas o no– sobre su vida, esas que ella misma narraba con una sonrisa pícara o esa carcajada agradable y dulce.

Y obviamente ¿cómo a la Novia de Matanzas le iba a ser indiferente que su pueblo le regale flores en este día, cuando saben que verla era un suceso y escucharla en sus poemas un privilegio envidiado por muchos cubanos y cubanas y que ya no será?

Le encantaban las flores, los pájaros, los gatos, el mar y la brisa. Le gustaba la vida. Alguien así no quiere lágrimas.

El escritor Miguel Barnet, en el prólogo al libro de la poetisa, Al Sur de mi Garganta, observa**:** “La poesía de Carilda nació marcada por el signo del desafuero y la iconoclastia. Fue una explosión que hizo pedazos los intentos feministas anteriores a la edulcorada y romántica poesía de fines del siglo XIX… Carilda irrumpió con audacia y desenfado con poemas que aludían a su vida amorosa, a sus apetitos eróticos y su profundo y descarnado realismo, preñado de un humanismo conmovedor y pletórico… Ninguna palabra me puede acompañar porque ella es lo inasible, la ciega que se mira en sus espejos. La que escapa por el resquicio enigmático de sus propios versos. La que sin máscaras es todas las máscaras y en el retrato parece simplemente una mujer”.

Esa es Carilda Oliver Labra. Alguien que no se puso reparos para escribir un poema trasgresor, erótico y violentamente amoroso como: “Me desordeno, amor, me desordeno / cuando voy en tu boca, demorada; / y casi sin por qué, casi por nada, / te toco con la punta de mi seno”.

Tuvo, asimismo, la osadía de los versos del poema Anoche: “Anoche me acosté con un hombre y su sombra / Las constelaciones nada saben del caso / Sus besos eran balas que yo enseñé a volar / Hubo un paro cardíaco”.

Pero ella fue algo más allá de su poesía romántica o erótica. Su Canto a Matanzas expresa ese sentimiento inmenso por la tierra que le vio nacer; “Matanzas: bendigo aquí / tus malecones mojados / los árboles desterrados / del Paseo de Martí y el eco en el Yumurí. / Y van mis lágrimas, van / como perlas con imán / o como espejos cobardes / a vaciar todas las tardes / sus aguas en el San Juan”. Y están, su Canto a Fidel y otros Cantos, Elegías

Su obra fue profusa y variada y su cubanía también.

Existe en La Habana Vieja una tarja que define con antelación este su último momento de vida física en que se quiere quedar entre nosotros. El poema se titula La Tierra y dice**:** “Cuando vino mi abuela / trajo un poco de tierra española. / Cuando se fue mi madre / llevó un poco de tierra cubana. / Yo no guardaré conmigo / ningún poco de Patria: / la quiero toda / sobre mi tumba”.

Y por eso no creo que a alguien con estas definiciones y valentías en su vida haya que llorarla. Carilda se queda. Carilda es Cuba, la mujer matancera y cubana, épica de su tiempo; esa a la que ni la muerte puede vencer.

Por su malecón mojado, por las laderas del Yumurí, en su valle esplendoroso, a la vera de un puente, viendo las barcazas pasar, paseará Carilda la inolvidable, su alma enamorada, a veces desconsolada, a veces burlona, siempre enamorada… andará desafiante y humilde con su cabellera esplendorosa, en el corazón de quienes la conocieron, amaron, respetaron y leyeron.

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