Foto de Evgueni Evtushenko

Evgueni Evtushenko

Yevgueni Aleksándrovich Yevtushenko (Yevgueni Aleksándrovich Gangnus; en ruso: Евгéний Алексáндрович Евтушéнко; a veces su nombre se ve transcrito como Yevgeni, Yevgeny, Yevgueny, Evgeni, Evgeni, y su apellido, Evtusheko o Evtuchenko)


(Nizhneúdinsk, provincia de Irkutsk, 18 de julio de 1932 ) es un poeta ruso, que ha practicado la pedagogía e incursionado en el cine como actor y director . Estudió en el Instituto de Literatura Gorki de Moscú (1952-1954), del que fue expulsado por apoyar la novela de Vladímir Dudíntsev, No sólo de pan vive el hombre. Sus obras han sido traducidas a 70 lenguas del mundo.


Libros en español:     No he nacido tarde, Horizonte, Madrid, 19632, Autobiografía precoz, Era, México, Adiós, Bandera Roja. Selección de poesía y prosa (1953-1996), Fondo de Cultura Económica, 1997     No mueras antes de morir, tr.: Helena S. Kriúkova y Vicente Cazcarra; Anaya & Mario Muchnik. Barcelona, 1997     Entre la ciudad sí y la ciudad no, tr.: Jesús López Pacheco y Natalia Ivanova; Alianza, Madrid, 1969

Poemas

Adiós, bandera roja nuestra





Adiós, Bandera Roja nuestra.
Descendiste del techo del Kremlin
No tan orgullosa
Ni tan diestramente
Como hace muchos años te izaste
Sobre el destrozado Reichstag,
Humeante como la última bocanada de Hitler.


Adiós, Bandera Roja nuestra.
Fuiste nuestro hermano y nuestro enemigo.
Fuiste el camarada del soldado en las trincheras,
Fuiste la esperanza de la Europa cautiva.
Pero, como una cortina roja, tras de ti ocultabas al GULAG
Repleto de cadáveres helados.
¿Por qué lo hiciste,
Bandera Roja nuestra?


Adiós, Bandera Roja nuestra.
Acuéstate.
Reposa.
Recordaremos a todas las víctimas
engañada por tu dulce susurro rojo
que sedujo a millones a seguirte como corderos
camino al matadero.
Pero te recordaremos
Porque no fuiste tu menos engañada.


Adiós, Bandera Roja nuestra.
¿Acaso fuiste solo un trapo romántico?
Estás ensangrentada
y con nuestra sangre te arrancamos
de nuestras almas.
Por eso no podemos arrancarnos
Las lágrimas de los enrojecidos ojos,
Porque tu ferozmente
golpeaste nuestras pupilas
con tus pesadas borlas doradas.


Adiós, Bandera Roja nuestra.
Obtusamente dimos
nuestro primer paso a la libertad
sobre tu seda herida
y sobre nosotros mismos
divididos por el odio y la envidia.
¡Eh, muchedumbre,
No pisoteen de nuevo en el fango
los ya quebrados lentes del doctor Zhivago!


Adiós, Bandera Roja nuestra.
Abre con fuerzas el puño
que te aprisionó.
Trata de ondear algo rojo sobre la guerra civil
cuando los canallas intenten arrebatar
de nuevo tu pabellón,
o sólo los desahuciados
formen fila en busca de esperanza


Adiós, Bandera Roja nuestra.
Te despliegas hacia nuestros sueños.
que una escuálida franja roja
en nuestra bandera rusa tricolor.
En las inocentes manos de la blancura,
En las inocentes manos del azul,
Quizas aun tu color rojo
Pueda ser lavado de la sangre que has vertido.


Adiós, Bandera Roja nuestra.
Cuidado nuestra nueva tricolor
Cuidado con los tahúres de banderas
Que quieren estrujarte entre sus dedos grasientos.
¿Pudiera ser que a ti  también te
deparen igual sentencia
que ha tu hermana roja:
ser asesinada por nuestras propias balas
que devoran tu seda como palomillas de plomo?


Adiós, Bandera Roja nuestra.
En nuestra ingenua infancia
Jugaremos al Ejército Rojo y al Ejército Blanco.
Nacimos en un país que ya no existe.


Pero en aquella Atlántida estuvimos vivos y fuimos amados.
Tú, Bandera Roja nuestra, yaces en el charco de un mercado.
Prostituidos mercaderes te venden por divisas.
Dólares, francos, yenes.
Yo no tomé el Palacio de Invierno del zar.
Ni asalté el Reichstag de Hitler.
Ni soy lo que llamarías un comunista.
Pero te acaricio, Bandera Roja, y lloro.


Babi Yar





Babi Yar 1


No existe monumento en Babi Yar;
sólo la agria ladera. Y tengo miedo.
Hoy me siento un judío en el desierto
que de Egipto escapó. Me crucifican
y mis manos conservan los estigmas.
Me parece ser Dreyfus, condenado,
al que juzgan, escupen, encarcelan;
pero de pie resiste la calumnia
y el grito filisteo. Con la punta
de sus sombrillas en mis rostro vejan
mi indefensión  mujeres que se acercan
con vestidos de encaje de Bruselas.


O también soy un niño en Bielostok.
De pronto estalla  el pogromo.
La sangre derramada cubre el suelo.
Los que huelen a vodka y a cebolla
salen  de la taberna y gritan a todos:


“Mata judíos: salvarás a Rusia”,
Un tendero se ensaña con mi madre.
Otro hombre me patea. En vano rezo
plegarias que se pierden en la nada.


Me siento dentro
de la piel de Anna Frank que es transparente
como un ramo de abril.
No hacen falta palabras. Siento amor
y solo necesito que uno a otra
nos miremos de frente.
Separados del cielo y el follaje.


Solamente podemos abrazarnos
en este cuarto a oscuras.
Quiero besarte una vez más, acércate.
Ya vienen. Nada temas: el rumor
es de la primavera que se anuncia
 y del témpano roto en el deshielo.



Y entorno a Babi Yar suena la hierba
 que ha crecido salvaje desde entonces.
Los árboles nos juzgan. Todo grita
pero el grito esta hecho de silencio.
Al descubrirme observo mi cabello.
También ha encanecido. También grito
por los miles de muertos inocentes
masacrados aquí. En cada anciano
y en cada niño al que mataron muero.
Pueblo ruso,, mi pueblo: te conozco.
Tú no odias ni razas ni naciones.


Manos viles trataron de infamarte
al usurpar tu nombre y al llamarse
“Unión del Pueblo Ruso”2 .
No perdono.
Que La Internacional llene los aires
cuando el último
antisemita yazga bajo la tierra.
No soy judío. Como si lo fuera,
me odian todos aquéllos.
Por su odio
soy y seré un verdadero ruso.




1- La primera versión fue hecha, a partir de un texto en español literal ya anónimo proporcionado por la Agencia Novosty, para ser incluida como apéndice de la Autobiografía precoz (Ediciones Era, 1963). En esta versión de 1997, redactada para el presente libro, se toman en cuenta los cambios introducidos por el propio  Yevtushenko  y se consulta la traducción inglesa de Robert Milner-Gulland y Peter Levi, S. J 
Babi Yar o Babiy Yar es un barranco en las proximidades de Kiev. En dos días de septiembre de 1941 más treinta y cinco mil judíos fueron asesinados allí por las tropas nazis.
2- La Unión del Pueblo Ruso fue el grupo antisemita que actuó en Rusia entre el asesinato del zar Alejandro II y el comienzo de la primera Guerra Mundial. Sus miembros organizaron pogromo – e, infiltrados en la policía secreta zarista, fabricaron los apócrifos Protocolos de los sabios de Sión.