revolucionar las conciencias

Por Adys Cupull y Froilán González

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Por Adys Cupull y Froilán González

“Nuestra cultura y nuestros esfuerzos tienen como fin revolucionar las conciencias de los hombres de Cuba para formar una nueva sociedad.”

Julio Antonio Mella.

1903-1929

A los veinticinco años, era admirado por miles de personas de nuestro continente y de otros pueblos del mundo, no solamente por sus ideas revolucionarias y su actividad creadora, también por su oratoria, su estilo periodístico, su prosa directa con metáforas inesperadas, contrastando con el profundo enfoque político de su discurso. Sus escritos trasmiten identidad, principios**, cultura. La historia universal, la literatura, la música , la mitología griega y romana, el deporte, la ciencia, la política y la vida de los héroes son temas tratados en sus discursos, artículos y epistolario. Impresionaba su lenguaje claro y comprensible a las grandes masas.**

Él era la imagen viva de la cultura integral de un joven. La forma de actuar, su caballerosidad, su elegancia física dado por el continuo y variado ejercicio del deporte lo situaban ante sus contemporáneos como un hombre excepcional.

Fue elogiado por sobresalientes personalidades de la época. Henry Barbusse lo calificó como un joven brillante, y los mexicanos Carlos Zapata Vela, Adelina Zendejas, Rafael Carrillo, Alejandro Gómez Arias, David Alfaro Ziqueiros, Juan de la Cabada y Diego Rivera, entre otros, resaltaron sus apreciadas facultades en el ámbito cultural del pueblo mexicano.

“…La literatura me encanta y me subyuga. ¿Qué si tengo facilidad para ella?

¿Acaso no yace en algún lugar una libreta de versos, toda rota, que contenía hermosas poesías de mis primeros años d****e adolescente?‘’

Así escribió en la crónica número treinta y uno durante su viaje a México en 1920, a los diecisiete años, y luego agregó que aquella libreta quedó hecha mil pedazos al ver que no correspondía el valor literario de los versos a su ambición y juró no pensar en versos nunca más, sin embargo, afirmó que aquellos versos eran joyas literarias, por el calor, candor y sentimiento que jamás su alma igualaría nuevamente.

Fue un poeta que hizo de su vida la más bella poesía y un insospechado crítico de arte valorado por el periodista Eduardo Avilés Ramírez quien rememoró la estancia de Julio Antonio Mella en París en 1927, de su artículo publicado en el periódico “Información” en 1953 con el título: “Julio Antonio Mella. Crítico de Arte”, es el siguiente fragmento:

“…nació allí mismo, con la Concordia a nuestros pies y la avenida Triunfal enfrente, un Mella insospechado, que quizás él mismo ignoraba, el Mella crítico de arte, pensador de perspectivas y analizador de estatuas. Desechando el tremendo tema histórico que yo le señalaba, improvisó admirables madejas de poesía y descubrió el secreto de París, la intimidad de su arquitectura y el porqué de su seducción, temas que yo creía completamente extranjeros a su naturaleza. Fue en el curso de aquella perorata espontánea e íntima que le oí decir que “todas las cosas en París están colocadas en forma de beso”.

El ideario martiano está presente en las referencias que Mella hizo sobre la cultura. En sus escritos, irrumpen los hechos históricos, para no darle tiempo al engaño, a la ignorancia. Menciona desde Cristo y Mahoma, Pascal, Napoleón, Apolo, Marte, Aquiles, Atenea, José María Heredia, Enrique José Varona, José Enrique Rodó, José Ingenieros, Rubén Darío, Salvador Díaz Mirón, Máximo Gorki, Gustavo Adolfo Bécquer, Saint Just, Emilio Roig de Leuchsenring, Blasco Ibáñez, Vladimir Ilich Lenin, Marx, Engels, Trotsky, José Santos Chocano y Bolívar, Maceo, Gómez y tantos otros como obras literarias leyó.

Quiso escribir un libro dedicado a nuestro Apóstol, que el cor****to tiempo de vida no le permitió.

Para todo artista honesto, anotó, la forma no es más que el vehículo de su idea, pero no amará la forma por la forma y explica que de esta manera, la forma, en el poema, llega a la multitud por el instinto y no por la razón, como llega la belleza de un atardecer a los guajiros, o una noche de tempestad a los marinos, o una maquinaria moderna en movimiento a los obreros. Hay que estimular el amor a la carrera y a la cultura, dijo. Afirmó que profesores y alumnos deben contribuir con sus conocimientos a la divulgación cultural necesaria de un país civilizado. Escribió: “Nuestra cultura y nuestr****os esfuerzos tienen como fin revolucionar las conciencias de los hombres de Cuba para formar una nueva sociedad, libre de los parásitos y de los malhechores…”

Adys Cupull y Froilán González.

FUENTES: Julio A. Mella . “Documentos y Escritos”

“Hasta que llegue el Tiempo” Editora Política

“ En Medio del Fuego. Editora Abril”

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