jesús sama pacheco (mariel, 1950)
EL TURNO DEL OFENDIDO.

EL TURNO DEL OFENDIDO.
JESÚS SAMA PACHECO (MARIEL, 1950).
Jesús Sama Pacheco
(Poeta, narrador y escritor de literatura infantojuvenil.)
Ha publicado: En público secreto los amores (La Habana 1991, Madrid 1999, La Habana 2009); Habitante de la bruma (La Habana 1993, Madrid 1999); Versos de arena (La Habana 2005); Ante la espada y la pared (La Habana, 2007); Cantores de algarabía (La Habana 2008); todos de poesía. En 1991 publicó Operación juguete (cuentos para niños) y en 2010, Todas las máscaras (relatos para adultos). Picotina y otras fantasías (poesía para niños, Ed. Gente Nueva, 2012)
Ha obtenido premios y menciones, en los géneros de cuento y poesía, en concursos nacionales e internacionales. Parte de su obra aparece, además, en periódicos, revistas y antologías de Cuba, México, Chile, Perú, Brasil, España, República Checa, EE UU y República de Angola.
Entre sus libros inéditos se encuentran: La Corbata del abuelo (poesía, literatura infantojuvenil); así como: Umbral desnudo (poesía), Los pies en el polvo (poesía) y Las culpas del inocente (décima), así como varior libros de cuentos para adultos, jóvenes y niños..
ALGUNOS CRITERIOS DE LA PRENSA Y LOS EDITORES SOBRE LA POESÍA DE SAMA:
“Con En público secreto los amores, Sama nos da fe de la lealtad con que siempre ha asumido el oficio. Su poesía, sencilla y a la vez profunda, no da cabida a la chabacanería ni a cierto facilismo que pretende hacernos pasar la mala prosa por poesía.Sama ha sabido conformar un poemario con el tan socorrido tema del amor, sin caer en frases cursis ni en lugares comunes. Con un tono sencillo, ajeno a cualquier afectación, logra trascender el intimismo estéril para entregarnos textos en los que el amor de la pareja adquiere un sentido universal.”
Fermín Carlos Díaz, periódico El habanero, p.6, mayo de 1991.
“Jesús Sama Pacheco quedó gratamente sorprendido cuando en 1991 su primer poemario, En público secreto los amores, se agotó tan rápidamente en las librerías (…) Luego de tal sorpresa, aquel éxito vuelve (…) Habitante de la bruma admite más de una lectura para descubrir en el toda la novedad, el encantamiento, los hallazgos.”
Ricardo Alonso, periódico El habanero, p.7, 24 de mayo de 1994.
“Encuentro en este poemario (Habitante de la bruma) del poeta cubano Jesús Sama Pacheco, una poesía expresiva que nos conduce a la meditación de los trasfondos, contracciones y brumas que viven en todo ser que se siente vivo. El poeta nos ofrece sus impresiones, sus dichas y desventuras, y sabe hacerlo con una poética extraordinaria, en la tesitura de unos versos que fluyen profundos, sin oropeles inútiles ni concesiones al manoseado baúl de los arquetipos.”
Domingo Julián Pérez, Colección Apuntes mínimos. Año II, núm.8, Madrid, 1996.
“Es quizá por el cielo y mar azul por lo que Cuba es tierra de músicos, artistas, escritores, poetas, que cantan la belleza de sus paisajes y las costumbres y sentimientos de su noble y valiente población. Así lo hace Jesús Sama Pacheco en este libro precioso… Habitante de la bruma.”
María Dolores Fernández-Villamarciel, rev. Aldea,
núm. 44 pág.44. Jul-Agosto, 1998, Sevilla, España.
SOBRE VERSOS DE ARENAS:
“Similares a la arena son estos versos; mas no a las áridas arenas de un desierto, sino a la de las playas, porque tienen la frescura de aquellas que son besadas por el mar. (…) el poeta transita con éxito por varios de los caminos de la lírica. Así, versos libres, la imprescindible décima y la prosa poética, son su elección para rendirle tributo a la memoria de la madre, culto a la amistad y al amor (a sus hijos, su esposa y su país). Es un hombre de su tiempo y por eso expresa con sinceridad sus inquietudes sociales, tanto por nuestros propios problemas como por los que asfixian a un mundo donde la guerra, la injusticia y la sinrazón, lamentablemente, también se globalizan.
Y siendo isleño el autor, se habla también aquí de islas, barcos y mareas. Como arenas movedizas son estos versos, porque atrapan y ya es imposible salir de ellos, aún después de cerrar la última página.
Reinaldo Medina Hernández, Editor. Editorial Unicornio, La Habana, 2005.
Lo primero que asombra para bien en Versos de arena es la comunión de los ambientes físicos y los intangibles. Esta poesía muestra una perspectiva del paisaje en el sueño y lo real; aun cuando se estrena en el dolor existe un sentimiento de frescura. El sentido marino, las veleidades acuáticas se multiplican aquí… como en la arena.
Marino Wilson Jay, poeta, narrador, editor y crítico. Tele-Turquino, 2006, Santiago de Cuba.
UNA ESCRITURA EN LA ARENA QUE NO BORRA EL TIEMPO
Versos de arena, de Jesús Sama Pacheco, editado por Unicornio en el 2005, es un libro de libros. Una somera observación de sus textos componentes revela una indudable acumulación biográfica. El poeta fue viviendo intensamente, como vive todo poeta, y la vida le fue dictando versos asiduamente, bajo ese fervor con que la vida dicta testimonios de lo interior a los poetas. Y el libro se fue hilvanando en lo invisible, igual que la arena se acumula en el borde de la costa. De esa agregación sabia que proporciona el tiempo ha nacido este libro, en suma de ciclos, pues los días corren unos detrás de los otros, y los poemas se agolpan en la carpeta creadora con la misma velocidad de esa rueda insomne.
Pero Jesús Sama no es poeta desmañado, que va almacenando estados de ánimos, como es frecuente ver en el medio poético, sino arquitecto que hila sus ventanas, maestro que organiza sus efusiones. Y una de las virtudes cardinales de su libro es ésa precisamente, como el poeta ha sabido vertebrar lo que la ola mueve en blancas dunas, en golpes finos, en conjuntos de armonioso ligamen. Lo que sucede en la hiladura del conjunto, sucede en lo interno de cada poema. Adentro del texto, como la misma palabra sugiere, todo está tejido, y una eficaz aguja composicional deslinda estrofas, numera secciones, coloca exergos, titula con sabiduría (¡qué difícil arte es la titulación!) y distribuye según escondidas leyes de comunicación y gusto. De aquí nace la fluidez con que se lee su libro, a pesar de la movilidad y densidad cosmovisiva que contiene.
Jesús Sama no es un doctrinario de las formas, como muchos de los que traviesan los ámbitos literarios. No es un militante de un estilo. No cree que todo el arte esté cifrado en un instrumental. Lo mismo rima que no rima, despliega décimas que versos libres, cuaja la expresión en cálidos sintagmas líricos que abre la mano coloquialista para ceñir directamente el discurso cotidiano. La referencia y el ensueño, la vivencia de lo leído, lo leído en la vivencia, todo se le junta, pues no tiene compromisos con una secta estética, sino con el arte, que es la plasmación de nuestro mundo interior sujeta a las leyes de la belleza. Ya basta con eso para comunicarse dignamente con nuestros semejantes e inscribir con elegancia nuestro paso por la historia de la imaginación. Y Jesús Sama parece saberlo al dedillo, pues una lectura atenta de sus versos lo revela.
No debe dejarse de decir algo muy importante, pues tiene que ver con las peculiaridades psicosociales de un grupo de seres humanos. Jesús Sama pertenece a una generación de escritores que ha vivido un importante ciclo histórico de la más reciente vida cubana, enormemente compleja, que no puede ser examinada hoy con suficiente distancia, pues aún se vive sumergido totalmente en sus coordenadas vitales. Pero la poesía no espera, pues no es nunca un balance sociológico, un deslinde historiográfico, un análisis estadístico. Como decía Martí, los poetas siempre preceden. Y el lector atento encontrará en este libro el testimonio y la mirada de un ser temporal, entusiasta y participativo, que al paso del tiempo extrae sus propias conclusiones simbólicas. Todo esto está dicho en el lenguaje de la poesía, el único que ella soporta, para bien del arte y de la sensibilidad humana.Roberto Manzano, Escritor, editor y crítico. Revista Habáname, CPLL La Habana, 2006. ICL.
Versos de arena
Hoy quiero hablar un poco del libro Versos de arena, de Jesús Sama Pacheco. Este poeta y narrador nació en Mariel en 1950, y su obra refleja bastante bien las características de su pueblo. Ha publicado varios poemarios, En público secreto los amores, de 1991; Habitantes de la Bruma, del 93; El hijo del hombre, publicado en Madrid en el 99.
Poemas de de Jesús Sama Pacheco aparecen publicados en antologías de varios países, incluyendo Cuba. Ha obtenido diversos premios en concursos nacionales e internacionales.
En versos de arena el autor no se limita a utilizar una sola forma poética, sino que vamos a encontrar poemas de distintos tipos, poemas con rima libre, asonante, consonante, fluctúa entre la décima y el soneto, en ocasiones, o sea que tiene una cuerda muy amplia, y en muchos de sus poemas aparece de variadas formas el mar.
El poema Ventana al mar es un ejemplo de la riqueza con que escribe Jesús, por la forma utilizada y las metáforas que lo acompañan. Otro de los poemas que me parece interesante por su actualidad y data del 2005 es Súplicas de Mery Foster que se caracteriza por un profundo sentido humano ante la sensación que despierta la guerra.
Creo que es notable que este autor hable no solamente de islas, parques y mareas. Uno de sus poemas está dedicado a Pablo Armando Fernández y se titula Entre Luces y sombras.
Recuerden que este libro está editado por la editorial Unicornio que gracias a la Revolución existe para los escritores de la Provincia de La Habana.Dra. María Dolores Ortiz, Pedagoga, critica, ensayista.
(2007/06/08) Portal de los Escritores Cubanos.
”Ante la espada y la pared” es un libro fluyente. De eminencia lírica, no busca el recurso de la palabra cursi para concederle “modernidad” al texto. La temática de los poemas de Jesús Sama son coherentes con un intelecto cruzado de corrientes filosóficas trascendentalistas.
Lo que trasciende Sama es el verbo ralo, la sintomática anexión de una posmodernidad decadente y un disfraz de coherencia ideática. Se trata pues de poesía a pulso, con textos llenos de interrogantes sobre la finitud de las cosas y los hechos, y con un tono ritmático muy musical y fluyente.
“Ana en la puerta: sonrisa y llave”, así especula Sama con alguna amiga, y en esa precisión de la imagen se vertebra la condición de una poética de aires muy originales que no hace concesiones a las
musicalis de “juegos vocales”, porque su forma y contenido, signo unitario de por más, tienen una vocación de textura singular que coloca su poesía en el vórtice de uno de los más interesantes acercamientos a los conceptos del hombre en su atmósfera actual, captado siempre por Sama, como proveedor de desalienaciones humanas.Lina de Feria, poeta y crítica literaria. Prólogo del libro, marzo 2003.
LA LIMPIA ESPADA DE JESÚS SAMA
“Tras cinco libros de poesía y otro de cuentos para niños, Jesús Sama (Mariel, Pinar del Río, 1950), recientemente ha publicado, por las capitalinas Ediciones Extramuros, su quinto y hasta ahora más logrado poemario: Ante la espada y la pared.
De entrada, debo decir que, al parecer, la madurez ha tocado la puerta del poeta marielense, de acuerdo con los textos que incluye en este volumen singular, no sólo en su quehacer, sino en el de su promoción y, más aún, en el contexto de la poesía cubana contemporánea.”
“CUESTIONARLO TODO
Sí, de ello se trata en las 50 páginas de este libro, pues desde Dios hasta la vida cotidiana y todo lo que ella implica, son puestos entre la espada y la pared, como el propio poeta, quien vela, revela y se desvela en su afán por desentrañar el misterio de la vida, con todo lo que supone tal aseveración.”
“De tal suerte, en uno de sus más lúcidos textos (“Meditación”), pregunta y se pregunta Sama:”Hoy recordé la desmemoria
las sombras que envuelven ciertos gestos.
¿Qué será de aquello que no se hizo recuerdo
que murió sin resistir el leve paso de los días?
¿Qué será de aquella gente
que alguna vez nos dio su mano
una sonrisa al pasar
fiel complicidad sin compromiso?
¿Qué será de aquel amor
tan fugaz, aquella caricia
leve y misteriosa como el olvido?
¿Qué será de ustedes, de este poema
de nosotros cuando pase el tiempo?“Dividido en tres secciones (“Ante el espejo”, “Ante la duda” y “Ante la espada y la pared”), todas cargadas del más profundo contenido, y apoyadas en un lenguaje sencillo, casi directo, pero de fuerte carga ideotemática y expresiva, es la última, sin duda, la más conceptual, toda vez que aquí el poeta hunde su escalpelo hasta el fondo mismo de sus concepciones, que devienen, asimismo, las de muchos de sus contemporáneos y, por supuesto, de los posibles y seguros lectores, al tiempo que generan un aún mayor cuestionamiento de todo, por su profunda carga filosófica.”
“Así, “Los caminos” resulta acaso una de las piezas mayores, en extensión e intención, dentro del volumen. Por ello, no puedo dejar de transcribirlo, ya que es el que, acaso, sintetiza el pensamiento del poeta, afincado en la problemática humana, demasiado humana, tal pedía el poeta-filósofo”Dios está en mi casa
a la diestra de mis clamores
como animal ciego de ira.
Los mercaderes han vuelto al templo
venden sus mercancías a precio de oraciones
(proselitismo de última moda).
Mariposas y excursionistas, circunstancia también novedosa
disfrutan de la paz, del bienestar forjado a puro pulmón.
Dios a la diestra de Carlos Marx en mi casa
aún resistiendo las tentaciones
aún haciendo trabajo voluntario
aún apostando por el milagro.Dios misericordioso
me hace ver a los niños que se salvan
de la ignorancia, de enfermedades curables
los aciertos de una Numancia de más de cuarenta años…
Los horrores que andan por el mundo.Dios en mi casa, ataviado de Shangó y Orula
(Santa Bárbara y San Francisco).
Dios con su atuendo infantil
señalándome los caminos detrás de las puertas.
En las calles
los mercaderes me ofertan de todo
a precios descomunales.
Anexionistas y neófitos subastan sus almas
a dos por un sueño.
Con mis bolsillos vacíos envío a mi hijo a la universidad
mi mujer estudia computación, trabaja
y reclama los insumos del día.
Yo escribo este poema seguro del porvenir
con Dios en mi casa, a la diestra de Carlos Marx
aún forjando el milagro.EL IDÓNEO LENGUAJE PARA LA GENUINA POESÍA
He aquí otra excelente cualidad de Ante la espada y la pared: justamente en su lenguaje directo y coloquial (al que no falta en necesarias ocasiones, siempre que lo requieren las situaciones, la necesaria carga lírica), radica la mayor ganancia expresiva alcanzada por el autor, quien hace gala, también en este rasgo, de extrema madurez como poeta.
Sama Pacheco no recurre a vacuas lindezas estilísticas ni de (peor aún) ciertas experimentaciones de algunos que creen saberlo todo y, en suma, evidencian que, lo más opuesto, desconocerlo todo en el verso, pues si no hay comunicación, ¿de qué vale la poesía?
Ahora recuerdo un concepto o proverbio mayor que fijó, de una vez y para siempre, alguien que sí sabía, como pocos en su tiempo, de literatura y vida: Poesía es poesía, y no olla podrida, v.g. José Martí.”
“Por tanto, por todo, recomiendo este hondo y breve poemario que por su presencia (tonos grises, blancos y negros, ilustración poco atractiva), quizás no atraiga la atención en librerías, mas, al margen de ello, aquí sí hay genuina poesía que, sin oropel ni acrobacia, nos llena el pecho, como la tácita esperanza de que sí, la vida es perfeccionable, como el hombre que lo cuestiona todo para mejorarlo todo.”
“En fin, en estas 50 páginas hay auténtica poeisis o, para decirlo con el otro significado de la hermosa palabra griega: conocimiento.”
¨La limpia espada de Jesús Sama¨.Waldo González López, poeta, periodista, crítico, ensayista.
POETA DE HILO Y VIENTO
Más allá de la envoltura física de un poeta, existen insospechados misterios que, finalmente, en su lucha contra el tiempo y la existencia misma, devienen versos. Por eso lo material, las cosas comunes, el día a día, lo humano, son punto de partida para esa meditación poética, que es el todo en la obra de Jesús Sama Pacheco alcanzando su poesía la trascendentalidad.
La Editorial Extramuros pone en manos del lector el libro de versos Ante la espada y la pared, de la autoría de Jesús Sama Pacheco (La Habana l950). Quien ha publicado los poemarios: En público secreto los amores (l991); Habitante de la bruma (l993); Operación juguete (cuentos para niños l991); Versos de Arena (2005); Su obra ha sido antologada en Cuba, México, España, Estados Unidos y República Checa. Ha obtenido Premios de poesía en Concursos Nacionales como el Rafaela Chacón Nardi y el Regino Pedroso. Premio Internacional Poeta Pastor Aycart, en Alicante, y recientemente galardonado en el certamen de poesía amorosa en Palmas de Mallorca. Se le ha otorgado las medallas Majadahonda y Nicolás Guillén por su labor y el aporte de su obra a la Cultura Nacional, entre otras condecoraciones y reconocimientos de carácter social.
Este laborioso artista es promotor y fundador del Proyecto Botella al Mar. Por espacio se 10 años coeditor de las páginas culturales Tertulia, del periódico el habanero, entre muchas otras labores realizadas en el terreno de la cultura durante más de 30 años. Actualmente Sama es Vicepresidente Primero de la UNEAC y Presidente de la Fundación Nicolás Guillén en La Habana.
El poemario que nos entrega esta vez el creador con el título Ante la espada y la pared se caracteriza por un tono de mesura, una calma profunda, un equilibrio casi ingenuo, que a pesar de tratar temas de la cotidianidad se salva del simplismo y la cursilería. Y he aquí la factura salida de un artista que ha vivido en un tiempo –alucinado, alucinante– y que nos revela desde su propio testimonio, o quizás decir con unas simples palabras: desde lo más íntimo de su raíz de poeta, ese entresijo que es la condición humana.
Desde esta poética filosófica y desde esta contradicción real y aparente de sus versos —que no pretenden ser algo raro, sino detenerse ante esos perfiles singulares de la vida misma—.diremos que estamos ante un libro de esos que van a tener permanencia.
Ya desde el poema que abre las puertas del libro Ante la espada y la pared se nos avisa: Como el mismísimo Adán, mi vecino de los altos/ me hicieron y me soltaron en este huerto/ donde ya se arrastraban serpientes y babosas/ tiranos y subalternos./ No quise venir, podrán suponerlo./ Como a todos, me manufacturaron-puro pudor-/ me acunaron y me dieron hilo y viento/ hasta llegar a ser otra interrogante.
Hilo y viento: en la humildad de estos versos se guarece la más imponente de las solemnidades: hilo y viento; vida-sueños-dolor-muerte. En los 30 poemas que componen este poemario, el poeta hilvana con intensidad, con maña, desde un doble fondo filosófico, lo más hondo y doloroso de la existencia humana. El nos lo dice en el poema Semejanza, …lo que deja entrever la parábola/ que como dicen no es lo del trazo/ sino lo que disimulan sus alas/ y las sutiles vísceras del canto.
El discurso poético de Jesús Sama Pacheco exige al lector la cautela de varias relecturas, porque es significativo a pesar de su llaneza, y la importancia de él consiste en ese descubrimiento que lo hace grande.
De su obra, refiriéndose a su libro anterior, Versos de arena, ha dicho el prestigioso poeta y crítico cubano Roberto Manzano: Y una de las virtudes cardinales de su libro es esa precisamente, como el poeta ha sabido vertebrar lo que la ola mueve en blancas dunas, en golpes finos, en conjuntos de armonioso ligamen. Lo que sucede en la hiladura del conjunto, sucede en lo interno de cada poema.
Nos advierte el poeta con majestuosa alegoría en el poema Convocatoria: Con Dios me levanto y con Dios me acuesto / y no es suficiente /. Aquí nos está reclamando a toda reflexión. Sí, porque estos poemas han sido escritos para la reflexión, para hacer conclusiones, para que no dejemos pasar lo que nos dice este bardo en su canto, desde su envoltura lúdicra de hilo y viento.
Con unos versos sin grandes montaduras ni entramados el libro Ante la espada y la pared de Jesús Sama Pacheco es un volverse a cada paso hacia el origen de las cosas. El poeta nos lo propone con versos casi pueriles en su poema Solo la luz:
… Buscar más allá, más al fondo
más al abismo,
y descubrir la sinfonía cierta de nuestros huesos
la abstracción del humo
en pos de otra dimensión del fuego.
Ante la espada y la pared es una lección de sabiduría. Contiene poesía original y posee, además, esa cualidad que solo tienen los buenos libros: la de poder reconocernos en él y con su lectura vernos sometidos a la más íntima de las cavilaciones.Marilú Rodríguez Castañeda, narradora, escritora radial, crítica literaria.
Periódico el habanero, 25.03.2008.
LA ÍNTIMA OLA DEL AMOR SEGÚN JESÚS SAMA
Acaba de salir por la Editorial Gente Nueva un excelente libro de poesía amorosa para jóvenes. Se trata de En público secreto los amores, de Jesús Sama Pacheco. Escrito en versículos menores, como si fuesen pequeñas silvas libres, con algo de lied y mucho de madrigal, se caracteriza por la naturalidad, la delicadeza y la síntesis. Estos rasgos indisolublemente unidos no resultan frecuentes en la poesía cubana actual para cualquier edad, donde o bien reina lo lúdico ingenioso o el fraseo sincopado y jadeante de nuestra angustia epocal. Como el mismo poeta apunta en alguno de sus textos, su escritura ofrece una simbólica correspondencia con la «cadencia del viaje» vista como un «ritmo de la ausencia», términos con que se refiere a la visión de la ola que se marcha. Nacido y criado en un litoral, su mirada encuentra en el mar su propio movimiento interior, que sus versos logran imitar con absolutas sencillez y limpieza. Se agradece, por el respeto al lector que revela, su modo de organizar las piezas en el conjunto, pues cada una de ellas se contempla en la lectura como ocupando su estricto sitio, el punto preciso de la serie a que se incorpora. Esta propiedad del buen libro de poesía, que tiene que ver con una semántica distribucional que muchos no atienden pausadamente, le garantiza al libro una legibilidad y una dramaturgia impecables, que tanto crédito da a otros creadores, como los curadores de las artes visuales. Con ello el poeta gana dos batallas simultáneas: escoge sólo textos de suficiencia artística para el ofrecimiento, y factura la donación con gusto y brillantez. Esos gestos también se leen por el buen receptor, y suscitan simpatía agregada hacia lo leído, más allá del disfrute que pueda generar cada pieza específica. Hay también en el plano compositivo un sentido especial de la medida que borda los límites de las secciones y del volumen y garantiza que la memoria recuerde al conjunto no como un déficit o un exceso sino como una sugestiva expansión hacia lo máximo desde lo mínimo, que es exactamente en lo que consiste la eficacia artística.
El libro se encuentra consagrado al amor, contemplado a través de un juego de trascendencias. La caducidad de la vida, la añoranza de lo vivido, las reminiscencias que proyecta lo inconsciente, la contemplación de los sentimientos desde la evocación, la espiritualidad que encierra el verdadero erotismo, integran armónicamente su complejo y veraz universo psicológico. La autenticidad es aquí norte y conquista, lección subyacente que los lectores jóvenes recibirán sin duda y agradecerán íntimamente. El secreto de este logro se encuentra en el hecho de que el autor alcanzó una enunciación que es cardinal en la expresión poética: el individuo ha de proyectar su testimonio desde la especie sin abandonar jamás una elevada personalización. Los accidentes biográficos amorosos se plasman aquí desde la plenitud humana, y el lector inteligente y sensible captará el finísimo juego encaminista que el libro manifiesta, pues pone en camino a los demás desde la experiencia íntima para el ejercicio fecundo del amor. Aspiramos a que no falte en el libro para niños o jóvenes el ingrediente formativo, pero pocos autores conquistan en verdad la enunciación exacta, válida para una intervención legítima en la conducta dentro del estatuto intransferible de lo artístico. Los poemas que contiene este volumen se mueven con éxito dentro de esta enunciación tan codiciada y difícil de alcanzar y sostener en una serie expresiva. Según el propio autor, los seres humanos pecamos por no saber erigirle un obelisco a la ternura. Su breve libro nos redime, pues constituye por la elevación y la síntesis un afilado monumento interior que nos debe poner en movimiento hacia el transparente abrazo del cosmos. En un libro no sólo posee responsabilidad el autor, sino también el lector y el crítico. La responsabilidad del autor de En público secreto los amores ha sido perfectamente cumplida: delante de nosotros, objetivada ya en sus páginas, se encuentra su irradiación de sentidos: sólo resta a los lectores y la crítica cumplir con las suyas desde la mayor sensibilidad, honradez y justicia.Roberto Manzano, poeta, crítico, ensayista.
La Letra del Escriba, No 88, mayo-junio 2010.
JESÚS SAMA PACHECO, EN BOCA DE LOS ENAMORADOS
Durante el Festival Internacional de Poesía de la Habana, compartí espacio con el poeta cubano Jesús Sama Pacheco (imagen). No lo conocía personalmente, pero fue como si lo hubiera conocido de toda la vida. Intercambiamos libros de versos y nos despedimos de aquella agotadora jornada.
Una vez en la casa, abrí el libro de Sama. Su título: En público secreto los amores, por cierto, como cita el poeta, un verso de Francisco de Quevedo y Villegas, que intercala, en el primer poema “Los enamorados”. Comencé a leerlo. Hasta la última página no lo pude abandonar. Coincidía totalmente con las palabras de la contraportada: “Más que de lo íntimo y lo secreto, Jesús Sama Pacheco, el autor de este cálido poemario, hace un obelisco a la ternura, es decir, al abrazo, al beso en la mejilla, a la añoranza…, porque el amor siempre será de lo intangible, del dolor clavado a la cruz, y del perfume más que de la flor”.
No sabía muchos detalles de la vida de este poeta, pero cuando terminé de leer el libro, lo sabía todo. Para escribir estos versos hay que tener una especial sensibilidad, una vivencia de la poesía de la vida, un poder de comunicación virginal y una concepción firme de la necesidad de encender hogueras en el canto, para equilibrar este mundo de melancolías.
El libro está dividido después del Pórtico, en cinco partes.
La primera “Desde la orilla”. Allí en estos poemas, el adolescente apasionado que fue y en notables referencias, la Plaza de la Catedral, los amores, la pasión, los bailes, los espejismos y aquel río donde flotaban los cuerpos desnudos. Era el amor, en sinfonía inolvidable que el poeta construye con su propio encantamiento. Sólo recuerda de aquellas nubes: /”Las citas de Eluard/ y nuestros besos ahogados en las tazas de te”/
Después “Memoria errante”. La palabra crece. No hay duda, se cumple la vida, aparecen los contratiempos, y allí entre las páginas del libro: / La derrota del verso y el amor/. Canción lejana o de moda y el agua una y otra vez al reencuentro con la infancia. / Las olas me recuerdan la orilla donde permanezco/la incertidumbre/de nunca saber/la verdad del viaje. /
Y “Otra vez el mar”, y María a la que dedica el libro, porque con ella “un instante puede ser tan prodigioso como la eternidad”.” En el blanco de la espuma”, el verso fluye y refluye, como diría Martí. Las mareas poéticas de Sama, vienen y van. Las mareas son para él, profetas de las costas. Las anhela, las busca, necesita echarse al mar:” soñarte, desde el temblor de las aguas”. Un mar que se repite en la historia de un ser pleno de alucinaciones: “/La sexualidad del mundo se observa/en el movimiento de las olas/en el gesto del agua humedeciendo la arena/.
Ya al final “Las Gaviotas”. El alto vuelo en la fuerza vital de las palabras: /gaviotas del insomnio/se observan en las líneas sinuosas de los mares/ y se confunden con el paso imperceptible/de los peces/.
Y otra vez el río, el susurro de los besos, mujer casi memoria, mientras “sobre milenarias tempestades sigue galopando el amor” y en verso excelente llega el final del libro a enardecer de ternura las remembranzas.
/El eco de tu andar recorre mi fantasma, /viene con tus maneras/a perpetuar el optimismo en nuestros pasos/.
Poemario de amor, de suave y genuina transparencia que desacraliza el verso, para entregarlo en toda su frescura y honda conmoción.
Editado con muy buen acierto, la Editorial Gente Nueva sabe que textos como éste, vienen como dedillo al dedo para estas edades tempranas de la adolescencia y primera juventud, donde se siembran valores fundamentales que perduran toda la vida.
Muchos jóvenes pueden verse reflejados en este poemario, sincero, pleno, limpio, como las aguas mismas y el cielo en horizonte junto a la cálida fragancia del deseo.
Hace algún tiempo, expresé en un trabajo para este importante sitio de la cultura cubana, que no bastaba con leer, sino que había que saber leer. Ahora agrego que hay que aprender a seleccionar muy bien lo que se lee, de la misma manera que hay que saber escoger muy bien la música que se escucha. En general, en la vida, hay que saber distinguir a plenitud, lo que vale, de lo que no resulta gratificante. El espíritu se educa. Es un entrenamiento que sirve para todos los momentos de la existencia.
Una tarde, un joven se me acercó. Me pidió un poema para su amada. Le entregué el libro de Sama. Cuídamelo, le dije, no me gusta que se me pierdan los libros y mucho menos éste.
Después, regresó con el libro abrazado a su pecho. Lo había leído apasionadamente, Quizás sentía muchas de las cosas que allí se expresaban. No era este joven, un poeta, pero si aprendió a amar la poesía y a hacerla suya.
Poesía hay en todas partes, sólo tienes que saberla descubrir, le dije. Si aprendes a descubrirla, tu vida se enriquecerá, verás mejor el horizonte, enfrentarás con más astucia los contratiempos, actuarás con mayor transparencia y objetividad. ¡Ya podrás comprobarlo!
Parece que me entendió. Le expliqué el valor de un buen texto. El poder de las palabras. Le hablé también que el mundo es color, es sonido, es sentimiento amplio y profundo. ¿Por qué dañar el espíritu con una frase soez, con un sonido estridente, sin emoción o con algo que en lugar de enaltecer, derrumbe?
Le expliqué, que las evocaciones también conforman la vida. Cuando pasan los años consuelan, armonizan, nutren. Un buen texto, una buena música, la observación de una obra plástica de la mano de una gran artista, un grandioso espectáculo de danza o una interesante puesta teatral, son cosas, que quedan grabadas para siempre. Lo mediocre, lo indeseable, lo mezquino, es fugaz, se queda en el camino y hasta desaparece.
Seguía aquel joven escuchándome, apretaba aún en sus manos los poemas de Sama. Creía que no me iba a devolver el libro. Me dijo: copié muchos de ellos ¡son hermosos!
Después, por la noche, a solas, volví a revisar los poemas. Me vinieron a la mente mis años de adolescente y aunque usted no lo crea, el insomnio se apoderó de mí.
Me senté también en la orilla, recorrí la plaza de la Catedral, las películas del cine de mi barrio, la fiebre y la prisa de vivir, aquellas mañanas con la Sinfónica Nacional, el poema inconcluso ante un amor desesperado, las canciones delirantes aunque, como expresa el poeta: “no se justifiquen mucho las nostalgias en el andar de estos tiempos”.
Indiscutiblemente Sama con su poemario, toca el corazón de los lectores, entrega con auténtica elegancia aspectos fundamentales de la existencia y logra el abrazo eterno, para hacernos saber, como él bien dice, que los hombres, a veces, nos alimentamos de mentiras y no somos capaces de reconocer, que podemos salvarnos, si sabemos hacerle un obelisco a la ternura y un pedestal de amor a los recuerdos.Juanita Conejero, Periódico Cubarte, 2010-06-10.
LAS ARISTAS DEL AMOR
Bajo la égida de Francisco de Quevedo (un verso del gran poeta español da título al poemario “En público secreto los amores”, publicado por la editorial Gente nueva en el 2009) Jesús Sama Pacheco ignora el consejo de otro grande, en este caso checo (aunque escribía en alemán), Rainer María Rilke, quien aconsejaba a un joven escritor: “No escribas poemas de amor”. Pienso que la negativa de Rilke se debía a la sensiblería, la superficialidad empalagosa, intrascendente, en la que incurren con frecuencia quienes abordan la temática amorosa. Baste con el nombre de Quevedo, ya citado, o Pablo Neruda, Mario Benedetti y Nicolás Guillén, para demostrar que no hay tema vedado para la verdadera poesía.
Por tanto, Sama se impuso a si mismo un gran reto. Ser original, auténtico, en un terreno difícil, del que tanto se ha escrito y donde se corre el peligro de caer en una tembladera, de repetir lo ya dicho, o en el peor de los casos, no decir nada. ¿Sale airoso el poeta de esta prueba? Antes de responder esta pregunta, quiero extenderme en algunas consideraciones.
Como se describe en el poema “Patio de la Catedral, 1974”; su formación fue en la década del setenta, cuando estaba en boga el coloquialismo en la poesía cubana, estilo que se impuso a partir del año 1959, con el triunfo de la revolución Cubana, que como han dicho algunos críticos, ya existía en algunos poetas del Grupo Orígenes (Cintio Vitier, Fina García Marruz, Eliseo Diego…), en Nicolás Guillén, y sobre todo en José Zacarías Tallet, entre otros, pero que a partir de esa fecha se convirtió en norma, por la nueva realidad que se abría paso en el país. El coloquialismo ganó nuevas zonas para la poesía, flexibilizó el lenguaje, logró un gran poder de comunicación y tuvo (tiene) entre sus grandes cultores a Roberto Fernández Retamar, Fayat Jamis, César López, Pablo Armando Fernández y otros miembros de la llamada Primera Generación de la Revolución.
En la fecha que alude el poema antes citado (año 1974) ya el coloquialismo había generado su propia retórica. Recuerden que este fue el “quinquenio gris” (para otros “década negra”) de la cultura cubana, tema del que tanto se ha escrito y en el que no me puedo extender por falta de espacio. Es interesante como Sama dice: “Ninguna filosofía fue suficiente/ para evitar que el tiempo nos tendiera su trampa/ y caducaran nuestros proyectos”. Si el poemario de Sama puede incluirse dentro del coloquialismo, este
no incurre en los errores en que ese estilo cayó (aunque tuvo una Segunda Generación de la revolución, llamada “del Caimán Barbudo” con Luis Rogelio Nogueras, Guillermo Rodríguez Rivera, Víctor Casaus…, con aportes notables). En la poesía de Sama hay lirismo, un intimismo, una complejización de la realidad, que comparte con autores como Alex Pausides y Roberto Manzano, contemporáneos con él, que en aquellos años estaban renovando la poesía cubana. Estas características se ahondan en sus libros posteriores, por ejemplo: “habitante de la bruma” y “Versos de arena”.
En el poema “Espejismo”, de hondo sentido heraclitiano, se reconoce la eterna fugacidad de la vida: “Mientras, la corriente/ – irrepetible- / arrastra las nuevas aguas/ y un cause sin memoria finge recordar.” Sama aborda el amor en muchas de sus aristas, en la que no está ausente la soledad.”…un oráculo/ muestra su cúspide/ mientras la soledad cabalga”, como dice en el poema “Dominio de la fiebre”. O en “Breve historia de un amor apasionado”, con su dosis de ironía, muestra la complejidad que puede tener una relación amorosa “como terminan las pasiones/ cuando en un beso hay más de dos”.
Por haber nacido en el Mariel, conocido municipio habanero colindante con la costa norte, hay en su poesía una recurrente presencia del mar. Pero en este tópico, también Sama se niega al pintoresquismo, al maniqueísmo. En el poema “Desarraigos”, se aborda el tema de la diáspora (también recurrente en su orbe poético) tan tratado por la poesía cubana desde Heredia. El poeta se ve en la disyuntiva. “Cruzar el mar, unir mis desarraigos de los suyos,/ ser cuanto exigían sus argumentos”. Esa opción tan actual y común en la vida del cubano, que desvía destinos, desune familias. El poema termina con una decisión que no deja de tener su desgarramiento. “Extasiado, inamovible/ vertical/ sobre la misma arena del comienzo”. O en el poema “Desde la orilla”, que no excluye la duda de esa opción. “las olas me recuerdan/ la orilla donde permanezco, la incertidumbre/ de nunca saber/ la verdad del viaje”.
Tan omnipotente como el mar es para Jesús Sama Pacheco su compañera María (a quien está dedicado el libro). En el poema “Secreto de la abeja” dice: Un instante con María/ puede ser tan prodigiosos como la eternidad. Pero como los ejemplos anteriores, el poeta no se deja llevar por idealismos. Reconoce el peso arrollador del amor, sobre todo el cotidiano, el del día a día, el más difícil. “donde sólo el amor salva/ y mata/ -lentamente- /sin regreso”. En el poema “María”, de connotaciones bíblicas, después de reconocer que la pureza no existe, pero tampoco es su mujer de las “sin fronteras en el sexo”. Para concluir con un verso de hondo significado: “¡Esta es otra María y yo soy otro José!”.
No quiero concluir sin hacer alusión al poema, largo aliento, sinfónico, “Gaviotas” (otra vez el mar), que cierra el libero. Es interesante que este texto haya sido escrito, como dice al final, en Lubango, en el año 1979, mientras el poeta cumplía una misión internacionalista en Angola. Como trasfondo, como reverso del poema, está la guerra, siempre cruel, aunque sea necesaria. Pero no hay una sola referencia directa a ella. El autor rememora “el alto valor de lo mínimo”, “un beso en los parques”, “la algarabía de los niños”. En medio de la añoranza, reconoce que “Era difícil seguir hablando de Julieta”, “asomarme a tu ventana con una cítara melancólica”.
Para Sama “Cabalgar el insomnio/ no es entretenimiento de poetas, / absurdo del amor, futileza de las penas”. Es una circunstancia en que el amor adquiere una connotación trágica: “Ahora pienso en ti/ pero con el sexo mirando hacia la tierra”. Evoca a la mujer amada, lejana: “En la memoria crecen los días de la primavera/ y tu olor a madrugada”. “Gaviotas del insomnio” le llama a sus palabras, que tratan de establecer contacto con ella. A pesar de lo difícil de la situación en que se encuentra, de la posibilidad de muerte, el poema termina con un tono optimista: “El eco de tu andar recorre mi fantasma/ viene con tus maneras…/ a encender hogueras en mi canto/ a equilibrar este mundo de añoranzas”.
Respondiendo a la pregunta inicial, creo que sí, que Jesús Sama Pacheco salió airoso de esta prueba. Logró, como comentó Amanda Calaña Carbobell, editora del libro, escribir una de las mejores muestras de poesía de amor en los últimos cincuenta años de la literatura cubana.Carlos Jesús Cabrera, poeta, narrador, especialista literario. La Gaceta, No.2, 2011.
PASIÓN Y GLORIA DE ENFRENTAR LOS DEMONIOS
Hasta la lectura de estos poemas de duda, desafío y certeza, que salen de enigmas resueltos a fuerza de temeridad, tenía una impresión de la poesía cubana, por lo menos la que he leído, poesía de poetas excelentes enmarcados o circunscritos a su propio ombligo, sin ver aquello que en Cuba aflora por todas partes, pero que hay que atraparlo en el aire. Poesía sublime, canto enamorado, en los Olimpos del saber o en las redes invisibles del sentir de un poeta cuya voz expresa lo que su mirada ve hacia adentro de sí mismo. Jesús Sama Pacheco rompe esos límites y con ello me deja la tarea de buscar otras voces para confrontarlas con este antes y después.
Estoy hablando de un pequeño libro con la tremenda capacidad de demostrarme que la poesía tiene otros caminos, falta conocerlos, falta atreverse a caminarlos, me refiero a Ante la espada y la pared, de Jesús Sama Pacheco. Antes de hablar de sus varios méritos debo dejar constancia de dos imponderables que no le hacen justicia a la obra, uno es la poca tinta de la impresión que nos dificulta la lectura, el otro está en las palabras, a mi juicio desafortunadas, de quien tiene la misión de incitarnos a la lectura y/o adentrarnos en ella, dándonos algunas claves para mejor disfrutar la aventura de leer poesía. Lina de Feria, la responsable del prólogo, dice:
“Lo que trasciende Sama es el verbo ralo, la sintomática anexión de una posmodernidad decadente y un disfraz de coherencia ideática”, como para quedarse en el limbo, sea pensando que nos ha querido decir o sea para saltar al baile esgrimiendo espadas. Confieso que si entendí algo al leer Ante la espada y la pared ha sido el desencuentro con lo que asegura Lina de Feria en su prólogo, este desencuentro me ha permitido
reencontrarme con la poesía cubana, que ahora he de leer con ojos nuevos y pasión de condenado.
Quien es capaz de escribir:
“Dios a la diestra de Carlos Marx en mi casa
aún resistiendo las tentaciones
aún haciendo trabajo voluntario
aún apostando por el milagro”
o “ El púlpito y el pálpito.
Dios en la duda y el hombre en la cruz”…o “ Y Dios me responde
en su lenguaje plural
tan plural
y lacerante
como la incertidumbre”
no merece esas palabras arriba señaladas, palabras que dicen lo que no dicen o insinúan lo que no está
en la poesía de Sama. Todo libro de poesía tiene su mérito, así como también tiene su lector. Lo que no puede admitir duda es que el editor debe procurar no imprimir un libro para complicarnos la vida con lo ilegible sino facilitarnos, primero la lectura y segundo la fluidez del mensaje, y en esto es tarea del prologuista asegurarse que lo suyo sea ni palabra gratuita ni compendio de complejidades.
En realidad el significado pleno de Ante la espada y la pared, pequeño y gran libro, se encuentra resumido en el último poema:
Entre la espada y la pared
puede estar la imagen del fin
o del comienzo.
Todo depende del postrer movimiento
de la idea que decide la próxima escena
o del pecho, un última instancia
que enfrenta el acero
y la mano que lo empuña.
Todo depende, más allá del valor, del ángulo exacto
de cada cuerpo ante la espada y la pared.Estamos acostumbrados a decir entre la espada y la pared, aunque ya nadie use espada ni haya muros reales para ponernos en la disyuntiva mayor de un si o un no, y lo decimos para definir un fatalismo que no tiene alternativa, y sin embargo seguimos vivos. El valor de la poesía de Sama es que va más allá de lo fatal, del final seguro, se escapa de los muros y las espadas y nos asegura que todo depende del ángulo del cuerpo que está ante la espada y la pared, una tremenda metáfora de vida para iluminarnos de audacia: hay siempre una salida y para ello debemos vivir, viendo y analizando cada pequeña porción de los espacio – tiempos en que nos movemos. En suma la suya, y es lo que rescato, es una poesía que eterniza un instante para mostrar que hay salida, al ser esta la clave mayor, es también una poesía hecha de palabras que parten de un ser, un sentir para no quedarse en los marcos estrechos de lo personal. Digo, sin temor a confrontar ideas, que aquí está la ruptura de la cáscara del huevo, aquí comienza la eclosión, lo que venga mañana, seguramente será todo aquello que se universalice desde la polifonía del canto nuevo.
Un pequeño gran libro que contiene treinta miradas, veintinueve instantes de audacia antes de la confrontación final, antes de la única salida, antes de la diferencia, el Ángulo ambiguo que inaugura el huevo haciendo eclosión. Un libro reunido en tres capítulos de un hablante poético que está Ante el espejo, Ante la duda y Ante la espada y la pared. Es un libro que en esencia nos transmite un canto de quien se sitúa frente a si mismo en la imagen reflejada, que lo incita a una reflexión y desde aquí, desde la
duda, se proyecta un pensamiento capaz de encontrar una salida distinta. Es un libro para desarmar, para ir al espejo y a las dudas y volver de allí en un ambiente húmedo de más de treinta grados de calor para confrontar el instante supremo en que se vive o se muere.
Sama se atreve a decir que hay otra solución a un problema que nos ha parecido siempre sin solución y que, sin embargo, la solución se impone. Quizá su significado sea uno y quizá lo interpretemos de dos o más modos. El significado primero es que siempre hay una solución, las otras significaciones posibles pudieran ser que cada problema requiere una aproximación distinta y la tercera es que en el pensar distinto está la floración, siempre y cuando la flor sea no lo estrictamente personal sino la conciencia de que somos algo más que islas al garete.
Canto de ilimitadas variantes hacia el futuro, salidos de la angustia de ver nuestras flores mustias. Hay poemas de una potencia tremenda: de sublime emoción como en Escaleras; de certeros dardos, como en Dudas, Universo y Lastre; trémulas como en Drama humano; Desesperantes y desesperanzadores como en Hablar con Dios.
La metáfora toda del libro pudiera ser o sale cada uno al mundo para que el mundo entre en él o entra la espada en la pared dejando la mancha de lo que fue, en ese trance ya nada importa. Entonces, si queremos un nuevo amanecer, estamos hoy ante la única salida. Vencer la espada, derribar la pared.Tito Alvarado. Web de Poesía Sur, abril de 2013.
De su libro Las culpas del inocente, ponemos a consideración del lector algunas décimas:
I
Del canto la luz más pura
se filtra por los celajes
donde jardines de encajes
muestran sutil la figura.
Para el cantor la estatura
no está en la joya pueril
ni en el estrecho redil
donde pasta el artificio…
¿Será el canto cruz y oficio
en las llamas de un candil?
VIII
Erguido por el sendero
de lo que llaman destino
ando como buen felino
arañando el derrotero.
Poco busco, poco espero
–mi ley es sobrevivir–
de la penuria salir
a costa de mi denuedo.
¡Con la palabra no puedo
nutrir el ego y vivir!
XV
1
Porque vivir es luchar
y defender la alegría
recurro a la idolatría
para soñar y cantar.
Mi sino es peregrinar
entre angustias y pavores
entre añoranzas y ardores
en busca de luz y canto.
¡La vida no tiene encanto
si se callan los tambores!
2
Vuelvo al dolor, siempre vuelvo
porque el dolor desafía.
Uso al cantar la ironía
la luz en que me disuelvo.
Presto a batallar me ensuelvo
en un coro de clamores
ni vedas ni sinsabores
logran mitigar mi ardor.
En un Mundo de dolor
¿de qué sirven los temores?
XVI
Sutilmente, como Dios
la vida impone su credo.
Intento brillar, no puedo
no llega a tanto mi voz.
Me aferro a la cruz, a la hoz
y en un susurro me elevo.
Nada en mi fuga me llevo
todo lo dejo en la tierra.
Tanta historia me aterra
como a sufrido longevo.
XVII
Los sueños se me han cumplido
uno a uno, hasta el insomnio.
Quise ser santo, demonio
ser don Juan y ser Cupido.
Nunca en combate fui herido
y aunque a don Juan no llegué
de sobra sé que pasé
la meta de mis anhelos.
Ahora, ya sin escalpelos
disfruto de la vejez.
XVIII
De mi inocencia me río
de mi madurez también.
La risa me brota bien
cuando al dolor desafío.
En la pena no confío
la pena es como una sombra.
Hechizo es, pena se nombra
y cuando crees que se ha ido:
enviste al árbol caído
con un disfraz de alondra.
XIX
1
Sin temor ni incertidumbre
paso a paso me voy.
Aprendiz de muerto soy
no faltará quien me alumbre.
Frente al abismo –la cumbre–
del andar y la vejez
partí ayer sobre mis pies
igual que ella, y recorrimos
juntos el sendero, y fuimos
como piezas de ajedrez.
2
La estrategia, el ataque
la defensa, la altivez
(sin pensar en el tal vez)
todo, de jaque en jaque
lo aprendimos, lo sufrimos
porque juntos elegimos
la manera de vivir
de soñar y de morir…
Juntos –muy juntos–
como piezas de ajedrez.
[palabralink]Jesús Sama Pacheco
(Mariel, 1950). Miembro de la Asociación de Escritores de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Ha publicado: En público secreto los amores (La Habana 1991, Madrid 1999, La Habana 2009); Habitante de la Bruma (La Habana 1993, Madrid 1999); Versos de Arena (La Habana 2005)…
Ver poemas y biografía de Jesús Sama Pacheco en Palabradelmundo[/palabralink]
Seguir leyendo


el silencio de los excluidos
Por Graziella Pogolotti En homenaje a Roberto Blanco
