laboratorio de escritura, noticias desde la habana

Cada ciclo del laboratorio nos conmina a detallar nuevos elementos. Las herramientas de trabajo que han sido utilizadas en este que comenzó con el ...

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Cada ciclo del laboratorio nos conmina a detallar nuevos elementos. Las herramientas de trabajo que han sido utilizadas en este que comenzó con el poeta y narrador Emilio Comas y la alteridad del estamento como denominador común, convoca a nuevas experiencias. El realismo y sus encrucijadas, visto dentro de la narrativa en Cuba, fue un buen comienzo para situar próximas perspectivas.

La sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC, convertida en puente para conjugar los territorios por donde se mueve la palabra y la voz del poeta. Allí, de nuevo Virgilio, y sus tonos, allí los tacones de Flora, Ricardo Alberto Pérez moviendo los hilos de la interpretación de Ángel Escobar o Juan Carlos Flores, en el segundo encuentro. Después Richard, invocando la necesidad de los grupos poéticos y su importancia. Diáspora, releído desde su fundamentación, carencias y conjeturas grupales. Allí además Nara Mansur mostrando las herramientas de su taller creativo. Ricardo Alberto Pérez fue el extremo que nos llevo hasta la Feria del Libro de la Habana. Del laboratorio a la aplicación practica. Escuchar la voz del poeta además de leer sus páginas. Buen ejercicio.

Luego del receso, otro extremo nos trajo a la Villena, Ismael González Castanell, la crítica literaria y sus incapacidades objetivas. La importancia de la comunicación entre lector y poeta. Un laboratorio esperado para los que se inician en el ejercicio de la critica, y también porque no, para los que necesitamos abrir los códigos de nuestra escritura para el lector común.

Así anda la Habana, de propuesta en propuesta, laborando, laboratoriando, continuaremos….

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