nazim hikmet en el turno del ofendido
<img class="alignleft size-full wp-image-3333" alt="Nazim Hikmet" src="../../../../wp-content/uploads/2014/08/hikmet_01.jpg" width="173" height="25...

Por María de los Ángeles Polo Vega.
Nazim Hikmet: (1902 – 1963) el gran poeta turco y uno de los grandes de la literatura universal en el turno del ofendido.
Nazim fue mucho más que un renovador de la literatura turca, censurado durante muchos años por su militancia comunista, hubo de escribir el grueso de su obra en condiciones muy difíciles. Aun así, hoy es reconocido como uno de los grandes renovadores de la poesía turca contemporánea.
Cubapoesía rinde homenaje a un hombre y su obra, genuina e imperecedera, un poeta que no hizo concesiones de ningún tipo ni a su tiempo, ni a sí mismo; porque como él mismo decía: no hay que hacer concesiones en las cosas esenciales.
“Era un hombre alto, bien puesto, rubio, de azules ojos y piel rojiza, como un inglés. En lo de turco, más parecía serlo Jorge Amado —y así lo decíamos en broma sus amigos cuando ambos estaban juntos— que aquel gran cantor de Turquía —nieto de un pachá— que muere sin haber visto a su patria.
Sin conocer palabra de su idioma, nos deleitaba y suspendía el escucharle los poemas. Eran como canciones extremadamente musicales, cuyo ritmo había tomado el poeta de la cantera popular en su país.
¡Pobre poeta! Como Nesval, el gran checo, lo traicionó el “miocardio inocente” de nuestro Rubén [Darío]. Su vida fue un ejemplo puro de humanidad y lirismo soldados firmemente, como él veía el contenido y la forma en la escritura; de acción y pasión. Quince años le tuvo el turco reaccionario en una cárcel, y allí enfermó para no curar nunca. De eso ha muerto, y del dolor de amar mucho a los suyos, a su pueblo, y de cantarlos, sin poderlos redimir».
Nicolás Guillén
“Y así es como un gran poeta turco y universal al mismo tiempo, se pasó 30 de sus 61 años de vida, entre las cárceles y el exilio, y escribió lo mejor de su obra en estas duras condiciones. Siempre fue consecuente. Equivocado o acertado, fue honrado. Y murió como había vivido: de pie”
Soliman Salom
“La poesía de Nazin Hikmet pertenece al dominio cultural del hombre de hoy y, por la amplitud de su autenticidad histórica, alcanza el valor de una vida permanente (…)
Tristan Tzara
“Su poesía se salva de la retórica, y le canta a la Revolución Cubana, o a cualquier otro acontecimiento político o social, sin caer en la oratoria (…) A Cuba llegó como un hombre entero, con sus sentimientos, sus pensamientos, sus sensaciones; con sus contradicciones y esperanzas”.
Joyce Lussu
POEMAS DE NAZIM HIKMET
“Sobre ti todavía”
1948
Amo en ti la aventura del barco navegando hacia el polo
amo en ti la aventura de hallazgo de los jugadores
amo en ti lo lejano
amo en ti lo imposible.
Me sumerjo en tus ojos cual en selva soleada
y sudoroso, hambriento e iracundo
y con apetito de cazador deseo morder tu carne.
Amo en ti lo imposible
pero nunca la desesperanza…
Cuando contaba con 17 años, los ingleses tuvieron el dudoso honor de ser sus primeros perseguidores, y lo hacían no sólo por sus actividades como miembro del partido nacionalista, sino también por sus poemas, impregnados ya de esa vibración y emotividad que le harían mundialmente famoso.
La mitad de mi corazón está aquí, doctor,
Pero la otra mitad se encuentra en China,
En el ejército que baja hacia el río Amarillo.
Cada mañana,
Cada mañana con el alba,
Mi corazón es fusilado en Grecia.
Y cuando el sueño rinde a los presos,
Cuando se alejan de la enfermería los pasos últimos,
Mi corazón se va, doctor,
Se va hacia una vieja casa de madera, allá en Estambul.
Además, doctor, hace más de diez años
Que no tengo nada en mis manos
Para ofrecer a mis hermanos;
Tan sólo una manzana,
Una roja manzana: mi corazón.
Por todas estas cosas, doctor,
Y no por culpa de la arteriosclerosis,
Ni de la nicotina, ni de la cárcel,
Tengo esta angina de pecho.
Desde mi cama
Contemplo la noche tras de los barrotes.
Y a pesar de todos estos muros
Que me aplastan el pecho,
Mi corazón palpita con la estrella más remota.
Y aquí, bajo estas líneas, el estremecedor poema titulado “Tal vez mi última carta a Memeth” ( su hijo)
Por una parte, los verdugos,
Como un muro nos separan.
Y además este cochino corazón
Me ha hecho una malvada jugarreta.
Mi niño, mi Memeth,
Quizá las suerte
No me permita volver a verte.
Lo sé,
Tú serás un muchacho
A la espiga de trigo parecido.
Cuando joven,
Yo también era así.
De elevada estatura, rubio, esbelto.
Vastos serán tus ojos como los de tu madre,
Con un rastro de pena amarga a veces.
Tendrás la frente inmensamente clara
Y una voz muy hermosa.
Atroz era la mía.
Cuando cantes
habrás de desgarrar los corazones,
y sabrás conversar brillantemente,
yo también fui un maestro en la materia,
cuando no me irritaban.
¡Ah, Memeth,
qué verdugo serás
de corazones!
No es fácil educar a un hijo sin su padre,
No apenes a tu madre.
Yo no he podido darle la alegría.
Que la tenga de ti.
Tu madre,
Como la seda fuerte, suave como la seda.
Tu madre,
Será bella aún a la misma edad de las abuelas,
Como aquel primer año en la vi,
Cuando tenía diecisiete años
A orillas de Bósforo.
Una mañana, como de costumbre
Nos separamos ¡hasta luego!
Era para no vernos nunca más.
Contar los días es difícil,
Y uno no puede hartarse del mundo,
Memeth,
Uno no puede hartarse.
No vivas en la tierra
Como un inquilino,
Ni en la naturaleza como un turista.
Vive en este mundo
Como si fuera la casa de tu padre.
Cree en los granos, en la tierra, en el mar,
Pero ante todo en el hombre.
Ama la nube, la máquina y el libro,
Pero ante todo, ama al hombre.
Siente la tristeza
De la rama que se seca,
Del planeta que se extingue,
Del animal inválido.
Pero siente ante todo la tristeza del hombre.
Memeth, yo moriré tal vez
Muy lejos de mi idioma,
Lejos de mis canciones,
Muy lejos de mi sal y de mi pan,
Con la nostalgia de tu madre y de ti,
Y de mi pueblo y de mis camaradas.
En el exilio pero no en el extranjero.
El 13 de mayo de 1961 Nazim Hikmet llegó a La Habana -por decisión del Congreso Mundial de la Paz- para entregarle al presidente cubano Fidel Castro el Premio de la Paz. Durante aquellos días de mayo el enviado conversó encandilado con artistas y trabajadores, observó cautivado a las mujeres y acabó prendado de los niños.
Su corazón se quedó en Cuba y nos dejó como testimonio uno de los más bellos poemas que se hayan escrito nunca sobre la Revolución cubana: “Reportaje en La Habana”.
Aquí compartimos algunos fragmentos de ese poema
[…] deambulo por las calles de La Habana
confundo los árboles con el asfalto
no soy capaz de distinguir el asfalto de los automóviles
el sol de la lluvia
las nubes blancas de las azulísimas piscinas
confundo los frutos con las mujeres
no soy capaz de distinguir
los jardines de infancia y la libertad
la libertad y la gente de esta ciudad
[…] confundo los monumentos las estatuas y los bustos de José Martí con
las fotografías y las litografías de Fidel
confundo a Fidel con las canciones la Internacional con el chachachá
y la pachanga con Fidel
somos sosyalistas palante palante
confundo a Fidel con las cien mil personas que agarrados uno detrás
de otro bailan la rumba
no soy capaz de distinguir La Habana de Fidel.
Seguir leyendo


el silencio de los excluidos
Por Graziella Pogolotti En homenaje a Roberto Blanco
