desde icolo y bengo, por el camino de las estrellas, una sagrada esperanza recorre el mundo
Por: Jesús Sama Pacheco.

Por: Jesús Sama Pacheco.
Sagrada Esperanza
Es para mí un honor, y también un reto considerable, presentar hoy aquí el libro Sagrada esperanza, de Antonio Agostinho Neto. Un hombre que fue paradigma de su tiempo y es, y será para las generaciones presentes y venideras un símbolo de lucha, de lealtad, de amor y de compromiso con la poesía y con su pueblo. Para suerte de Angola, de África y de todos los pueblos que anhelan la paz y la total independencia, nació el 17 de septiembre, en una aldea de la región de Icolo y Bengo, a unos 60 kilómetros de Luanda.
Primero abordaré la figura de Neto como individuo, como combatiente, líder y, finalmente, como poeta. Aunque sé que estos aspectos son inseparables en un hombre que puso al servicio de su pueblo, en la lucha por su libertad e independencia, y posterior progreso, todo su amor, toda su energía y todo su talento.
Los que lo conocieron de cerca, lo amaron y confraternizaron con él en diversos momentos, nos hablan del amor que sentía por la humanidad, de su modestia y audacia. Que fue un hombre que sabía sonreír ante el peligro, que no conoció el miedo ni la duda. No albergaba odio en su corazón. El racismo sufrido en carne propia, lo convirtió en antirracismo. Fue para muchos el padre de todos los hijos angolanos y el hijo de todas las madres angolanas. Pero esa entrega por su pueblo no evitó que atendiera sus más íntimos afectos
obligaciones diversas. Según Marga Holness (de quien he tomado muchos de los datos que aparecen aquí, así como de Basil Davidson y de Lucio Lara, uno de sus hermanos en la larga lucha que sostuvieron, y de DavidChericián, escritor cubano ya fallecido que tradujo para el lector cubano la Sagrada esperanza), Neto supo ser hijo, padre, hermano, cónyuge, amigo, familiar afable en quien siempre se podía encontrar una palabra cálida.
Líder visionario, desde muy temprano se integró a las organizaciones juveniles y estudiantiles, militando en varias de ellas, en las que desplegó una ardua labor, tanto en Angola, como en su etapa de estudiante de medicina en Coímbra y, más tarde, en Lisboa. Su prestigio y sagacidad, entre otras cualidades, hacen que se torne representante de la juventud de las colonias portuguesas junto a un movimiento de juventud portugués, el MUD juvenil. En Luanda, cuántos jóvenes pasaron por su consultorio del barrio obrero se transformaron, bajo su orientación, en dedicados patriotas y destacados dirigentes de la lucha del pueblo angolano.
En 1952, con trabajadores marítimos, funda el Club Marítimo Africano, polea de trasmisión entre los patriotas angolanos en Portugal y los que, en Angola, creaban las condiciones del movimiento de liberación. Fundó en 1958, junto con Amílcar Cabral, Marcelino de los Santos y otros jóvenes de las colonias portuguesas, el Movimiento Anticolonialista (MAC), que trabajara en aras de forjar la conciencia nacional de los jóvenes y, a su vez, denunciar fuera de Portugal la naturaleza fascista del colonialismo portugués.
Por su incesante accionar en la lucha por la liberación de su pueblo, Neto sufrió varias prisiones. La primera en 1951, tenía entonces apenas 29 años, cuando se disponía a participar en el Pleno por la Paz en Estocolmo. El segundo encarcelamiento ocurrió en febrero de 1955 y estuvo recluido durante veintiocho meses. Su liberación se produjo en junio de 1957 producto de una campaña internacional en defensa de su libertad y de su vida, que ya corría inmenso peligro en manos de la PIDE (Policía Política Portuguesa, conocida por sus brutales métodos de represión que la hacían comparable con la Gestapo de la Alemania naci. Uno de los que alzaron su voz, junto a importantes escritores franceses, como Jean-Paul Sartre, y el muralista mexicano Diego Rivera, fue el poeta cubano Nicolás Guillén. Por esa época, ya Neto era reconocido como el poeta más importante y uno de los más ilustres revolucionarios de Angola. Su tercera detención y encarcelamiento ocurre el 8 de junio de 1960. El propio director de la PIDE fue personalmente a detener a Neto en su consultorio de Luanda.
El 4 de febrero de 1961, fecha insigne para el pueblo angolano, fueron asaltadas las prisiones de Luanda por hombres armados con machetes y algunas armas de fuego. Lo que se conoce como la primera acción de la lucha armada. En ese enfrentamiento murieron algunos policías. Al día siguiente las autoridades coloniales emitieron noticias falsas sobre un supuesto plan para atacar el funeral de los policías caídos durante el asalto, siguiéndole una masacre donde fueron asesinadas unas trescientas personal. Le continuó a esto algo mucho más horrendo, que elevó la cifra de muertos a más de treinta mil. Entre otras acciones criminales contra la población, se agrupaban a las personas y le pasaban un buldócer por encima, se bombardearon aldeas, ametrallándose y atacando con napalm a los que pretendían escapar de tal genocidio.
Por esos días recorrieron el mundo las noticias y testimonios gráficos de tal barbarie. Precisamente, por mostrar una fotografía a un grupo de amigos en Cabo Verde, en la que aparecía un grupo de jóvenes soldados portugueses sonriéndole a la cámara, uno de ellos con una estaca en la que habían empalado la cabeza de un angolano, es que Neto es encarcelado por cuarta ocasión, en octubre de 1961. Fue entonces lanzada otra campaña internacional en pro de su liberación. Reconocido ya Neto como figura representativa del despertar nacionalista en África portuguesa, se levantaron otra vez las voces de importantes intelectuales del mundo que temían por su vida. Sus poemas habían sido traducidos ya a siete idiomas, apareciendo en antologías y revistas literarias, alertando a personas de muchos países sobre los trabajos forzados y las miserables condiciones de vida impuestas por los colonialistas al pueblo angolano. El MPLA lanzó una enérgica campaña internacional en pro de la liberación de Agostinho Neto y de otros prisioneros políticos angolanos. Las autoridades fascistas se vieron obligadas a liberar a Neto en mayo de 1962. La Amnistía Internacional lo había reconocido en 1961 como el Prisionero Político del Año.
Su inquebrantable confianza en el éxito, en la victoria para la cual luchaba intrínsecamente ligado a las masas, lo llevó a alcanzar los objetivos propuestos en cada momento. Creó escuelas de lucha para el pueblo. Durante la restructuración del MPLA es nombrado Presidente de Honor. Y en diciembre de 1962, en la primera Conferencia Nacional del Movimiento, es elegido Presidente. Crea la Segunda y la Tercera Región Político-Militar, dando fehacientes muestras de audacia ante las maniobras imperialistas, en 1963.
Neto fue escogido en reiteradas ocasiones por los movimientos de liberación africanos para ser su portavoz en las conferencias de la Organización de Estados Africanos y en las de los No-Alineados. En agosto de 1974 se crea la FAPLA (Fuerzas Armadas Populares de Liberación de Angola) y en octubre de ese año, durante la Segunda Guerra de Liberación Nacional, luego del acuerdo de tregua con Portugal, la personalidad del Dr. Antonio Agostinho Neto alcanza como estadista la consideración de todo el Mundo.
Nos acercaremos ahora más a su personalidad como poeta. Se ha dicho en más de una ocasión, que la poesía de Neto tiene sus raíces históricas en la larga tradición de la literatura angolana patriótica. Muchas voces importantes, entre las que se encuentran las de los poetas Pereira y Cordeiro de la Mata, legan esa tradición que recibirían de alguna manera los poetas posteriores a ellos. Por otra parte, Mario de Andrade fija el nacimiento de la literatura angolana en 1901, con la publicación del libro La voz de Angola clamando en el desierto.
De la Liga Nacional Africada, fundada a inicios de la segunda década del siglo XX, surge la Asociación de Naturales de Angola, que comienza a editar en 1948 la revista literaria Mensage. Fue en esta publicaciónque un grupo de escritores, entre los que se hallaban Mario Antonio, Antonio Jacinto y Viriato de la Cruz, dieron expresión concreta al renacimiento cultural operado en las colonias y entre los estudiantes oriundos de éstas que cursaban estudios en Portugal. Vamos a descubrir a Angola era el grito unificador de estos escritores. La poesía se tornó el principal vehículo con que procuraban restablecer el contacto con las raíces de su pueblo –luego de largas etapas de censura y persecución–, escribiendo para ese pueblo, haciéndolo con su propia voz, creando una moderna literatura nacional que diese expresión legítima a los sufrimientos y aspiraciones de ese pueblo. Las autoridades coloniales, ante tal amenaza, persiguieron y acabaron por prohibir la revista. La misma prosiguió entonces en Portugal, donde un grupo de estudiantes e intelectuales oriundos de las colonias habían fundado un Centro de Estudios Africanos en los primeros años de la década del cincuenta. Los fundadores de ese Centro fueron Agostinho Neto, Francisco José Terreiro (poeta de Sau Tomé), Amílcar Cabral y Mario Andrade. La Sociedad Cultural de Angola en Luanda y la Casa de los Escritores del Imperio, en Lisboa, se convirtieron en centros de la intensa actividad gestada en el periódico Cultura y en la nueva revista Mensage. Neto y los demás miembros de su generación se tornaron también colaboradores de esas publicaciones.
Durante otra arremetida del poder fascista colonial, Antonio Jacinto y Landino Viera fueron detenidos y sentenciados a 14 años de prisión. En auténtico desafío a la censura y a la política fascista, Marga Holness y Carlos Erverdosa consiguieron, auspiciados por la Casa de los Escritores del Imperio, compilar y publicar pequeños volúmenes con obras de los más importantes intelectuales angolanos. El opúsculo de los poemas de Neto dio la posibilidad de verificar como eran de estrechos los lazos entre el pueblo y el poeta, y la amplia aceptación de su poesía. En una sola tarde, la totalidad de la edición fue casi enteramente absorbida por los habitantes de los musseques capitalinos. La poesía de Neto se había convertido en bandera del pueblo.
Sagrada esperanza, rótulo que sustituyera al de las primeras ediciones: Con los ojos secos, es superior por su fuerza y emblemática imagen. Frase-templo, frase-fortaleza, en extraordinaria síntesis nos revela el carácter del autor, su accionar como líder y combatiente, al individuo en toda su dimensión, identificando para siempre al regio poeta que fue y es Agostinho Neto, quien merece ser leído y recordado por todos los valores que encierra su obra, tanto desde el punto de vista intelectual, literario, como humano.
Algunos han querido encasillar la obra de Neto con el absurdo título de poesía política. Bien sabemos que, de alguna manera, toda literatura es política. La literatura de entretenimiento, por ejemplo, que evade los conflictos de la sociedad donde se gesta, también, por omisión, es literatura política. En un estudio serio, profundo, sobre la poesía de Agostinho Neto, ubicándola en el justo medio y circunstancias en que se creó, observando con detenimiento todos sus matices, hay otros aspectos más importantes que señalar. En el prefacio de la edición en portugués, editada por la Unión de Escritores Angolanos posterior a la desaparición física de Neto, Basil Davidson proclama: sus poemas son bellos, finamente trabajados. Y es que en un análisis verdaderamente crítico, observamos que la poética de Neto no radica en la articulación o encadenamiento rigurosamente tropológico, con multiplicidad de imágenes y la utilización de un lenguaje esencialmente metafórico. Los poemas de Neto, en buena parte de los casos, nos ofrecen una imagen totalizadora, lograda a través de una sabia construcción del poema, auxiliado por la síntesis, el ritmo y la contundente fuerza de su palabra. Palabra que brota de la tierra, del corazón, de la sangre del poeta y se convierte en arteria comunicante con el corazón del pueblo, que la reconoce como su genuina voz: la voz de los musseques, de las aldeas, de las fábricas, las escuelas; la voz de la vida, de los siglos de sufrimiento y opresión, y también, la voz del despertar definitivo.
Los más antiguos poemas del libro que hoy presentamos datan de 1945, cuando el poeta tenía 23 años, y la mayor parte fueron escritos a lo largo de la década del 50 y muchos en la prisión durante el año 1960. Publicado por primera vez en Italia, en 1963, vio también la luz más tarde en Yugoslavia en una edición bilingüe –portugués y serbocroata–, además de publicaciones en ruso, chino, español y otros idiomas. En 1970, durante la 4ta. Conferencia de Escritores Afro-Asiáticos, se le concedió a Neto el Premio Lotos, en reconocimiento del lugar prominente ocupado por su poesía en la literatura revolucionaria mundial.
La noche es el tema más recurrente en sus primeros poemas. Pero no la noche edulcorada como algo místico, romántico, refugio de paz y sosiego; sino la noche en los musseques, en las aldeas, en lugares donde las personas vivían vidas desesperadas en covachas miserables.
Otras de las claves de su poesía se encuentran en las palabras esperanza, certeza, victoria, luz, amor. No se trata de la poesía, como bien se ha dicho, que da lugar a la autocomplacencia, sino de una poesía objetiva que va directo a la esencia, que se apoya en una infalible utilización de la palabra exacta. También se ha dicho que Neto es un poeta profundamente angolano, reconocido como uno de los símbolos más importantes de la angolanidad, y profundamente africano, un poeta de estatura universal.
Finalmente, deseo narrarles una de mis vivencias más elocuentes relacionada con el tema que tratamos. En Angola, a finales de la década del 70, tuve la posibilidad de palpar con mis ojos, con mis oídos, con mi pecho, el profundo cariño y la admiración que sentía el pueblo angolano por Agostinho Neto. Su deceso físico me sorprendió, junto a un grupo de mis compañeros de labor, en el centro del país. Inmediatamente, una parte de la comitiva partió hacia Luanda; la otra, en la que me encontraba, recorrió varias provincias y ciudades durante los días que duró el sepelio. Fue una experiencia que nunca se borrará de mi memoria. En cada calle, en cada acera, camino, sitio por donde transitábamos, se podía escuchar el profundo y clamoroso silencio de la pena, del dolor, de la herida que sentía en su corazón cada hombre y mujer, cada niño, cada anciano. Las personas que veíamos estaban de pie, erguidos, solemnes. Lloraban, puedo asegurarles que lloraban. Pero era un llanto, un inmenso llanto, sin lágrimas, con los ojos secos. Era, incuestionablemente, el cariño, el amor de todo un pueblo, el fruto, la cosecha de una Sagrada esperanza que el poeta, el líder, el combatiente, el hombre, había gestado durante toda una vida. Era la poesía de todo un pueblo erguida, en silencio, como un juramento.
XXII Feria Internacional del Libro de La Habana, San Carlos de la Cabaña.
Sala Cordeiro de la Mata (Pabellón de Angola).
Jueves, 21 de febrero de 2013.
[palabralink]Jesús Sama Pacheco
(Mariel, 1950). Miembro de la Asociación de Escritores de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Ha publicado: En público secreto los amores (La Habana 1991, Madrid 1999, La Habana 2009); Habitante de la Bruma (La Habana 1993, Madrid 1999); Versos de Arena (La Habana 2005)…
Ver poemas y biografía de Jesús Sama Pacheco en Palabradelmundo[/palabralink]
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