polémica en torno al nuevo diccionario biográfico español
Los historiadores se alarman ante la hagiografía de Franco

Los historiadores se alarman ante la hagiografía de Franco
MANIPULACIÓN EN EL ‘DICCIONARIO BIOGRÁFICO ESPAÑOL’
Varios expertos califican de “insulto” y “vergüenza” que la ideología franquista manche una obra de la Real Academia de la Historia que ha costado 6,4 millones de euros al erario público
Público.es J. M. MARCOS
Hasta ahora se conocía a Manuel Vázquez Montalbán como un novelista sobresaliente y comprometido, pero no se tenían noticias de su condición de visionario. En 1992, el autor catalán prologó un libro de Juana Doña donde decía lo siguiente: “Por la banalización de la dictadura, aparecerá un diccionario en el que se podrá leer la voz Franco. Franco Bahamonde (El Ferrol 1892-Madrid, 1975). Militar y estadista español. Tuvo un comportamiento heroico durante la guerra de África y dirigió el alzamiento nacional contra una República que había defraudado a los republicanos. Tras la victoria franquista de 1939, gobernó con dureza y, bajo su reinado, se produjo un cambio cualitativo de la sociedad española que la llevó a incorporarse a la modernidad”.
Dos décadas después, la profecía de Vázquez Montalbán se ha cumplido con la publicación del Diccionario Biográfico Español, una monumental obra de la Real Academia de la Historia (RAH) que, como adelantó Público este fin de semana, incluye una hagiografía de Franco y desvirtúa los acontecimientos que provocaron la Guerra Civil. La empresa no es gratuita: ha costado 6,4 millones de euros financiados por fondos públicos del Ministerio de Educación, que encabeza Ángel Gabilondo.
La obra se presentó el jueves en presencia de la ministra Sinde y los reyes
Varios historiadores han dado la voz de alarma ante esta relectura preconstitucional del siglo XX español, que ensalza la valentía del caudillo y oculta la represión de su régimen, al que pone el adjetivo de “autoritario, pero no totalitario”. “Es una vergüenza y un insulto declara a Público Andreu Mayayo, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Barcelona, una ofensa total en lo que pone y en lo que no pone. En ningún momento se habla de la autarquía, que hizo recular a este país 20 años atrás en la Historia, ni de la represión física del régimen, porque Franco fue un carnicero con la Legión. Por no hablar de otorgarle la calidad de genio militar, lo que es un insulto para los militares profesionales de este país, o de pasar por alto el genocidio cultural contra Catalunya, suprimiendo la Generalitat y prohibiendo el catalán”.
La entrada del caudillo la escribe Luis Suárez (Gijón, 1925), un historiador vinculado a la Fundación Francisco Franco que tuvo acceso privilegiado a los archivos del dictador. “Suárez pertenece a la línea historiográfica antigua, totalmente acorde con el franquismo”, apunta Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza. “Es la visión canónica del franquismo sobre Franco”, añade Francisco Espinosa, de la Universidad de Sevilla. “Me parece un despropósito que esto se haga ahora, aunque se fraguara en la época en la que Aznar era presidente del Gobierno. Es una obra inútil, un canto a la visión de la Historia de España de la derecha”, aclara.
La mano del PP
Fue José María Aznar, en el año 1998, quien impulsó el diccionario
Fue José María Aznar, en el año 1998, quién impulsó el diccionario tras una visita a la Academia dirigida por Gonzalo Anes, que el pasado jueves presentó la obra junto a los reyes y la ministra Ángeles González-Sinde. Sin embargo, hay quien retrasa su origen un poco más, en concreto a 1996, cuando el Partido Popular gana las elecciones y Esperanza Aguirre es nombrada ministra de Educación y Cultura. Según Andreu Mayayo, “cuando Aguirre llega al poder, dice que se está manipulando la Historia y anima a la Real Academia a poner orden. La voz de mando la da ella. De ahí surge la idea de este diccionario y la de realizar una investigación sobre los libros de Historia que se estudiaban en las escuelas, porque la Real Academia decía que tergiversaban la Historia”. Mayayo participó en un estudio de la Fundación Bofill que, en el año 2000, concluyó que no había tal tergiversación en los libros de texto.
Tanto Aznar como Aguirre reciben loas explícitas en sus respectivas entradas del diccionario, escritas por Manuel Jesús González, que fue secretario de Universidades durante el gobierno de los populares. En el caso del expresidente, la biografía dice que mantuvo reservas ante la tregua de ETA en 1998 (ocultando que acercó a 135 presos) y achaca la derrota de 2004 al “aprovechamiento, desde la oposición socialista, del hundimiento del petrolero Prestige”.
El panegírico sobre Franco incluye datos que los historiadores se han apresurado a desmentir. En el texto, Suárez relata que la “Ley de Principios del Movimiento” dibujó “el nuevo orden constitucional: 12 axiomas entre los que figuraban la confesionalidad católica y la unidad indisoluble de España, que serían base inalterable para la nueva Constitución”. “¿Pero qué Constitución?”, exclama Mirta Núñez, profesora de Historia de la Comunicación en la Complutense, “no hubo ninguna Constitución. Eso es un error, claramente. Hay que desvestir el afán que tuvo el Franquismo desde 1936 de tener una juricidad de la que carecía en absoluto”.
Javier Chinchón, profesor de Derecho de la Complutense, también denuncia “que se presente la Ley Orgánica del Estado de 1967 como una Constitución’, un texto, como es sabido, cuya finalidad literal era culminar la institucionalización del Estado nacional’ con el Jefe del Estado como personificación de la soberanía nacional”.
Los datos deslizan
El diccionario dibuja a Franco como un valeroso militar que, tras “una guerra larga de casi tres años”, derrotó “a un enemigo que en principio contaba con fuerzas superiores”. Para Fernando Hernández, historiador de la Universidad Autónoma de Madrid, “eso es incierto. Los sublevados contaron con apoyos financieros y el respaldo de Hitler. Son sus aviones los que permiten a Franco llegar a la Península”.
“Pido a la RAH que tenga la vergüenza de disolverse”, dice Andreu Mayayo
Los historiadores consultados por Público lamentan el carácter poco científico de estos textos. “La Real Academia es un cementerio de elefantes que no sigue nadie. No tiene nada que ver con la RAE [Real Academia de la Lengua], que está viva, con gente sólida. La RAH no tiene ningún tipo de autoridad”, denuncia Ricard Vinyes, historiador de la Universidad de Barcelona. “La Real Academia sigue pensando que la Historia es una cosa de reyes y batallas”, remacha Julián Casanova.
“Esto debería tener consecuencias, empezando por la retirada del diccionario”, exige Ricard Vinyes. Mayayo va más allá: “La responsabilidad es de la RAH y luego del Gobierno, que mantiene a estas momias. Pido que tengan la vergüenza de disolverse”.
El historiador Julián Casanova rebate la entrada sobre Franco
“Montó un régimen autoritario, pero no totalitario, ya que las fuerzas políticas que le apoyaban, Falange, Tradicionalismo y Derecha quedaron unificadas en un movimiento y sometidas al Estado. Una guerra larga de casi tres años le permitió derrotar a un enemigo que en principio contaba con fuerzas superiores”
La idea es negar el carácter fascista del régimen de Franco y separar al franquismo del totalitarismo, cuyas dos únicas manifestaciones serían el fascismo y el comunismo. Pero, como hemos demostrado algunos historiadores con nuestras investigaciones, al fascismo y al franquismo no se les puede identificar sólo por su apariencia o por su retórica pública, olvidando sus orígenes, su evolución y su consecuencias. Distorsionar la historia fue uno de los objetivos primordiales de la maquinaria propagandística del franquismo y es lo que se hace en esa voz sobre el dictador escrita por Luis Suárez, un historiador vinculado a la Fundación Francisco Franco.
“Franco presidió los actos de inauguración del Valle de los Caídos. Un año antes había promulgado la Ley de Principios del Movimiento, que dibujaba el nuevo orden constitucional: 12 axiomas entre los que figuraban la confesionalidad católica y la unidad indisoluble de España, serían base inalterable para la nueva Constitución”
Una Constitución democrática sale de un parlamento elegido por sufragio universal masculino y femenino. La dictadura nunca tuvo Constitución. Decir eso es una broma de mal gusto.
“Cuando, en agosto de 1965, el presidente Johnson invitó a Franco a participar en la Guerra de Vietnam, este demostró su capacidad militar recomendándole salir de una guerra que no podía ganar: los ejércitos modernos son impotentes frente a la voluntad de un pueblo que se expresa en las guerrillas”
Suena también a chiste, pero seguro que hay un documento en la Fundación Francisco Franco que lo prueba.
La experta Mirta Núñez desmonta mitos sobre la República y la guerra
“El levantamiento militar del 18 de julio de 1936 proporcionó al largocaballerismo la ocasión de llevar a cabo la prometida liquidación, por vía revolucionaria, de la República”
Es el golpe militar el que provoca el desmoronamiento de la autoridad del Estado. Un desmoronamiento provisional, porque la República logra recuperar la autoridad con el Gobierno de Largo Caballero en septiembre de 1936.
“Un pronunciamiento militar fallido desemboca en una guerra civil”
Fue un golpe militar. El Ejército, buena parte del Ejército, cometió el mayor de los delitos, la sedición.
IU critica la subvención de la obra
Izquierda Unida, a través de su responsable internacional y miembro de la dirección del partido, Willy Meyer, pidió ayer una rectificación al Gobierno por la subvención estatal de un diccionario que “exalta” la figura del dictador Francisco Franco y “mancha el buen nombre” de Juan Negrín.
Según hizo público la propia Academia de la Historia el pasado jueves, el diccionario costó 6,4 millones de euros, aportados por los fondos públicos desde que se iniciara el trabajo de esta obra en 1998. “Es intolerable, puesto que es una obra escrita sobre la base del golpismo”, afirmó el dirigente.
Precisamente, como desveló ayer este diario, en la entrada de Manuel Azaña el historiador Carlos Seco Serrano escribe: “Su situación se agravó durante el Gobierno, prácticamente dictatorial, del socialista Negrín”. Sobre Franco, el historiador Luis Suárez señala que “es autoritario, no totalitario”. Para Meyer, el Gobierno debe de poner en marcha una “rectificación inmediata” por “respeto a todas las personas que han caído defendiendo la libertad y por respeto a la Constitución”.
Público.es
JESÚS MIGUEL MARCOS Madrid 30/05/2011
El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, y la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, han pedido al director de la Real Academia de la Historia (RAH), Gonzalo Anes, que rectifique los contenidos del Diccionario Biográfico Español que “no sean objetivos” o “no se ajusten a la realidad”. La obra, que recibió una subvención pública de 5,8 millones de euros, ha alarmado a numerosos historiadores de prestigio , ya que incluye una hagiografía de Francisco Franco e identifica a Juan Negrín como un dictador , como adelantó Público este fin de semana.
Más lejos fueron los diputados del grupo ERC-IU-ICV, que han pedido la comparecencia del titular de Educación en el Congreso para que explique si va a seguir subvencionando a la RAH. El senador de ICV, Joan Saura, exigió “la retirada del Diccionario Bibliográfico Español por ser una recopilación de ideas del pensamiento fascista español y una explicación pública de la Real Academia de la Historia”.
El proyecto fue impulsado por José María Aznar y Esperanza Aguirre en 1998 cuando estaban en el Gobierno. El convenio con la RAH se firmó al año siguiente, cuando Mariano Rajoy era titular de Educación: 600.000 euros anuales durante ocho años. Desde 2007, Educación ha dedicado partidas anuales de 200.000 euros para completar la obra, realizada por más de 5.000 biógrafos. Tanto José María Aznar como Esperanza Aguirre reciben alabanzas en sus biografías, llegándose a decir que uno de los motivos por los que el PP perdió las elecciones de 2004 fue “el aprovechamiento, desde la oposición socialista, del hundimiento del petrolero Prestige”.
Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, señaló que “es insultante que en este país sucedan estas cosas y no pase nada”. “Franco fue un asesino de civiles y un criminal de guerra. Deberían retirar el diccionario y corregirlo”, concluyó Silva.
Vuelve la seudohistoria
Público.es
ÁNGEL VIÑAS* 31/05/2011
La entrada sobre Franco ha despertado atención particular. Era previsible. Su autor, conocido medievalista, hace tiempo que sentó su interpretación en una serie de voluminosos tomos con la documentación de la Fundación Nacional Francisco Franco. Tal interpretación no es compartida por innumerables contemporaneistas españoles y extranjeros, ni por quien esto firma. No en vano se distingue, entre otras, por las siguientes características metodológicas: I) defensa ideológica del personaje a ultranza; II) desdén por la historiografía crítica; III) deficiente contextualización de la evidencia; IV) tergiversación; V) lagunas injustificables; y VI) afirmaciones contrarias a la verdad.
El diccionario presenta una interpretación muy sesgada
Los entrecomillados y las peregrinas teorías pseudohistóricas salen de la sonrojante hagiografía que le ha dedicado la Real Academia de la Historia en el Diccionario Biográfico Español: una obra maestra del humor en el que hemos gastado la broma de 5,8 millones de euros del presupuesto público, gracias a una generosa subvención que aprobó el Gobierno de José María Aznar. El artículo lo redactó el historiador Luis Suárez, presidente de la Hermandad del Valle de los Caídos, y a nadie de la Real Academia de la Historia le pareció mal.
Tras la lectura de esa biografía revisionista, la contradicción es obvia: si Franco de verdad fue tan bueno, tan listo e incluso tan alto y de voz tan viril como nos lo quieren presentar, ¿qué razón tiene la derecha española para renegar de él?
La obra convierte a los maquis en “terroristas” y “bandoleros”
El diccionario desempolva la jerga franquista sobre la guerrilla y llama “enemigo” al Ejército republicano
Público.es
CARLOS PRIETO MADRID 01/06/2011
La historiografía contemporánea ha definido el fenómeno del maquis utilizando términos como “guerrilleros” o “resistencia”. Pero dos de los historiadores que participan en el Diccionario Biográfico Español han preferido desempolvar la visión ultramontana sobre los maquis: eran “terroristas” y “bandoleros”.
Carlos Iniesta y José Martín Brocos han escrito la entrada sobre Camilo Alonso Vega, capitán general del Ejército franquista. Alonso Vega fue nombrado director general de la Guardia Civil al acabar la Guerra Civil, cuando “llevó a cabo una importantísima actividad contra las partidas de bandoleros-terroristas, comúnmente llamados maquis”.
“La historiografía española retrocede 60 años al describir así a los maquis”
“Los estudios sobre el maquis de los últimos 20 años habían conseguido demostrar que los calificativos usados por el franquismo para describirlos, sesgados por intereses políticos, eran falsos. Escribir ahora que los maquis eran terroristas y bandoleros supone un tremendo paso atrás para la historiografía. Como si retrocediéramos 60 años”, razona José Luis Ledesma, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza.
No es el único historiador estupefacto con el calificativo usado en el diccionario de la Real Academia de la Historia. “Es el mismo tipo de resistencia que hubo en Francia, con De Gaulle, contra la invasión nazi. A nadie se le ocurre llamar a la Resistencia francesa terroristas. Es absurdo y propio de la Academia. Contra todo poder ilegítimo, cualquier forma de resistencia es legítima. El terrorismo sucede cuando se ataca a un Estado fundamentado en las urnas”, afirma Fernando Hernández, autor de Guerra o revolución (Crítica) y profesor en la UAM.
Ledesma aclara que los mandos franquistas que calificaban a los maquis de “bandoleros” lo hacían para neutralizar el componente “político” de su lucha: “Trataban de enviarlos al territorio de la criminalidad cual vulgares ladrones. Los maquis robaron, sí, pero no para lucrarse, sino para continuar su lucha, ayudar a los enlaces y apoyar a los presos”.
Ante esta situación, el Ministerio de Cultura aseguró a Público que no distribuirá ningún ejemplar del Diccionario Biográfico Español por ser “una obra en revisión”. “Hasta que no se compense el desequilibrio de la aportación de la historia de la mujer a la Historia de España recogida en el diccionario y se rectifiquen aquellas biografías cuyo contenido no responda a la necesaria objetividad de los trabajos académicos, la obra no se distribuirá en ninguna de las 52 bibliotecas públicas del Estado”, aseguraron las fuentes de Cultura consultadas. Además, apuntaron que si aún así se rectifica, el Estado “no pagará dos veces por la misma obra”. Así que las colecciones completas que lleguen a la Dirección General del Libro para ser distribuidas deberán ser donaciones.
Después de que el Ministerio de Educación y el de Cultura pidieran el lunes que se modificara el diccionario, ayer fue la Asociación de Descendientes del Exilio Español la que denunció el contenido de la obra. Su presidenta en España, Ludivina García, señaló que “hay una corriente historiográfica del franquismo que ha perpetuado en el imaginario colectivo la idea de que Franco fue autoritario, obviando los miles de asesinatos de los que fue responsable”, informa Patricia Campelo.
Esta asociación recoge firmas desde hace dos días para solicitar al ministerio de Educación “que deniegue nuevas ayudas y exija a la RAH retirar esas biografías y otras que pudieran incurrir en la falsificación histórica”. Entre ellas ya figura la firma de Carmen Negrín, nieta de Juan Negrín, de quien el diccionario de la RAH dice que fue un dictador. “Esto es el producto del revisionismo, que nunca ha desaparecido y se desarrolló aun más bajo Aznar”, apuntó la nieta del político republicano.
El diccionario llega al Senado
La polémica sobre el diccionario también ha llegado al Senado. El senador de ICV en la Entesa Catalana de Progrés Joan Saura ha pedido la comparecencia en la Comisión de Educación de Luis Suárez para saber si se ratifica en que “el catalán no estuvo prohibido durante el franquismo”, tal y como el historiador declaró a este periódico. “Es una falta de respeto a las miles de familias que fueron víctimas de Franco en Catalunya”, acusó Saura.
Además, Saura ha presentado una relación de preguntas al ministro de Educación, Ángel Gabilondo, para pedirle cuentas por declarar a Público que “el poder político no debía controlar al poder académico”. “Estando de acuerdo con esta afirmación, creo que es inconcebible que con dinero público se haya redactado un diccionario sin rigor, que es totalmente sesgado y falta a la verdad”, explicó Saura.
El Diccionario Biográfico Español le ha costado al erario público 5,8 millones de euros, procedentes del Ministerio de Educación y del Plan Avanza del Ministerio de Industria. El proyecto comenzó en 1999 tras recibir el impulso de José María Aznar y de su titular de Educación, Esperanza Aguirre, que aparecen reseñados elogiosamente en la obra.
Bajo la óptica de las víctimas del franquismo, la gravedad de las definiciones del nuevo Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia (RAH) reside en la “ocultación de la verdad”.
Más allá de delimitar el carácter autoritario o totalitario de la dictadura, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) censuró que no se recoja nada sobre lo que fue un “sistema asesino, fundado y sostenido gracias a la violencia”, una idea en la que también insiste la Asociación de Descendientes del Exilio español.
El presidente de la ARMH, Emilio Silva, calificó de “lamentable” que la Real Academia de la Historia “haga tanta política” al obviar en la entrada de su Diccionario Biográfico correspondiente a Francisco Franco —firmada por el historiador Luis Suárez — que el régimen “se llevó por delante a miles de civiles”.
“Esto no es insignificante”, dijo Silva a Servimedia en referencia a cómo lo ha considerado el director de la RAH, Gonzalo Anes, sino “insultante” para las víctimas de la represión.
Todavía “más grave” le parece que ese trabajo se haya realizado con dinero público. “No sé si deberían retirarle la subvención, pero alguna medida se debería tomar”, dijo, porque “en un organismo que tiene mucho dinero público no puede permitirse que se haga propaganda franquista”, señaló a Público.
“En un organismo que tiene mucho dinero público no puede permitirse que se haga propaganda franquista”
En la misma línea se ha pronunciado Ludivina García Arias, presidenta de la Asociación de Descendientes del Exilio español, la entidad que recoge firmas desde hace dos días para solicitar al ministerio de Educación “que deniegue nuevas ayudas y exija a la Real Academia de la Historia retirar esas biografías y otras que pudieran incurrir en la falsificación histórica”.
García pone el acento de sus críticas en la “manipulación” sostenida con “dinero público”. “Hay una corriente historiográfica que viene del franquismo que ha perpetuado en el imaginario colectivo la idea de que Franco fue autoritario, obviando los miles de asesinatos de los que fue responsable”, subraya.
En esta “manipulación” de la historia, Ludivina García critica con vehemencia la “tergiversación evidente” cuando se habla de los “alemanes” aliados de Franco durante la Guerra Civil y no se dice “que fue la Alemania de Hitler”.
La petición impulsada por los descendientes del exilio ha sido secundada por asociaciones de memoria histórica y de víctimas del franquismo
La presidenta de la Asociación de Descendientes del Exilio no pasa por alto la “gravedad” que supone la cierta “oficialidad” del diccionario. Por ello, entre las peticiones que presentarán también en el Congreso, las asociaciones y los particulares firmantes exigirán que la RAH devuelva el dinero público en cumplimiento con la Ley General de Subvenciones y de la Ley Orgánica que regula el derecho al honor.
“La ley de subvenciones tiene artículos dedicados a las víctimas del terrorismo y no a otras. Si no se pueden dar subvenciones a quien enaltezca acciones violentas, aquí sería lo mismo: el dinero público no puede emplearse en trabajos como el que se ha hecho en el Diccionario Biográfico”, reclama García.
La petición impulsada por los descendientes del exilio español ha sido secundada por numerosas asociaciones de memoria histórica y de familiares de víctimas del franquismo. Entre las más de 400 firmas figura ya la de Carmen Negrín, nieta de Juan Negrín, de quien el diccionario de la RAH dice que fue un dictador, José María Pedreño, presidente de Foros por la Memoria y Fausto Canales, hijo de un republicano enterrado en el Valle de los Caídos entre otros muchos.
La fecha límite para enviar las firmas era el 1 de junio, pero la asociación la ampliará un día más ante la afluencia de apoyos. [En el siguiente enlace figura la dirección donde mandar las firmas].
Ayer, El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, y la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, pidieron al director de la Real Academia de la Historia que rectifique las definiciones contenidas en la obra de la RAH.
La semana pasada, Público puso de manifiesto algunas de las entradas del nuevo Diccionario Biográfico Español, una obra que ha costado 6,4 millones de euros de dinero público y dibuja un perfil de Franco como un gobernante católico, inteligente y moderado, entre otras definiciones polémicas“
Una de las principales e inadmisibles carencias del artículo sobre Franco publicado por la RAH: la ausencia de mención a la represión, la depuración, el exilio, los campos de concentración; a la violencia intrínseca al régimen de Franco. Violencia de la que nació, fundamentándose en una “cruzada” contra la “anti-España”; violencia que perpetuó, utilizándola como sucedáneo de legitimidad; violencia que institucionalizó, orquestando desde el Estado la represión sistemática del oponente, al que se le negaba hasta la condición de español. Hasta el final Franco habló de “los enemigos de España y de la civilización cristiana” (en su testamento político), de la “subversión comunista-terrorista” (en su alocución del 1 de octubre de 1975). Nunca varió un ápice su discurso al respecto, anclado en el rechazo paranoico al laicismo, la democracia, el pluralismo. A pesar de las evoluciones que pudo conocer el franquismo, y aunque se hubiera transformado en una “dictadura desarrollista”, su núcleo duro –como ideología y régimen– siempre permaneció. Siempre fue una dictadura. Y su naturaleza fue intrínsecamente violenta.
Personalidades del mundo de la cultura alzan su voz contra la Real Academia y el ‘Diccionario Biográfico Español’ – Vargas Llosa: “Es una auténtica vergüenza”
EL PAÍS – Madrid – 02/06/2011
Adjetivos como “indignante”, “lamentable”, “vergonzoso” o “intolerable” fueron algunos de los dardos lanzados ayer por destacadas personalidades del mundo de la cultura contra el Diccionario Biográfico Español y, por ende, contra la Real Academia de la Historia, institución responsable de su edición. El común denominador de todas las denuncias: el enfado ante un falseamiento de la historia, ejemplificado en la biografía de Franco escrita por el historiador Luis Suárez, donde se evita llamar a Franco dictador.
– Mario Vargas Llosa (escritor, Premio Nobel). “Lo que ha ocurrido con la Real Academia de la Historia es una auténtica vergüenza, sobre todo en lo que se refiere a la biografía sobre Franco. No se puede admitir esto a estas alturas. Y aún menos se puede tolerar que esto se pague con dinero público”.
– José Luis Cuerda (cineasta). “Es una ingenuidad por parte del Gobierno no saber con quién se juega los cuartos, a quién le da el dinero. Pero lo que no se entiende es la existencia de una Academia de la Historia; la Historia no necesita una Academia, sino estudiosos de la verdad de los hechos. Por otra parte, me parecen espantosas las declaraciones del director de la Academia, Gonzalo Anes, haciendo filigranas con el lenguaje sobre el autoritarismo o la tiranía”.
– Andrés Trapiello (escritor). “Lo que ha sucedido con el Diccionario es una vergüenza. Hay que corregir los tomos con manipulaciones clamorosas y destruir entera la primera edición. Pese a lo que digan en la Academia, cualquier editor sabe que hay medios técnicos para subsanar ese error: se retiran los ejemplares del tomo, se desencuaderna y se sustituye el pliego correspondiente. No es difícil porque la tirada no debe de ser muy grande. ¿No lo harían si en la entrada de Franco hubiera un error en su lugar o su fecha de nacimiento? Hay que exigir responsabilidades a los responsables del proyecto, porque un error así no se comete al azar. Si la Academia no lo hace y persiste en el error es porque en el fondo está de acuerdo con lo que ha escrito Luis Suárez sobre Franco. Hemos llegado a un punto disparatado porque ese es un libro tóxico pagado con dinero público”.
– Fernando Savater (escritor y filósofo). “Me ha dejado atónito que todavía se estén discutiendo estas cosas. Y eso que, desde el País Vasco, estoy acostumbrado a ver cómo se manipula el pasado. El problema es que, si no de los políticos y periodistas, uno esperaría mayor rigor de los historiadores. También me pregunto qué hubiera pasado si la manipulación hubiera sido de orden inverso, o sea, desde la izquierda. ¿Hubiera habido la misma reacción? Con todo, no me preocupan esos 50 tomos, que irán a muy pocas estanterías. Me preocupan más los libros de bachillerato, en los que se da una visión sesgada sobre la Guerra Civil o la Constitución en el País Vasco o Cataluña. Son versiones pintorescas pero muy peligrosas porque no hay nada que las contrarreste y porque son la primera impresión -y a veces la última- que va a recibir gente con poca formación”.
– Ricardo García Cárcel (catedrático de Historia Moderna, Universidad de Barcelona). “La historia de España no empieza en 1931 ni en 1936 ni en 1939. Es lamentable que de un Diccionario Biográfico de 50 tomos se haya polarizado en un artículo concreto. Es una polémica desorbitada, hinchada y artificial. No tomaría ningún tipo de medida, porque significaría no respetar la opinión académica de un historiador como Luis Suárez Fernández. Se puede estar de acuerdo o no con él, pero me parece increíble que la ministra de Cultura pida una rectificación. No existe la Historia en singular, existen los historiadores. Lo contrario sería participar de la defensa del pensamiento único”.
– Amelia Valcárcel (pensadora, miembro del Consejo de Estado). “No he visto el Diccionario y conozco la polémica por la prensa. Una obra así hay que hacerla poniendo un cuidado extremo en su redacción, porque todo el conocimiento está ya en la Red. Tal vez ha faltado el necesario cuidado previo para que no se produzcan cosas que lleven a escandalizar. Como poco, no se ha sido cuidadoso. Una vez en la calle, es imposible corregir todo esto, porque ya ha creado una opinión. Tiene difícil arreglo. Tampoco sé si faltan mujeres como denunciaba la ministra de Cultura, pero ya es tradición la falta clamorosa del talento femenino en esas instituciones. Cuando oigo que nadie defiende las cuotas recuerdo una fotografía de 1908 con una pancarta feminista: ‘Por el camino del poco a poco se llega al valle del nunca jamás”.
– Elías Querejeta (cineasta). “Yo lo único que sé es que Franco fue un dictador y que eso no tiene vuelta de hoja. Y me parece increíble que ahora venga una institución como la Real Academia de la Historia a decir que no lo fue. Y sí, pienso que hay que tomar medidas para que esto no se repita nunca: que pongan ahí a gente con más objetividad”.
– Isabel Burdiel (catedrática de la Universidad de Valencia, biógrafa de Isabel II). “La Academia de la Historia es una institución que me temo no goza precisamente de la estima y del respeto de sectores muy sustanciales de mi profesión. El problema fundamental es que -a diferencia de, por ejemplo, la de la Lengua- es un organismo muy esclerotizado, que carece de diversidad interna y que funciona por un sistema de cooptación muy opaco. Creo que este país se merece una Academia de la Historia que realmente represente a la profesión. Lo que he leído del Diccionario Biográfico desprecia la investigación de los últimos 30 años y no es de recibo en un país que quiere ser democrático, culto y europeo”.
– Antonio Muñoz Molina (escritor). “En España debe haber un pacto de recuerdo. En este episodio hay que diferenciar dos cosas, uno como ciudadano puede escribir lo que le dé la gana. Pero una Academia tiene una posición peculiar. Es soberana y se autorregula pero requiere apoyos públicos. El primer escándalo para mí es científico. Existe un consenso entre los historiadores de rigor sobre ciertos personajes como Franco. Y el segundo escándalo es como ciudadano. Los fondos empleados han ido a parar finalmente a una obra que no parece tener esa exigencia”.
– Javier Cercas (escritor). “¿De qué nos extrañamos? Lo extraordinario es que Luis Suárez escribiera otra cosa sobre Franco. Que él haya sido el elegido es la consecuencia lógica no solo del martilleo de pseudohistoriadores y pseudoperiodistas que llevan años tratando de legitimar el franquismo, también lo es del coqueteo de historiadores más serios con la equidistancia entre franquismo y República. Eso es lo preocupante. Es como si dentro de 50 años los diccionarios dijeran que ETA no era una organización terrorista sino un movimiento de liberación. Significaría que hemos perdido la batalla del discurso. Y no deberíamos perder la batalla del discurso sobre la dictadura después de años de trabajo muy serio. La visión benevolente, halagadora y mistificadora del franquismo es un maquillaje de la realidad que es moneda corriente en este país. Y es lo que sucede cuando emborronas los límites y dices que los dos bandos de la guerra eran lo mismo. A partir de ahí puedes mentir y no pasa nada. Sería preocupante que esa visión terminara en los manuales de las escuelas”.
– Enrique Moradiellos (catedrático de Historia Contemporánea, Universidad de Extremadura). “La Real Academia de la Historia está pagando su error con un escándalo mediático en gran medida merecido por su imprevisión y falta de criterio operativo inicial. ¿Qué se debe hacer? Deberían modificar los textos en futuras impresiones. En nuevas ediciones, y en la online, habría que hacer una entrada sobre Franco más ecuánime o que recogiera las diferencias de criterio”.
– Marcos Ana (poeta y preso en las cárceles franquistas durante 23 años). “No hemos conseguido establecer la historia de los vencidos para que nuestros hijos sepan lo que ha ocurrido. Fue una de las dictaduras más tremendas, con personas que pasaron la mitad de su vida en la cárcel, como yo, que estuve condenado a muerte y 23 años encerrado. Franco fue un dictador perverso. Habría que retirar ese Diccionario. No se puede con el erario público financiar una obra que falsea la historia”.
– Almudena Grandes (escritora). “Es normal que pase todo esto. España es el único país democrático de Europa que no ha desarrollado una política de memoria democrática. Si la democracia es incapaz de imponer respeto por sí misma, se expone a que individuos no democráticos no la respeten. Habría que hacer una selección de las biografías de Franco, Azaña y demás y repartirlas en los institutos, para que los alumnos sepan bien en qué país vivimos”.
– Manuel Borja-Villel (director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía). “Es evidente que la historia reciente está pendiente de ser escrita. Siempre se inclina del mismo lado. Es necesaria una visión plural, una suma de narraciones antagónicas, aunque sin llegar al todo vale posmoderno. No debe faltar el compromiso ético, y en este caso parece que ha faltado”.
– Manuel Gutiérrez Aragón (cineasta y escritor, miembro de la Real Academia de las Artes de San Fernando). “Un esbozo biográfico retrata tanto al que lo escribe como al biografiado. Más que sesgado, el Diccionario Biográfico es una oportunidad perdida para acercar la historia a la gente”.
Con información de Tereixa Constenla, Javier Rodríguez Marcos, Iker Seisdedos, Jesús Ruiz Mantilla, Rocío García y Borja Hermoso.
El Diccionario Biográfico Español empieza a correr serio riesgo de tener que cambiar su nombre por uno más adecuado a su contenido. Cuanto más se profundiza en la obra de la Real Academia de la Historia más razones se encuentran para confirmar su desequilibrio político. Los términos “pronunciamiento” o “alzamiento nacional”, por ejemplo, se repiten en varias de las entradas del texto dedicadas a los altos mandos militares franquistas que organizaron el golpe de Estado del 18 de julio de 1936.
Parte de los textos sobre franquistas son panegíricos sin rigor científico
“Habría que triturar el diccionario”
Público.es
Los historiadores se alarman ante la hagiografía de Franco Carmen Negrín, nieta de Juan Negrín, presidente del Gobierno en la Guerra Civil.
1. Al Gobierno de Juan Negrín se le califica de dictatorial’. ¿Qué opina?
Me parece dramático. O son gente que no leen o son gente que no entienden.
2. El término no se utiliza para el franquismo.
Es una muestra de la falta de profesionalidad de los responsables. Cuando hay temas tan delicados como la Guerra Civil, no se puede llamar a un solo experto. Tendría que seleccionarse un comité de historiadores con opiniones diversas y opuestas, hasta que se llegue a un acuerdo. Obviamente, no ha sido el caso. Me parece un drama y, a la vez, algo muy sintomático.
3. ¿En qué sentido?
Hay una falta de ética en el estudio: supuestos historiadores, falta de formación También es sintomático de una época en la que bajo el pretexto de la libertad de expresión se puede decir cualquier cosa. Y hay una diferencia entre libertad de expresión y vender mentiras, un revisionismo que debería estar prohibido.
4. ¿Es esto una muestra de que el franquismo sigue latente en España?
Por supuesto. El franquismo nunca se ha ido: se ha transformado, se ha adaptado y está muy presente en toda la sociedad española. Se ha vendido una versión de los hechos durante 40 años, dos generaciones bien inculcadas. Mientras la gente no sea más crítica y más exigente, todo queda igual.
5. ¿Se debe retirar la obra?
Habría que triturarla.
Aumenta la indignación de las víctimas ante el Diccionario
Un colectivo ha convocado para hoy una concentración ante la sede de la Real Academia de la Historia para mostrar el rechazo a la polémica obra
Público.es
PATRICIA CAMPELO Madrid 01/06/2011 19:07 Actualizado: 02/06/2011 02:42
La Plataforma contra la Impunidad del franquismo, que lleva un año manifestándose en la Puerta del Sol cada jueves pidiendo justicia para las víctimas, exige “una clara rectificación pública” del nuevo Diccionario Biográfico Español.
Desde el “más absoluto rechazo” a la obra de la Real Academia de la Historia (RAH), que ha costado 6,4 millones de euros de dinero público, solicitan la retirada de los 25 primeros tomos del Diccionario y la paralización de los 25 restantes “hasta que no se modifiquen las entradas relacionadas con la memoria histórica que han sido manipuladas”, han indicado a Público.es.
Como muestra del rechazo a la obra que define a Francisco Franco como un militar de “incomparable valor”, la Plataforma —que este jueves 2 de junio celebra 55 semanas de reivindicaciones en la madrileña plaza— ha convocado una concentración frente a la sede de la Real Academia de la Historia, en la calle del León, a partir de las 20:00 horas.
Antes, como hacen cada jueves, pedirán “verdad, justicia y reparación”, en un acto en la Puerta del Sol que contará con la presencia de la escritora Almudena Grandes.
La Plataforma ha convocado este jueves una concentración de protesta frente a la sede de la Academia de Historia
En la misma línea se ha expresado el Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica, que ha hecho un llamamiento a “toda institución oficial y democrática” para que se “abstenga de adquirir ni uno solo” del “carísimo” Diccionario hasta su rectificación “científica y objetiva”.
En un comunicado, el coordinador del citado colectivo, Matías Alonso, critica las biografías recogidas en dicha obra sobre Manuel Azaña, realizada por Carlos Seco, que sostiene que el Gobierno del socialista Juan Negrín fue “prácticamente dictatorial”.
La Plataforma contra la Impunidad, que aglutina a particulares, grupos y entidades de diversa índole, considera que la obra de la RAH es “un insulto a las víctimas del franquismo y a toda la democracia española, que parece estar en manos de herederos directos de la dictadura”.
Como ejemplo de estos “herederos” sitúan al responsable de la entrada de Franco en el Diccionario, Luis Suárez, de quien recuerdan que es un historiador “vinculado a la Fundación Francisco Franco que preside la Hermandad del Valle de los Caídos”.
El colectivo pone el énfasis en la situación de “desamparo y olvido institucional de las víctimas del franquismo”, algo que, a su juicio, “requiere urgentes medidas políticas, jurídicas y éticas” hacia los “represaliados, torturados y asesinados por la dictadura”. Por ello, creen que es necesario que la historia se cuente “objetivamente” y no se siga “mintiendo”.
Por último, exigen responsabilidades a las personas que han redactado los textos, y a quienes los encargaron y revisaron, ya que consideran “intolerable” que se hayan destinado 6,4 millones de euros a una obra “que ensucia la historia de todos los españoles y españolas”.
Firmas contra el Diccionario
La Asociación de Descendientes del Exilio ha reunido más de 1.000 firmas contra el Diccionario
Algunos integrantes de la Plataforma se han adherido a las firmas que recoge desde el pasado lunes la Asociación de Descendientes del Exilio español para exigir la “denegación de nuevas ayudas y que la Real Academia de la Historia retire esas biografías y otras que pudieran incurrir en la falsificación histórica”.
Las firmas recibidas por correo electrónico ya alcanzan el millar, según ha avanzado Ludivina García Arias, presidenta de la Asociación, razón por la cual están valorando ampliar el plazo de recepción que terminaba este miércoles.
Entre los signatarios figuran numerosos profesores de historia, según ha relatado García, entre ellos, el hispanista Gabriel Jackson y el historiador Enrique Moradiellos.
[En el siguiente enlace figura la dirección donde mandar las firmas].
La semana pasada, Público reveló algunas de las entradas más polémicas del nuevo diccionario de la Real Academia de la Historia.
Entre la decepción y la vergüenza
Algunos autores del ‘Diccionario Biográfico’ lamentan que la falta de rigor de la Real Academia de la Historia haya contaminado una obra “tan necesaria”
Elpaís.com
J. RODRÍGUEZ MARCO / ST. CONSTENLA – Madrid – 03/06/2011
Muchos de los colaboradores del propio Diccionario se sienten entre decepcionados y avergonzados por la falta de rigor de la institución que recurrió a ellos y de la que recibieron unas estrictas reglas de estilo destinadas a garantizar la neutralidad de los textos en una obra de consulta pagada con 6,4 millones de euros de dinero público, aportados desde 1999. Hoy, la Junta General de la RAH decidirá si revisa “un subconjunto de entradas a la vista del debate”.
“Habría que retirar la edición y hacer una nueva corregida”, dice García Posada
Es una pena que ese enorme trabajo desmerezca por unas pocas entradas. El problema es que son importantes y de la historia reciente. Todavía viven muchas víctimas del franquismo y otras siguen enterradas en las cunetas. El tema está a flor de piel y tratar a Franco como lo hace Luis Suárez es una aberración. Muchos colaboradores nos sentimos engañados, perjudicados”. “Es un despropósito el texto de Luis Suárez pero lamento que se esté demonizando el Diccionario entero”, se queja Antonio Serrano, latinista de la Universidad de Cádiz, que ha escrito tres biografías de personajes del siglo XVI.
Miguel García Posada, crítico literario, firma la reseña de Federico García Lorca. No esconde su indignación por lo que está trascendiendo: “Se ha elegido a gente problemática y el resultado es problemático. Ni Gonzalo Anes ni los demás tenían antecedentes sólidos para asumir esta obra”.
“Da cierto pudor aparecer en una obra tan necesaria y que parcialmente ha terminado teniendo una orientación política tan vergonzosa”, dice el crítico literario Alejandro Duque Amusco, autor de las entradas dedicadas a Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso y Carlos Bousoño. “Alguna responsabilidad tienen los que han dirigido la obra. Es evidente que ha faltado el control institucional. Aunque nadie tocó mi texto, sí recibí sugerencias menores que indican que alguien lo leyó con cuidado. Supongo que lo mismo se podría haber hecho con Franco”. Prieto sospecha que los errores no son inocentes cuando algunas entradas “sensibles” no se ha encargado a especialistas: “Si el que comete errores es una autoridad en la materia, la culpa es suya; si el autor no lo es, la responsabilidad es de la institución. Falta que la Academia asuma eso”.
La autora de la biografía de Luis Buñuel, la historiadora y crítica de arte Chus Tudelilla, cree que “tendría que haber habido un equipo de lectura obligada de todo lo que recibían y que hubiese examinado con especial atención los casos más conflictivos”. Ella firmó el contrato en 2006. Cada biografía se abonó según su extensión: las más escuetas, de un folio, se pagaron a 40 euros.
La Universidad critica los métodos de la RAH
GOLPE A LA MEMORIA
Responsables de las áreas de Historia critican el sesgo ideológico del diccionario
Público.es
J. M. M. MADRID 03/06/2011
Sólo faltaba por hablar la otra academia, la de las aulas universitarias, la que investiga y hace avanzar la ciencia con nuevos descubrimientos. Responsables de universidades y de facultades de Historia arremeten contra el procedimiento de selección de autores y la falta de supervisión académica de una obra que está llamada a ser una referencia.
Juan Gimeno: Rector de la UNED
“Se supone que debe ser una referencia oficial, con consenso en la academia y al decir academia no me refiero a la RAH, sino al conjunto de investigadores. La única manera de abordar un trabajo así de forma científica es hacerlo en equipo, no sólo una persona. No haber hecho esto supone una crítica a todo el diccionario. No se puede encargar una biografía a una persona, de la que se sabe su visión sesgada, sin proponer a otros investigadores con una visión diferente. En ese texto faltan aspectos sustanciales”.
“Es tremendo que se llame ‘cruzada’ a la Guerra Civil. Es obvio que eso es un criterio valorativo rotundamente criticable y pone muy en cuestión el valor real del diccionario”.
Para Juan Gimeno, “es tremendo que se llame ‘cruzada’ a la Guerra Civil”
María Ángeles del Rincón: Decana de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Barcelona
“Es una práctica impropia de la RAH y un desperdicio de euros. No es suficiente con revisar la obra: deberían retirarla y devolver los millones de euros. Yo recomiendo que no se compre. Es inaudito que un diccionario con ese presupuesto utilice un lenguaje propio de una época superada. Es demencial que se utilicen adjetivos franquistas”.
De las Heras: “La revisión forma parte de la metodología histórica”
“Lo más triste es que el público entenderá que una obra que emana de la RAH tiene autoridad científica. Se cuenta la historia que nos han explicado durante 40 años y ha sido superada en las universidades. La RAH está haciendo dejación de su responsabilidad al no seguir el método del diccionario de Oxford. Nunca llegaremos a ser Oxford, lo que despierta varias preguntas: ¿Por qué no se quiere ejercer la autoridad con rigor científico? ¿Tienen prebendas que repartir? ¿Le deben algo a algún historiador?”.
Javier Ugarte Tellería: Director del área de Historia Contemporánea. Universidad del País Vasco
“Es demencial que se utilicen adjetivos franquistas”, explica Del Rincón
“El historiador debe acercarse al objeto de estudio con una disposición neutral. Ni favorable ni hostil. Ni juzga ni recela. No hablo de objetividad. El progresista Paul Preston puede perfectamente escribir sobre Franco porque se basa en las herramientas de la profesión (ahí están sus libros) y el conservador Stanley G. Payne, sobre Dolores Ibárruri, por lo mismo (como ha hecho para el Diccionario de la Academia). No así Luis Suárez, inveterado sectario y simpatizante de la obra de Franco”.
“No es la primera vez que la Academia patina. Ya en el año 2000 entró desafortunadamente de parte en el debate sobre los libros de texto de Historia. Con la obra terminada, un esfuerzo impresionante, resulta increíble que deba ser revisada. Pero, si se espera que quede como una obra institucional, la Academia debe plantearse rehacer aquellas voces, como la de Francisco Franco, mal tratadas en esta edición, encargándolas a historiadores reconocidos y competentes en el personaje. No puede corregirse al autor, pero sí cambiarlo por uno más acorde con la comunidad de historiadores”.
José Luis de las Heras: Director del área de Historia Contemporánea, de la Universidad de Salamanca
“La Academia necesita una renovación. Esto es un síntoma de que las cosas no estaban bien. No quiero descalificar la obra, pero el reparto de biografías entre autores ha sido corporativista. Todavía hay reminiscencias del Antiguo Régimen en esa institución del siglo XVIII. El director debería dar explicaciones. Una cosa es la censura política y otra que en el mundo académico siempre hay revisiones. Se leen los textos sin saber quién los ha escrito para evaluar los cambios. La revisión forma parte de la metodología histórica. []. Es importante que la Academia rectifique, reconozca su error y encargue nuevas biografías. La obra es fruto de una época y una institución”.
Elena Grau: Decana de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Valencia
“Lo normal es encargar las entradas biográficas a especialistas. En el diccionario ha primado la ideología sobre la especialidad. No es lógico que un medievalista escriba sobre un personaje contemporáneo. Esto es una práctica muy poco académica. En una obra así, el editor es el responsable. Si el dinero es público, la supervisión debe ser mayor para no caer en la apología. La historiografía queda en muy mal lugar, lamentablemente. Este diccionario es una obra de referencia y no pueden aparecer términos como cruzada y guerra de liberación para hablar de la Guerra Civil. No puedes mandar allí a los estudiantes. Es importante que la RAH rectifique. Los historiadores contemporáneos saben esto y, si hubieran encargado la obra a especialistas, esto no habría sucedido. Si no se rectifica, no será una obra de referencia. Es un disparate, no se entiende que la propia Academia haya hecho esto”.
Miguel Á. Ruiz Carnicer: Vicerrector de la Universidad de Zaragoza y catedrático de Historia Contemporánea
“Me parece mal que se hayan utilizado fondos públicos para una tarea que no es profesional. Si se hace una edición digital, la obra debe ser revisada, aunque me pregunto quién la revisará. La RAH es ajena a la normalidad historiográfica”.
“El biógrafo de Aznar fue un alto cargo durante su Gobierno. La entrada de Franco, y otras que estamos conociendo, siembra la duda sobre el tratamiento de otros personajes del siglo XVII o XVIII Luis Suárez no debe escribir sobre Franco: es un medievalista que tuvo cargos políticos en la dictadura, donde desempeñó el cargo de secretario de Universidades. Es decir, cuando habla de Franco, habla de su líder. Su visión refleja la moda del revisionismo neofranquista y oculta que Franco fue un dictador que dirigió un régimen directamente emparentado con los fascismos europeos de la época. La gente de la RAH es cercana a ese ámbito ideológico”.
“La dirección de la obra no se puede limitar a recopilar: debe controlar que los textos cumplan un mínimo de calidad. No se puede hablar ahora de cruzada. Es terminología franquista que forma parte de su propia visión. Es la propaganda del régimen: no se puede hablar de ella en serio”.
Manuel de Paz Sánchez: Decano de la Facultad de Historia. Univ. de La Laguna
“Es una institución obsoleta del siglo XVIII. La Historia sólo puede ser objetiva y científica, y debe caracterizarse por la escasez de adjetivos. Hacer un diccionario de estas características es un gasto enorme y absurdo. Es un derroche económico. Se argumenta que todos los autores fueron libres al desarrollar sus escritos, pero algunos han ocultado la objetividad con las simpatías personales. Censurar no, pero sí cuidar el rigor académico. Un texto académico nunca puede ser hagiográfico. Para la Iglesia, aquello fue una cruzada, pero para el resto de españoles, no. Debería haber primado el rigor y la sensatez. Este diccionario es un dislate porque le ha faltado sensatez. Esto demuestra el nivel de soberbia de esta institución y la estupidez de ciertos historiadores”.
Alberto Ramos Santana: Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Cádiz
“He colaborado con alguna entrada. Dicho esto, no es tan importante que tenga dinero público como que se hace una reescritura sesgada y falsa de la Historia. El régimen franquista fue totalitario, el propio Franco se sentía orgulloso de serlo. Fue una dictadura e intentar edulcorar la imagen del régimen no es más que una manipulación de la realidad”.
“La Academia puede recurrir a la libertad de cátedra, a la libertad de expresión y opinión, pero, sin dudas, un texto como el publicado desprestigia a la Academia y a los historiadores en general”.
La defensa de Cañizares
El cardenal Antonio Cañizares, anoche, preguntado por Público, realizó una encendida defensa de la obra tras una conferencia en el Club Siglo XXI.
A su juicio, el diccionario “es muy objetivo, expone datos, y los datos son los que son”. Cañizares insistió en que la obra “no interpreta los datos” y se posicionó al lado de sus compañeros de la Academia. “Estoy con los autores”, sentenció antes de recibir un cerrado aplauso por parte de un auditorio repleto de responsables de la jerarquía católica, informa Anna Flotats. Un poco antes, en su conferencia, los exministros del PP Federico Trillo y Ángel Acebes siguieron atentamente su intervención.
Un académico revela que a un autor se le rehicieron todas las entradas
La oleada de denuncias sobre el diccionario, que no comparte Cañizares, responde al sesgo franquista de varias entradas del diccionario, empezando por la del propio Francisco Franco, una hagiografía en la que no se menciona la palabra dictador y que le presenta como un militar valeroso que “montó un régimen autoritario, pero no totalitario”.
Asimismo, el diccionario denomina “dictatorial” al Gobierno de Juan Negrín y recupera palabras como “cruzada” o “guerra de liberación” para recordar la Guerra Civil. “Puede haber, sin duda, un subconjunto de entradas que necesiten, a la vista del debate, una revisión historiográfica y editorial”, añade la RAH en su comunicado.
Sin rigor científico
Uno de los aspectos más criticados ha sido la metodología empleada para la elaboración del diccionario, denunciada por su escaso rigor científico desde la comunidad de historiadores. En el comunicado de ayer, la institución se intenta justificar: “Se optó por los principios de libertad intelectual y de responsabilidad de los autores, así como por un pluralismo que recogiera distintas sensibilidades”. De esta forma, la RAH no sometió las biografías a un exhaustivo proceso de revisión, como se hizo en el prestigioso Diccionario Biográfico Nacional de Oxford. “La labor de censura no se ejerce en esta casa”, alegaba ayer Anes.
Sin embargo, lo que no se hizo con Franco sí se hizo con otros personajes. Un académico reconocía ayer a este periódico que “a un autor de Historia Antigua se le rehicieron todas las entradas porque contenían datos erróneos”. “No lo he leído, pero si a la Guerra Civil se le llama cruzada, también me parece mal, que la quiten”, añadió este académico. El resultado de las biografías quedaba a expensas, por lo tanto, de la objetividad de cada uno de los autores.
Dinero público para transformar la Historia
1998 Aznar visita la academia
El entonces presidente del Gobierno responde a la llamada de Gonzalo Anes y, tras visitar la RAH, le promete una subvención para el diccionario.
1999 Rajoy estampa la firma
En julio de 1999, el ministro de Educación, Mariano Rajoy, concede a la RAH cien millones de pesetas al año durante ocho ejercicios para hacer la obra. En total, 4,8 millones de euros.
2007 Cinco prórrogas más
Desde 2007, el Gobierno socialista ha prorrogado la ayuda a la RAH con 200.000 euros anuales.
2011 El balance: 5,8 millones
El diccionario, que incluye más de 40.000 biografías en 50 tomos, le ha costado al erario público 5,8 millones de euros.
“¡No es una Academia, es una caverna!”
Víctimas del franquismo exigen la retirada del diccionario
Público.es
Elena Herrera Madrid 02/06/2011
Al grito de “¡No es una Academia, es una caverna!” o “¡Este librillo lo escribió el caudillo!”, alrededor de 200 personas se manifestaron hoy frente a la Real Academia de la Historia (RAH) para mostrar su rechazo al Diccionario Biográfico Español, una obra que no hace referencia a la represión franquista.
La Plataforma contra la Impunidad del Franquismo, que lleva un año concentrándose en la Puerta del Sol para pedir “verdad, justicia y reparación” y que organizó la concentración, exige la retirada de los 25 primeros tomos del Diccionario Biográfico y la paralización del curso editorial de los 25 restantes “hasta que no se modifiquen las entradas relacionadas con la memoria histórica” que, a juicio de las víctimas, “han sido manipuladas”.
Para la escritora Almudena Grandes, que acudió a dar su apoyo a la Plataforma, la publicación de la RAH es una “falta de respeto” a los organismos democráticos, realizada por una institución “fosilizada” y de un “valor irrelevante desde el punto de vista del futuro”.
“Rectificación pública”
Además, las víctimas del franquismo reclaman una “rectificación pública” por parte de la Real Academia porque, bajo el criterio de los afectados, las personas que han redactado los textos han “manipulado la historia” y “ocultado la represión del régimen” de Franco. También exigen que tanto los autores, como quienes encargaron su escritura y la revisaron “asuman responsabilidades”.
Julián Rebollo, miembro de la Plataforma contra la Impunidad, comparó la reacción ciudadana que ha generado la publicación del nuevo diccionario con las manifestaciones de apoyo al juez Garzón, que tuvieron lugar hace ahora justo un año, y señaló que la Academia “no puede decir que Franco no fue un dictador”. Añadió que ha sido “la falta de compromiso del Gobierno con la memoria histórica” uno de los factores que ha generado la publicación del diccionario. “No lo hacemos por protestar sino en beneficio de la democracia: no quiero que mis nietos aprendan esta historia”, dijo.
Por su parte, el presidente de Foros por la Memoria, José María Pedreño, opinó que “se deben depurar responsabilidades” dentro de la RAH y que la elaboración de este tipo de volúmenes debería estar en manos de “personas científicamente más serias”.
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