Intervenciones en la jornada de Poetas en Defensa de la Humanidad

Poetas, no hay una segunda oportunidad para el milagro de la vida en el universo, estad alertas.

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Nuevamente sobre el tema del hombre y su mundo. Por Alex Pausides

Poetas, no hay una segunda oportunidad para el milagro de la vida en el universo, estad alertas.

I

El mundo actual enfrenta al hombre ante la disyuntiva de sumirse en la barbarie o reconstruir sobre nuevas bases el espíritu humano. La sabiduría debe salvarnos de la destrucción. Los valores universales que la humanidad ha atesorado en su devenir debieran ser la riqueza primordial. La lucha por la convivencia entre diversas culturas, religiones, etnias o ideologías bien podría otorgarle un sentido esencial a la vida del hombre en la tierra. Configurar un mundo vivible en armonía con el resto de la naturaleza es la página pendiente de la civilización y los poetas pueden escribir esa estrofa en la azarosa página en blanco de nuestro porvenir. El destierro de las armas y las guerras, la condena moral de la violencia y la explotación de unos hombres por otros y la participación en el diseño y realización de su propio destino son las premisas de la supervivencia de la especie.

Poetas, no hay una segunda oportunidad para el milagro de la vida en el universo, estad alertas.

II

La poesía es el estado natural del espíritu en esta parte del mundo. Nuestras naciones entraron a la historia de manos de los poetas. La poesía y la imaginación delinearon nuestro destino como pueblos. Muchos de nuestros más grandes hombres de acción lo eran también por la grandeza de su espíritu. Nuestra poesía expresa un modo singular de estar en el cosmos. Por tanto su existencia ha devenido un hecho natural entre nosotros. Liderados por el Festival de Poesía de Medellín ha ido tomando fuerza, muchas veces en las más precarias condiciones materiales, un movimiento que se sustenta en la fuerza transformadora de la poesía y la vocación de servicio de los poetas. La torre de marfil fue depositada en el museo del hombre, la libertad conduciendo al pueblo arrasó con nuestra pereza y puso en evidencia que el mundo existe más allá de nosotros, presa tal vez del descreimiento, la abulia o con la más esperanzadora urgencia. En Nuestra América los poetas vivimos el desafío que lanzan las mayorías tanto tiempo excluidas, silenciadas o ignoradas. Quinientos años de abandono es un fardo difícil de remover pero si los pueblos intentan hacerlo los poetas debemos estar junto a ellos. La vida en ese sueño. La obra en esa utopía. O ambas. Como José Martí o como Leonel Rugama o como Javier Heraud. Por ser parte de ese destino intentamos trabajar juntos. Necesitamos trabajar juntos. Unidad en la más absoluta diversidad. En el más absoluto respeto a la diferencia. Diferencia que hace más fuerte nuestro propósito en la configuración de un mejor destino para los hombres y mujeres de Nuestra América. Severa, enojosa ciertamente la tarea de buscar recursos económicos, explorar vías de cooperación con instituciones regionales o internacionales, vislumbrar prioridades, planificar con realismo lo posible dentro de lo necesario, son tareas de primer orden. Incentivar, promover proyectos personales, acciones propias o concertadas, regionales o globales. Privilegiar la formación de públicos entre los niños y los jóvenes, sustentar proyectos editoriales en todo soporte, garantizar una presencia en el mundo virtual, visualizar y reconocer las culturas originarias, las alternativas de una cultura de la resistencia, desde una visión democratizadora de la cultura y el saber. Es verdad que al poeta para hacer su trabajo le bastan las palabras, pero para mejorar el mundo en que vivimos es necesario que la palabra se sustente en una postura ciudadana signada por la eticidad, la más elemental comprensión del ser humano y un sentido común que conjuren el peligro de un regreso a la edad de piedra. En Nuestra América, a pesar de estar convencidos de los severos límites de una acción poética, creemos que aunque sea con palabras –hermosas o terribles— de muchas alternativas disponemos aún para concretar la más sencilla de nuestras ambiciones: que la poesía sirva a los demás y a nosotros mismos en la creación y el gozo de la belleza que la naturaleza y la civilización han sabido acumular y preservar.

El nuevo mundo, entroncado con la civilización occidental hace medio milenio, tiene todavía ante sí la necesaria superación de las exclusiones, negaciones, omisiones y silencios generados por la expoliación metropolitana de los pueblos originarios que vivían en estas tierras antes de la conquista europea. Tierras, lenguas, culturas, cosmovisiones: capital inalienable de los pueblos americanos.

III

Debemos asumir el dominio de las tecnologías como una herramienta comunicativa de primera magnitud. Un hecho ocurrido en las antípodas es del dominio público al instante. Esa sencilla verdad abre una posibilidad descomunal nunca antes soñada en la historia de la humanidad. Las acciones individuales, bilaterales o globales hacen viable la tentativa de cambiar el mundo. La poesía es un instrumento, un cuerpo resistente en su vocación de registrar la alegría y el dolor del hombre, enaltecer la naturaleza y el espíritu humano en su aspiración por conocerse a sí mismo, dominar el conocimiento y conquistar la ciencia. La palabra de un poeta no puede contra un obús pero sí alertar al género humano sobre el peligro y contribuir a configurar un mejor destino para el hombre en la tierra. Convencidos de la potencialidad de la palabra y del trabajo en común, en el mundo global los poetas podemos –por encima de la incomunicación y la indiferencia— ser parte de la solución.

Alex Pausides

El oficio del activismo poético. Por Yuri Zambrano

Atravesemos el corazón gélido de nuestras desidias más internas y trabajemos, actuemos siempre pensando que tenemos la fuerza de la palabra, para derretir témpanos de hielo, para convertir ese amor a la poesía, en lo más preciado que tenemos: el poder de transformar nuestros sueños en realidades, con la fuerza de la palabra, con el oficio de escribir y actuar,¡En Defensa de la humanidad !

Yuri Zambrano

En conmemoración de un año más de “Poetas En Defensa de La Humanidad”

XVII Festival Internacional de Poesía de La Habana, Mayo -2014

Toda poesía, todo poema: es activista por naturaleza.

El activismo poético es beligerante. Como el amor, como el atrevimiento de la belleza, como la osadía de sentirnos armónicos con el universo; así es la poesía. Tan encantadora e inalcanzablemente sublime, que a veces queremos mantenerla lejos de todo lo que vemos, para que no se empañe, para que no opaque su hermosura. Porque finalmente la protegemos, porque finalmente la queremos.

La belleza de la poesía es tan grande, que a veces nos duele comprometerla.

Sentir al mundo palpitar en nuestros corazones, es enardecer ante la menor provocación por las injusticias sociales. Cualquiera de ellas que se aparezca ante nuestras sensibilidades, es tarea de aquel corazón combatiente, que infiera que el respirar, lleva también consigo el compromiso innato, la consigna perenne, inmanente de usar el poder de la palabra hecho poesía, para contrarrestar aquellas infamias que nos ponen a meditar, pero que también, nos invitan a actuar.

Así pues, el oficio del activismo poético es por mucho, más demandante. NO es cosa de quedarse quietos, de decir que sentimos simple solidaridad y ya. ¡No!. El activismo, es aquel fantasma que usa la diana de alerta ante las vicisitudes de pueblos, de razas, de la tierra, de todo ser vivo, de –en ocasiones- los muertos que nos persiguen, los que nos duelen, los muertos que siempre pone el pueblo por culpa de esta condición humana que tanto nos hace daño.

El activismo poético es por consecuencia, más dinámico y comprometido. Es ese monstruo interno e insurgente que todos llevamos dentro, que nos lleva a escribir sobre cosas que nos duelen allá en lo profundo, a involucrarnos sin frenos, sin ataduras… a ciegas como ese amor que tanto promulgamos que poco compartimos, a sentirnos cada vez másencadenados con la búsqueda constante de soluciones que en ocasiones no vemos llegar, que rayan el desespero, el desasosiego, el desvelo, la impotencia…

Pronunciarse enérgicamente contra toda actividad que genere síntomas de inequidad social, violencia doméstica, tráfico humano, discriminación étnico-ideológica y de otras calidades que atenten contra la vida, la integridad y la salud de nuestros pueblos, es una tarea tan difícil, que cada vez que la enfrentamos: todos, pero todos, absolutamente todos los que sabemos que a veces el dolor también se filtra – queramos o no queramos en nuestros versos-; tenemos que lidiar con esa desazón, aquella incertidumbreque sobreviene a las decisiones de apoyar una causa que creemos, sea justa.

Comprometernos o no comprometernos, esa es la cuestión.

Y es que darnos cuenta que toda poesía es activista por naturaleza, a veces duele más que nuestros propios quebrantos.

Es claro que la acción poética constante no nos salvará de conflagraciones naturales, catástrofes eco-ambientales, no acabará con la caza indiscriminada de animales en extinción, ni con la extinción inequívoca de nosotros mismos, cataclismos humanos con esperanza innata. Pero eso sí, sembrará la semilla que queremos. Porque eso es activismo, sembrar con nuestro verso, la esperanza de que podemos hacerlo. Para que luego otros siembren y otros siembren, y otros… diseminen esos sueños, que sólo son sueños, cuando dejamos de soñar. Sembrar-propagar la utopía a ultranza mediante el verso, ¡ eso es activismo poético ¡ Creer que lo hacemos y lograrlo: ¡Eso es poesía ¡

Preguntarnos en cada verso, en cada figura literaria, en cada concepción de la belleza poética, porqué duelen las cosas, es tarea de todos. No dejemos que se desperdicie ese don. Aprovechemos que lo tenemos, que nos nace, que brota entre nosotros, ¡Vaya! Que grita en el fondo de todos nosotros. Hagamos conciencia que es un fruto con una luz inagotable, un sol inextinguible de energía que tenemos para trascender en el corazón de los demás. Transformemos cada verso en esa necesidad incendiaria que nos carcome, dejemos abiertas nuestra venas al tropo, al símil metafórico que nos alimenta y renazcamos sembrando esperanza… diseminándola. PERO TAMBIEN ACTUEMOS. Que no nos apaguemos ante el clamor ajeno, que al contrario, todo lo que veamos, sea una luz para encendernos por dentro, y no apagarnos nunca.

Vamos tras esa búsqueda constante de la acción poética inextinguible, usemos nuestra fuerza lírico-soñadoralucinante que tenemos para taladrar esas conciencias dormidas, recordemos que cada poeta, es un festival interno de utopías y sueños por realizarse. El manojo de estrellas del universo está en nuestras manos y la palabra es nuestra mejor arma. Despertemos a la acción, llamemos a la unidad a esa realidad tan terrible que es pensar que todos, sin excepción, somos uno mismo. La realidad, fraternos poetas, está en frente de nuestros ojos y no debemos soslayarla. En el trabajo constante, en el oficio para descubrir el poema enardecido, incendiario, coherente con nuestra humanidad, con nuestra conciencia operativa. Atravesemos el corazón gélido de nuestras desidias más internas y trabajemos, actuemos siempre pensando que tenemos la fuerza de la palabra, para derretir témpanos de hielo, para convertir ese amor a la poesía, en lo más preciado que tenemos: el poder de transformar nuestros sueños en realidades, con la fuerza de la palabra, con el oficio de escribir y actuar ¡En Defensa de la humanidad !

Yuri Zambrano

Intervención de Omar Gonzalez en la jornada de Poetas en Defensa de la Humanidad

La Red en Defensa de la Humanidad está concebida como una red de redes y diríase que cada uno de nosotros es una red. Esta tiene un carácter risomático. Ya están en desuso las estructuras verticalistas.

Fragmentos de la intervención

Los 10 ejes temáticos que rigen la RED constituyen hoy preocupaciones medulares de la humanidad.

La REDH es un movimiento de pensamiento y acción y constituye un referente de movilización de la opinión pública internacional, pero la Red tiene necesariamente que expandirse hacia otros sectores no solo a los intelectuales y los artistas, la Red debe rejuvenecerse sumar a deportistas, científicos, académicos, actores mediáticos porque hay que movilizar las conciencias

De lo que nadie habla es de las ideas, de los valores esto es una gran carencia, un gran déficit de nuestros días. Importantes medios no apuestan por el camino de complejizar la realidad sino todo lo contrario la simplifica.

Es necesario recordar por su vigencia, una frase de Carlos Marx, uno de los mayores sabios que ha dado la cultura occidental, cuando él se refería a la modernidad y decía que era el momento en que “todo lo sólido se desvanece en el aire, todo lo sagrado es profanado, y los hombres al fin se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas”.

La Junta mundial de poetas en defensa de la humanidad, alzan sus voces contra la guerra, el terrorismo, la depredación del medio ambiente y todo acto de exclusión por motivos de raza, sexo, religión, cultura, ideología o credos políticos.

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