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Jamila Medina Ríos

(Holguín, 1981) Poeta, narradora y ensayista. Graduada de Licenciatura en Filólogía, perteneció al grupo Vórtice, y cursó el Taller de Técnicas Narrativas del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso en 2002. Fue editora y codirectora de la revista Upsalón, de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. En la actualidad funge como editora de Unión.


Ha publicado los libros:



  • Huecos de araña (poesía), Ediciones Unión, 2010 (Premio David 2008).

  • Primaveras cortadas (poesía), Proyecto Literal, México DF, 2012.


Posee inéditos los poemarios Anémona y El arte carnal. Como cuentista ha publicado Ratas en la alta noche (Malpaís ediciones, México DF, 2011) y Escritos en servilletas de papel (Ediciones La Luz, Holguín, 2011). Además, ha sido distinguida con Premio Alejo Carpentier de Ensayo, 2012, con su obra Diseminaciones de Calvert Casey. Reside en La Habana.

Poemas

Cascanueces o Salto mortal del manatí





Una hebra tirando de un carrete de hilo
un filo
acaso indefenso
solitario
que gira y tensa y va a enredarse en la maraña.


Así mi cuerpo-alud entrando en el amor
así jalándote
con la mano rapaz que descapulla
con la boca-cuchilla
que haría de Dios una descabezada mantis
un rescoldo
un muñón
un deslenguado eunuco.


En un salón de espejos y laberintos reflejados
el llanto locuaz del manatí
del cuerpo-madeja, el abatido tiovivo
penden hilos pegajosos de araña o de pelele
en la garganta y las narices –demoradas–
traigo un río de gusanos
un remolino de víboras
ensimismado el cuerpo se revuelca en sí
una boca espumosa persiguiendo una cola.


Cuando grazno erizada de preguntas
y brinco como el carnero
como veleta en pánico
no se descaman los hilos
no se parte la nuez
que queda dada a tu saliva
brillante
como una perla al centro de las valvas
como un ojo expectante
una nariz que aceza
el corazón de la col.


El pólipo
se te deshace solo entre los labios
cuando rozas
para explicarme tu estrategia:
cae el cuerpo y cae –sin fuerzas–
la cabeza.


Con las castañas de los dientes
con el pulso muerto
extirpas
el ramillete de sangre
¿qué mayor importancia lleva un coágulo?


Sé que arrasas trituras diluyes deslíes sorbes
los centros blandos de mí
los lechos de los ojos
las cuencas de las rótulas
toda raíz nudo que mane
encerrado en las valvas de la col.


Qué torres
levantarás donde se alzaba el dedo engarrotado
el eje de la espiral del caracol
cuando retires las pinzas:
tus manos-cascanueces
tu tembloroso cetro.
Qué reinos
levarás en la explanada
que queda quieta
balbuceante
esperando el embate.
Con qué ríos repoblarás los lechos
cuando sorbas lo seco
y yo dance todavía
enceguecida entre espejos
creyendo huir o que entras
en mi ingenio de hilos.


Qué desierta la noche del festín:
un armadillo
como una langosta abierta al medio
descansando en la mesa.


Emigro





Hay algo ahí con la desposesión:
raíces sin tener dónde agarrar.
Mi padre vuelve a La Vana.
La sometía a los 19 sobre un jeep
(la lid de los rebeldes frente a los inadaptados
los soldados contra el francotirador).
Mi madre viene después
como saliendo de un túnel de ventanas:
a su espalda veo Holguín luminosa
a sus espaldas, más allá, Baguaní abandonado
alzado en casas de pilotes
madera americana bien cortada
para dejar correr el aire.


Mi padre y mi madre.
Vienen descoronados.
Por ver si pongo un huevo
apretujo mis raíces en un hueco de araña y
asegurándolas con caca y con saliva
les prometo crecer.
Padre maneja lentamente recordando los semáforos
de noche no porque no tiene luz el carro
de noche no porque no veo bien
(sólo me preocupa el destello de La Vana 60
la de noche en todavía mediodía
en su ojo azul
el todavía poderoso).
Madre pregunta si en el Habana Libre vive alguien
todo el tiempo
puntualiza
mientras mi padre     sin paciencia     asiente:      que sí     que una      propiedad lineal.


En el Ministerio del Trabajo ofrecen plaza al emigrante
en las enormes oficinas del Ministerio de Vivienda
los empleados mueven rítmicamente la cabeza
diciendo NO
política de desarrollo de ciudad
política de desarrollo de un país.


Padres
hasta aquí hemos venido     prométanme que sólo a pernoctar:
Irak aniquilada, las ondulandes avenidas de la noche de Egipto
Canadá escurriéndoseme como nieve entre las manos
Madrid, Checoslovaquia, Rusias de mi cabeza
no pueden haber sido sólo puertas ilusorias
que conducían hastaquí.


De parque en parque vagamos           al comprar algo
buscando dónde sentárnoslo a comer
como las personas        dice mi padre con seguridad.


Báguanos parpadea
parpadean Las Villas
el club de béisbol las fiestas de disfraces
donde ganaban invariablemente mis abuelos
la mata de cerezas y el aljibe del patio
el columpio debajo de la guayaba y de las uvas
mi cara com(o) un lirio asomada a un ventanal
parpadea El Infierno
mi padre nació desnudo y en el infierno . por variar


las chimeneas
del central
relumbran
(las dos        . no este muñón)
juntando            el bagacillo
para la ropa blanca del sábado


relumbra al sol la casa de mi abuelo Luis
levantada frente a un árbol del que nadie puede recordar el nombre
y al cruzar:
la vacada calmosa
parpadea Sancti Spíritus;
tras la casa de mi abuela Victoria
–mi padre dobla con un giro suave–
anidan el cine y el parque municipal de Baguaní
con el invariable monumento a la madre    .. cívico/pulcro homenaje de la masonería
veo las casas de pilotes alzándose de nuevo
derruidas
para dejar correr mejor el aire
por la avenida viene llegando viene subiendo el carnaval
yo vuelvo
a huir del bambolear del muñecón
y dejo de mirar a los ojos de mi madre
cuando comienza a desfilar Holguín
(la escalinata y el valle respirando tranquilo, ajedrezado
fiestas de mayo y de noviembre y de enero
el barro frío del piso del Parque San José
y la distinta sombra de las plazas a las distintas horas).


Padres
los he traído a la Vana
traigo también la cabeza descubierta
la postal de esta ciudad
pegada con caca y con saliva
no se va a sostener dentro de mí
allá está el oro de mis pies
recuerdos nítidos que puedo sin equivocarme repasar
como al collar de caracoles de un día en el lago de Fayoum
(Irak Egipto Baguaní Sanctispíritus Canadá Madrid Checoslovaquia Holguín Rusias de mi cabeza).
Parpadeo
cierro los ojos      enrollada    en mis raíces como     en un velo denso
para dormir y regresar.


Islarmadillo





Bajo el ojo del huracán
en la fauce abierta del Caribe las islas se anillan como gusanos
con ojos alargados de carnero
a la deriva como carne de cañón


islas balando
desraizadas


islas violetas


isla como el morado de la zarzamora
isla como la malva
–artificial y hermafrodita
como la lila
–degollada
islas filosas de coralina
–que se cortan al combarse
blandas como el sargazo
–como el lagarto por debajo
islas de índigo
–líquidas como anémonas.


Hay una isla fugando
imitativa
isla girándula
el armadillo calvo, el armadillo gordo como un cerdo
que baja
por galerías en la tierra
su cueva en espiral como sus huesos
–un hueco redondo, un huevo–
es su blasón en la corteza.
El armadillo en la humedad
y el armadillo en la sombra de la tarde…… expandido.
La cópula un segundo
ensimismarse, sólo el esfuerzo de un suave tirón
de carne
trunca.


Bajo la luz ultravioleta / que ennegrece la plata
mirándose en las aguas de lavanda
quién pudiera pescar la joya blanca de la primavera.


Langustia





Textos textos textos
tejeduras
lanzaderas
te (a)saltan sus gritos sobre la cabeza
te brotan de ella como pétalos
y de pronto: tienes toda la testa coronada
espinada de palabras


no es saludable (pare)ser un girasol
–dios no amanece
y húrtante el sitio de mirar
camino
desolado–
no es saludable la cabeza laureada
se deshoja después
como rama segada desde el invernadero
y los cristales que habían crecido en ella
quiébranse callados
apáganse: de velas
chisporrotean hacia dentro oh llama
demasiado arrimada al ventanal
abrupto
abierto


dejarse crecer la cabeza hacia dentro
–anahidrópica–
cierra todas las bocas que te hablan al oído
las venas muerdan(te)
huye de las compuertas los poros el encaje
cuida retrato de ti


si continuas dejando que te bailen
esos textos textos sobre la cabeza
que no te acabas de cortar
de hacer una sangría para extraer lo otro
si dejas se te prendan
ataduras al cuello
hilos que te indican pasadizos afuera (out of out of)
carne haciafuera de ti
si dejas que se aten cada uno a tu mano al pie
la mejilla (ofrecida):
repicarás en cien pedazos disgregado
–carnero
partícipe–
ojos colgando carafuera


es lasfixia lo que debes construir
hacia ti has de inclinar tu frente tuya
desdoblarte hacia ese espejo que has dejado empañar
enlutado (harto de barro)
la boca abierta la mirada
como lapa al cristal
–observante del otro–


ta(r)jas ta(r)jas ta(r)jas
taxidermia de ti
sembrarse un sitio y zambúllete en tu boca :
gargantabajo para siempre.


no quiero ver(te) burbujas
barbotear borbotear desde tu labio
desesperado hálito
nostálgico del otro
palabras sueltas que pretendan (ll)amar
–aludan–
referente
reflejo


respiradentro
tala tala tala
ten el pulcro civismo de presentar al aire:
una cabeza (por fin) descoronada.


Los inv/fiernos posibles





En un hibernardero
duermen
los posibles ventanas
y balcones
miran a un claustro verde…
dentro de un edificio
también verde
donde perdí una cinta
hace 25 años.


Salomé me han llamado, y Salma me han llamado, y Najla, Nadia me han llamado, me han llamado Roxana Wanda Zoe, Magidée Raymond Rimbo Sylvia Djuna Naghá, María Luisa Alejandra Teresa Willms del Montt, Julia o Julián, Rosalia (una rusalka balanceándose en columpios de lianas, peligrosa en las aguas, de las semanas de Pentecostés). Frondosos, sonrosados, nombres turgentes como espigas, con la pereza del cerezo, la explosión resinosa del azar. Ofelia, Rub¬én, Hamlet; Maryla, Marina y Anaïs: nombres esmaltados en las embocaduras, tocados con engastes de azurita y cinabrio, me llamé. Casi nunca desposada, tal vez, menos veces hombre que mujer, en los yermos del Valle de los Artesanos, cerca del Valle de las Reinas, y los Reyes: una delineante del Señor del Lugar de la Verdad, despierta entre edificios blanquecinos. En Medina del Campo y en Campo de Montiel, en Medina de Pomar, Medina-Sidonia, Medina de la flor del azahar.


Por alambiques-páramos, fue traído el aceite del orujo de Al Mansur a la almazara, limando en seco, desollando los encajes. No era aromático. Pero llegan a saber bastante bien, antes de mezclarse con el aceite virgen, los despojos de aceitunas malolientes, hábilmente triturados los residuos / de sus huesos y su piel.


Soy esta puerta. Septiembre por la tarde, hora de uvas y de olivos.