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NOTICIAS DE CUBAPOESIA, FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA DE LA HABANA. HOY, CON JACK HIRSCHMAN.

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NOTICIAS DE CUBAPOESIA, FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA DE LA HABANA.
HOY, CON JACK HIRSCHMAN.

El más importante poeta vivo de Norteamérica. (Luke Breit, crítico literario.)

Para participar en el ciclo de lecturas de cubapoesia (del 25 al 30 de mayo), llegó este sábado a la habana –acompañado por la también poeta Dorothy Payne, integrante de las brigadas de poetas revolucionarios de San Francisco, California, el poeta estadunidense Jack Hirschman, uno de las grandes figuras de la poesía antisistema y anticapitalista de norteamérica. Su primer viaje a Cuba nos enfrenta a una poesía poderosa en términos estéticos, humanista, corrosiva, crítica, violentamente comprometida con las mejores causas de los pobres de la tierra.

Jack Hirschman nació en Nueva York, Estados Unidos, en 1933.
Poeta laureado, editor y traductor de algunos libros de Pablo Neruda, Antonin Artaud, Vladimir Maiakovsky, Jean Cocteau, Roque Dalton y René Depestre. Desde que abandonó la carrera de profesor universitario en los 60’s, ha elegido el libre intercambio de poesía y política en las calles. y ha sido llamado por Luke Breit, el más importante poeta vivo de Norteamérica. Ha colaborado en la edición de Left Curve. Es corresponsal de The People’s Tribune.

Obra poética: Fragments, 1952; A Correspondence of Americans, 1960; Two, 1963; Interchange, 1964; KlineSky, 1965; Yod, 1966; London SeenDirectly, 1967; Wasn’tItLikeThis in theWoodcut, 1967; Ltd. Interchangeable in Eternity: Poems of Jack ruth david celia Hirschman, 1967; William Blake, 1967; A Word in Your Season, 1967; Jerusalem: A Three-Part Poem, 1968; Aleph, Benoni and Zaddik, 1968; Jerusalem, Ltd., 1968; Shekinah, 1969; Broad side Golem, 1969; Black Alephs: Poems, 1960-1968, 1969; NHR, 1970; Scintilla, 1970; Soledeth, 1971; DT, 1971; The Burning of Los Angeles, 1971; HNYC, 1971; Les Vidanges, 1972; The R of the Ari’s Raziel, 1972; Adamnan, 1972; Aur Sea, 1973; Cantillations, 1973; K’waising: TheOrigin of the Dragon, a Surrealist Text, 1973; Djackson, 1974; Cockroach Street, 1975; The Coo lBoyetz Cycle, 1975; Kashtaninyah Segodnyah, 1976; Lyripol, 1976; The Arcanes of Le Compte de St. Germain, 1977; The Proletarian Arcane, 1978; The Jonestown Arcane, Poetry for the People, 1979; The Cagliostro Arcane, Michael Hargraves, 1981; The David Arcane, Amerus, 1982; Class Questions, 1982; The Necessary Is, 1984; Kallatumba, 1984; The Bottom Line, 1988. Dirige el Festival Internacional de Poesía de San Francisco, ciudad donde vive desde 1973.

SELECCIÓN DE POEMAS

FLOR Y CANTO.
Recuerdo el rodar,
no de un par de dados, sino
de ese tren que venía de México
cruzando subrepticiamente la frontera.
Recuerdo su techo, oh
glifos del último jadeo,
gritos de uñas,
lágrimas de sangre,
y la riada de muertes que
llegó, sin gota de agua. Dieciocho
se asfixiaron ese día; ¿cuántos más hay
que no han sido nunca reportados?
Leo hoy estas líneas en Flor
y Canto, de hecho leamos todos
y cantemos la palabra viva
de la esperanza latina y
chicana, envuelta en tortillas de ira,
y convirtamos los sonidos de las puertas
derribadas, de las brutales redadas
nocturnas, de los dedos de hierro
clavados en los hombros de los recolectores
de uvas que han sido doblegados,
en llamas de poemas de resistencia
y cambio real, un cambio
revolucionario que ascienda desde las
las bases, donde ha echado raíces el árbol
de estrellas cuyas ramas se abren en un cielo
que por fin nos pertenecerá a todos.

EL ARCANO GITANO.
Querían quemarlos,
quemarlos a todos, quemar
la mugre acumulada desde
diciembre: bolsas plásticas,
cerros de spazzatura2, basura de
casas, apartamentos, tiendas,
cafés, de un casino –la reina
de todas las marañas–, botellas vacías
y sucias de vino, de grappa3 y fanta;
sobras de comida, de todo;
y el hedor por todas partes muriéndose
por hacer estallar las bolsas con
matices de hediondez y putrefacción
en donde nacen ratas que hurgan
mientras pasas en tu bicicleta:
hasta el fétido alcantarillado
contiene el aliento y se tapa
su nariz.
Oh, desperdicio de quienes desperdician,
así es Nápoles, en esto se convierte
cuando no hay más espacio en los
vertederos y no hay un gobierno
al que puedas ir a ver, así que mejor ve a ver
la versión que hizo Garrone de ‘Gomorra’,
la obra de Saviano, vadea la esquina
de la immondizia para llegar al cine;
es una película sobre el lugar en el
que estás ahora: en Nápoles, en un
poema sobre calles repugnantes en las
que con suerte despertarás mañana
sin una bala en tu cabeza,
te habrán confundido con Saviano,
por el agua sucia que derramó
sobre la Camorra 4, que permaneció
en una bolsa plástica, hasta acabar de podrirse,
putrina, putrina5
abandonados en el bordillo de Via
Virginia Woolf, pues ella es basura como
el resto de la vida en Nápoles. Ahora, tras
la muerte obscena de la izquierda, que tal
vez esté en una de las bolsas que Anna Toglietti
anuda firmemente para tirarlas por la
ventana del primer piso sobre una pila
de basura allá abajo. El líder del país,
ese hidalgo de mierda, ese
Berluscabroni ridículo que viene con
Impy (su peluca implantada),
decretará que todos deben arder, que no
habrá regreso; y todos querrán hacerlos
arder –los trabajadores sin empleo,
los viejos, los niños pequeños, los chicos
de la Camorra, las pandillas de adolescentes– pero con
tanta estupidez, tan atolondrados por la cobardía que
ante el rumor de un supuesto rapto,
y por querer quemarlos a todos, quemarlos
y deshacerse de esas ratas que se multiplican,
se detendrán sobre los gitanos en los campamentos
de ViaPonticelli y ViaTriboniano, y planearán
una masacre: los gitanos son basura,
roban y venden niños a
diestra y siniestra. Se oye un coro, una macedonia:
—“Massacriamoli!”, a esos sucios bastardos,
a todos ellos: cero campamentos de nómadas, cero
gitanos, cero tolerancia y los oídos sordos al
“Naviomcaidove vial tu/ da manga
tu rispeto,/Viomduvaial tu ta manga tur
rispeto.” 6 Quema un ojo, un jakh; quema un oído, un khan;
quema una mano, una vast; quema una boca, una muj; quema
su nariz, su nakh. ¡Un samudaripen7 gitano!
Que los enjambres de ratas salgan de la pestilencia.
Que salgan las serpientes nacidas en ese puzzo8 bestial.
¿Quiénes son, sino aquel que tomó
el plástico y el que no lo ha hecho aún? Incluso
en la borgata9 de Roma, Pigneto, tan querida
para Passolini, las pandillas lucen de nuevo
pañuelos con esvásticas: tantiinspiegabile e
ingiustificabile ferocita dellespranghe
di ferro 10, varillazos en la cabeza de los vendedores
de kebabs 11 –bengalíes, indios,
magrebíes– y árboles derribados sobre
ViaCuopo del Cane para hacer barricadas
y resistir la búsqueda evidente de chivos expiatorios,
una turba racista que viene a quemar a los gitanos
sin importar que muchos hayan nacido en Italia, sin
importar una mierda que trabajen y paguen impuestos,
ahora marcha con un triangulo negro y
una Z, pero no de Zero sino de Zingaro12, en
sus mangas, en su corazones, en sus ojos, en
sus bocas, en sus mandíbulas apretadas
te recuerdan la aniquilación nazi de los gitanos
y puedes ver y escuchar como emerge
tras las pancartas del nacionalismo y
la baba inmunda que alega pureza de parte
de los constructores de murallas contra
el asilo y la inmigración, la vieja basura
racista, rancia y pestilente; la bazofia dicha por
el fascismo, velada tras supuestos
acuerdos comerciales con el gobierno o la provocación
de parte de gángsters fanáticos con hachas.
El muro que cayó en Alemania
nada era comparado con los
que se han alzado a lo largo de las fronteras
de Palestina y México, donde es claro que hoy
en día los gitanos son muchos pueblos y si ha de
haber algún futuro éste surgirá de los
basureros, donde están todos los pasaportes
del mundo, junto con los desperdicios de Nápoles.

CACRI EN CARACAS
En los ranchos céntricos de Guaicaipuro, en el
distrito de Sarria, bate a
la sombra de las altas
torres de Caracas,
¡Cacri-Jazz!
Jazz de perros callejeros, pues eso es lo que significa cacri:
perros callejeros que van al rebusque, de basurero en basurero.
Así se hacen llamar: Pablo,
José, Irvin, Max, Lenin, los dos Armandos, Darío y Jesús-
este conjunto de bandidos en un cuarto de tamaño apenas
suficiente como para ellos y el retumbar de
sus instrumentos que florecen con un destino claro;
un éxtasis de bocas y manos de tambor,
aleteos de guitarras y bajos punteados por el trueno.
El estrecho callejón ahí afuera, apoya su oído en la puerta.
El swing de estos chicos para Jalagi Allison y para mí,
de los Estados Unidos; ellos, de pie; nosotros, acurrucados
en el suelo; todos nos sentimos como en casa en un mundo sin hogar
que circula alrededor de ese punto en el que
comienza todo contacto y armonía, el sonido de
todo remolino.
¡Comienzan y le dan! ¡Le damos y vos también, Hugo!
En medio del aguacero de cacris,
¡En un espacio tan pequeño, una música tan espaciada!
Con tan poca comida, y tanta sazón
funky cocinándose en los tambores,
tanto sabor en los saxofones.
¡El pueblo unido por el sonido
por los ritmos de la esperanza,
poesía libre de Pitágoras a
Coltrane, pasando por Bolívar,
jamás será vencido!

¡Cacri, Cacri, Cacri, Cacri!
¡Qué mezcla, cuánta picardía en esos fraseos magistrales, qué banquete
para alimentar el vientre del dulce corazón de la pobreza!

¡NUNCA MÁS!
Fueron asesinados con gas, quemados
por millones, tan sólo por existir.
Los que sobrevivieron dijeron: ¡Nunca más!
Les pidieron venir a Hanói para
seguir con la revolución socialista.
Respondieron: ¡Nunca más!
Nunca más confiaremos en ningún gobierno.
Construiremos nuestro hogar en Palestina,
derrotaremos a los árabes de allí, los dispersaremos
o les permitiremos vivir como sombras andrajosas
en los campos de nuestra ocupación.
Viviremos de y en el capital de los Estados Unidos
como la nación judía, con Israel por nombre,
y nunca más nos someteremos a un holocausto
por el crimen de simplemente ser.
Pero mientras Israel crecía y prosperaba,
aquellos a quienes había desplazado y arrestado
susurraban: ¡Nunca más!
Pobres y sin tierra, construyeron su resistencia
y lucharon y perdieron una y otra vez
ante el ejército sionista de armas estadounidenses.
El idioma del socialismo, de la amistad
y la armonía entre pueblos de culturas diferentes
murió de desgaste en el Medio Oriente, por
el dinero. Los contratos. Los festines de retrete. Las mulas mustias.
Los topos tontos. Los subsidios de muerte. La estrella
de David desplegada sobre la tierra,
pero los verdaderos Davides estaban en las calles
tirándole piedras a Goliath.

Oh, ironía filistea, tan contraria a la de los hebreos.
Los más pobres, los que no tienen un estado,
que han convertido su odio a la aceptación sumisa
de la esclavitud en brigadas mártires de armas
humanas suicidas y que han llamado a sus hermanos
a unirse a su ataque sobre la feroz colonia
de los Estados Unidos de la Explotación;
ellos, los más pobres, sin hogar, en quienes
aún respira la única solución, la única
solución que no es genocida ni fratricida,
ni la ‘solución final’ 13, en la que los apretones
de manos y las palabras pueden aún abrir las puertas
al idioma del socialismo futuro del Nuevo
Israel y la Nueva Palestina,
— en donde ¡Nunca más!
será el grito unificado
de ambos, dirigido a
la tierra del fraude y
al hogar de la codicia.

MUMIA
Esto te ha de llegar,
Mumia, lo sé,
de una forma u otra,
sabes que
hay una gran
cantidad de gente
que sabe
que sólo eres culpable
de inocencia
y la tuya será
victoriosa, —eso
lo sabemos todos.
No sólo aquí sino
en Francia, España,
Alemania, Italia
al igual que en Haití,
Cuba, Palestina,
Israel, África
— de hecho, en todas
partes se traducen libros
o lo saben por la Internet
y se difunden tu nombre,
tus valientes escritos
y tu labor diaria; tu victoria
será la exaltación sin precio
del espíritu humano.
Pues estamos todos hartos
de la Muerte y sus guerras
por petróleo y por dinero,
del asesinato de
inocentes, de los suicidios,
los genocidios, del
Darfur15 que conllevan,
del precio del holocausto.
Mumia, sé que sabes
que solamente hay una
razón por la que no sólo te has
mantenido en tus opiniones
sino que has vivido para
articular sus verdades desde
adentro de la celda de muerte
a la que te han arrojado:
no ha sido para salvar tu cuello,
sino para aliviar el del mundo
que está roto; no ha sido
sólo para expresarte sino
para proyectar, desde el agujero
más solitario, la cautivante luz
de la necesidad de una
transformación revolucionaria.
Eres el NazimHikmet16 del
granero estadounidense,
ese poeta turco que pasó
veintiséis años en prisión
y que, en un poema de
sólo dos páginas titulado
“Desde que me arrojaron
aquí”, nos mostró que
no hay suficientes barrotes
o grilletes para encadenar
el impulso revolucionario
que late en el corazón humano.
Como tú, poeta. Si, tú,
Mumia Abu-Jamal, poeta
de nuestras luchas diarias,
escribiendo desde el mismísimo
infierno (y no se equivoquen,
hermanos y hermanas,
cualquiera que haya nacido
de ese manifiesto radiante
e incendiario que ni la
amnesia obligada ni la
alzheimerización de las
sociedades nos han podido
hacer olvidar, sabe que no
hay diferencia entre
la poesía y la prosa); pues tú,
Mumia, has transformado los
fuegos del infierno en las llamas
del más alto honor.
Un hombre de los más libres
debe desde su esclavitud
física
ser liberado
para saludar
a los brazos
desplegados y
abiertos de
un mundo al que
él –para decirlo
escuetamente–
le ha enseñado
tanta
libertad.

PARÍS
Tan viejo que
podría ser su abuelo,
enciendo un cigarrillo
prohibido a la medianoche
en la ventana del
Hotel Vauvilliere.
Ella camina de un
lado al otro de la
estrecha calle, allá abajo.
¡Idiota, mañana
perderás tu oportunidad
bajo la luz del sol!
Las pequeñas ventanas de un
ático, al otro lado de la callecita.
Las voces se desparraman
por los bares.
Entro al café
matutino. Ella entra
y se sienta cerca.
Ven acá porque huiré,
soy tan pequeña:
‘chiquita’ me queda
inmenso y la mantequilla me
quema los labios que he de abrir
para ti, pero soy muy tímida.
La veo irse. Da
diez pasos por la calle
y luego, en un parpadeo,
se desvanece.
París.

EL ARCANO DEL POKOLPOK 7
Dos días después de que comenzara la temporada
de béisbol, soñé con un pájaro
que tenía la forma de la letra ‘I’,
con alas de piedra que flotaban
en el aire de mi sueño, y supe
cuando desperté, que tenía que jugar
pokolpok con los gigantes mayas.
Al día siguiente perdí mi cabeza por
una bella jovencita, que la hizo girar en un dedo
como un balón de fútbol y luego la pateó
hasta lo alto de un árbol. Luego fue al río
junto a ese árbol y se quitó la ropa,
luego la piel y cuando la vi ahí parada,
nada más que un esqueleto,

me salí de mi mente y me aventé
como un mango que cae del árbol, y salpiqué
sus huesos burlones. Ella recogió
lo que quedaba de mí y me comió como
siempre había querido que me comieran. Yo
tenía veinte y ella, diecisiete: era el destino. Estábamos
en el asiento trasero de un Greyhound
corriendo por todo Kansas, después de la medianoche.
Ella metió su lengua en mi garganta.
Yo le metí el dedo en su herida. Éste que
sigue es fuerte: Hummm, ella sabe menear
el bate. Su nombre es DestinySue.
Viene de Cody, Wyoming.
Y vende botones.
Ahora va corriendo alrededor de Xibalba
como sabe correr, y yo no lo hago mal pero
tampoco lo hago tan bien, si se trata de lo
que debo alcanzar: mis caderas están raspadas,
mis rodillas y hombros, pelados. Siento
que he usado y me han usado, he tomado y he
abusado y he estado embriagado,

y mi 5-jaguar ha pasado por todos los remolinos
de cualquier clima desolado y por
toda la tapetusa que ella se pudiera tragar —te
aseguro, Itzy, que va a reventar en 5
vueltas de la vuelta del calendario,
va a cantar bien su canción
y todos vamos a cantar con ella:
K-K-K-Katun18, hermoso Katun,
será un juego completo de pelota
y nada menos que eso. Nos miramos
el uno al otro, recibimos los tiros
del otro con nuestras caderas,
nuestros muslos, las rodillas,
codos, hombros y pechos
y cuando terminamos el juego de pokolpok,
siete horas y media más tarde, ella, la ganadora,
me ofreció su cabeza.
Era el punto más alto. No sé de nada más
generoso en la muerte viviente.
Así que la corté y la llamé Una. Ese
sigue siendo su nombre hasta el día de hoy,
así que cuando marques un punta,
será un punto. Otropunta,
será otro. El tercero, será otro.
Y el cuarto, otro. Y entonces
los cuatro puntos se pondrán en fila, como
un bate, un bate fungo 19 para golpear pelotas
en el estadio durante todo el verano.
Un bate fungo y mangos en vez de bolas:
Van LingleMungo20 lleva la cuenta
de los días de Los Gigantes, que se
encogen hasta alcanzar un tono azul de Prusia,
–Jaca, –Enchiridion—
y traen, con las últimas rondas
de este Katun, un hueso de los deseos
para romper contigo, y un hueso
que le sirva de bastón a este perro de
tres patas, cuando su alto relato esté en la
cola del último rayo de luz y la oscuridad
que se acerca con el frío del otoño
lo mantenga saltando y gañendo de alegría
ante esa gran bola de fuego del sol.

VIRGINIA TECH
El ‘solitario’ soy yo,
el que dejó de escuchar,
el que tiene un detonador escondido,
un puño ciegamente crispado,
un agujero en el corazón,
las armas de moda,
el que hace dispara,
el que mata porque… sólo porque sí,
el que mata a voluntad y, en vista
de que no hay nada más
que muertos, se mata, el que se ha suicidado
en la cima de lo que había matado,
ahora sabes cómo se siente
estar en un mercado en Bagdad
con sus víctimas ‘en el lugar equivocado,
en el momento equivocado’,
y por qué tu luto entra por un
oído sordo del mañana y
sale, ensordecedor, por el otro.

ESTA CASA DEL HAMBRE

A los niños estadounidenses que van a la cama todas las noches sin comer.

Esta casa del hambre tiene
millones de chicos adentro.
Tan sólo merecen un
desayuno y un almuerzo.

Los gordos de Exxon y Bechtel
han invertido millones en ellos.
¡Que hermosas ganancias para
poner frente al Rey Muerte!

Los bancos apestan con el hedor
de codicia sin mitigar.
Velocidad digital que abarca también
al señor, la señora y la señorita Indiferencia,

mientras que esos niños van a la cama
todas las noches sin poder poner
ni siquiera una taza de lingotes
en sus manos temblorosas.

Oh, ve a matar a los niños de otras
tierras, Estados Unidos, encantiradora,
y echa tierra sobre los asesinatos que has
plantado en tu propio patio trasero.

Sigue insistiendo en ser una democracia,
pero esos ojos tristes y extraviados
saben en la oscuridad hambrienta
la verdad sobre tu fría mentira:

le vendiste todas las bolas de cristal
que guardaban en sus bolsitas a los
bravucones del barrio que aplauden porque
tienen claro que no las van a devolver,

has robado el pan que
clamaba por sus bocas para
amasar con él fortunas sucias
y, por eso, cuando por fin

logren dormir, te llamarán
en sueños La Casa Embrujada,
y hechizarán el sol sobre ti
para que te haga arder, de suerte

que los espíritus codiciosos huyan
y en los campos crezcan pronto
cosas buenas, que puedan ser comidas
por sus barriguitas hambrientas.

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