El África que observo con los dedos
1
El África que observo con los dedos
no es igual a aquella que mis pies oyeron
aunque aún produce caderas siglo a siglo
como pirámides para pasto y repasto de
buitres intemporales.
2
El África que observo con los dedos
y que transporto en la mirada,
ya no usa sandalias de piel de cobra,
para encantar mozas de mi tiempo.
Ella flota diariamente en paños coloridos
con matices occidentalizados.
3
El África que observo con los dedos
y en ella poso mis labios —Percibo
que no soy yo quien la absorbe,
cuando la veo gemir entre manos expansionistas.
4
El África que observo con los dedos
me deja el olor del Nilo en la epidermis
y en la dermis el gusto a harina ácida.
Todavía respiro sus marcas púrpuras
como déndém fresco…
5
El África que observo con los dedos
cuando se levanta vierte una luz abrasadora
que me acaricia al inicio de cada jornada.
(¡Ay! Su elegancia apaciguadora en el dolor diario
de mis hermanos hambrientos, como yo…)
6
El África que observo con los dedos,
África de N’Krumah, Lumumba, Neto y Cabral
fue naciente y será desembocadura,
tronco continental que quedará del holocausto
de nuestra pudrición mental. Y renacerás
¡Oh África! Entonces, te observaré no con los dedos,
sino con las manos y el cerebro…
