palabras de alberto marrero en la asamblea de la sección de poesía de la asociación de escritores de la uneac
Estimados poetas:

Estimados poetas:
Esta asamblea se inscribe en el proceso orgánico del IX Congreso de la Uneac, que comenzó desde el mismo momento que fue aprobada su convocatoria en el Consejo nacional del 30 de junio del 2018. En ella se rememora el llamado de alerta del General de Ejército Raúl Castro en su mensaje por el aniversario 55 de la organización cuando recordaba que hoy estamos doblemente amenazados en el campo de la cultura por los proyectos subversivos que pretenden dividirnos y la oleada colonizadora global.
Podríamos preguntarnos ¿qué puede hacer la poesía ante estos proyectos? Sabemos que ella no cambia nada, pero mueve y sensibiliza el espíritu de los que acometen el arduo y pedregoso camino de los luchan por una vida mejor. Martí lo sabía y su vida es un ejemplo de este vínculo armonioso. Se ha dicho que la poesía es antídoto per se contra la pequeñez y la medianía del alma, y mucho de verdad hay en esta afirmación. Según el poeta Hans Magnus Ensensberger, la poesía es probablemente el único producto cultural que no tiene un valor comercial. No hay sociedad sin poesía, señalaba_, y es equivocada la idea de que las mayorías no tengan ninguna relación con ella._ Es evidente que el poeta alemán leyó bien lo que Martí escribió sobre la importancia de la poesía en la vida de las naciones, incluso por encima de la industria.
Como no todos los miembros de la sección podrán asistir al congreso, este es por tanto nuestro congreso, donde además de evaluar la labor realizada en estos cinco años, elegiremos al nuevo ejecutivo de la Sección, así como a nuestros delegados, al precandidato al ejecutivo de la Asociación y a los precandidatos al Consejo Nacional de la Uneac. Los miembros que lo deseen podrán expresarse libremente sobre otros temas relacionados con el funcionamiento de nuestra organización, la creación poética y su influencia en la cultura de la nación.
Es difícil hablar de la poesía con el lenguaje típico de los informes. No obstante, tenemos la confianza de que ustedes, como buenos poetas, sabrán elevar el nivel del análisis durante el debate y su proyección al futuro inmediato.
El verdadero trabajo de esta sección es la labor individual de cada uno de sus miembros comprometidos con la creación y con la cultura de la nación. La obra es lo más importante. Sin ella no tendría sentido cualquier labor institucional. Aquí no venimos a hablar de cifras, porcientos, curvas de crecimiento o decrecimiento ni nada por el estilo, sino de obras que enriquecen el espíritu del país. La poesía cubana es de una riqueza paradigmática. Cuba tiene uno de los destacamentos poéticos más grandes y diversos del mundo. En la actualidad conviven varias generaciones de poetas, cada una con su mirada particular sobre el acto estético de la creación y sobre la realidad, en plena y libre creatividad, sin beligerancias extremas, con rupturas, eso sí, pero siempre seguidas de conjunciones, confluencias y restauraciones, como alertaba el poeta y ensayista mexicano Octavio Paz. No son muchos los pueblos que pueden darse el lujo de exhibir un espectro tan amplio de voces poéticas. La historia espiritual del país se puede seguir a través de sus poetas. Con absoluta clarividencia Lezama decía que nuestra isla comienza su historia dentro de la poesía. La imagen, la fábula y los prodigios establecen su reino desde nuestra fundamentación y el descubrimiento. Sin los poetas de ayer y los de hoy no se podrían entender muchas cosas. La literatura es una suerte de bitácora del alma, pero la poesía es dentro de esa bitácora su diario más íntimo y revelador, no pocas veces doloroso.
Esta sección ha tenido y tiene entre sus filas la mayor cantidad de Premios Nacionales de Literatura. Para orgullo nuestro seguimos contando con poetas de enorme prestigio intelectual como Fina García Marruz, y hasta hace solo unos meses atrás con la querida Carilda Oliver Labra, cuyo fallecimiento nos consternó a todos, con Roberto Fernández Retamar, César López, Pablo Armando, Nancy Morejón, Antón Arrufat, Miguel Barnet, Reina María Rodríguez y Mirta Yáñez, que acaba de recibir este reconocimiento. Pero entre nosotros también hay otros notables poetas que no se pueden soslayar y cuya obra esplende, enriquece y salta al firmamento de esta ínsula predominantemente poética. Hablo de Lina de Feria, Georgina Herrera, Domingo Alfonso, Rolando López del Amo, Pedro de Oraá, Basilia Papastamatiu, Waldo Leyva, Carmen Serrano, Roberto Manzano, Virgilio López Lemus, Alex Pausides, Soleida Ríos, Norberto Codina, Alex Fleites, Marilyn Bobes, Caridad Atencio, Sigfredo Ariel, Carlos Augusto Alfonso, Roberto Méndez, Omar Pérez, Ricardo Alberto Pérez, Víctor Flower, Rito Ramón Aroche, Leyla Leyva, Jamila Medina, Ismael González Castañer, Antonio Armenteros, Julio Mitjans, David López y muchísimos poetas más que, de nombrarlos a todos, incluyendo a los de las provincias, no me alcanzaría el tiempo de esta asamblea. He ahí la verdadera fortaleza de esta sección.
En estos cinco años Se trabajo después del VIII congreso, hemos dirigido nuestros esfuerzos a lograr el funcionamiento estable de la sección. Sin pretender sofocar a nadie con reuniones y eventos improductivos y cansones, se han realizado las reuniones con la periodicidad prevista en los Estatutos, donde hemos discutido asuntos que interesan a los miembros. No obstante, creo que nos ha faltado promover debates sobre la creación poética, sus tendencias e impacto en la cultura de la nación. La mayoría de las veces soslayamos el estado actual de la poesía y nos sumimos en otros problemas mundanos que aunque importantes, no superan la categoría del primero. En los dos encuentros nacionales realizados en 2015 y 2017 respectivamente, nos acercamos ligeramente a este propósito, y si bien hubo cierta satisfacción general, sabemos que hay que probar otras maneras de facilitar a nuestra membrecía espacios para la reflexión y el intercambio en torno a la creación, a sus publicaciones, jerarquización, divulgación y a la crítica de este género, a veces tan pobre y refugiada básicamente en la reseña.
El proyecto Cubapoesía, dirigido por el poeta Alex Pausides y otros dos miembros de la sección, realiza cada año el Festival internacional de poesía de la Habana dirigido a consolidar un espacio promocional para ella. El evento que reúne anualmente en La Habana y otras ciudades de Cuba a poetas de varias partes del mundo, se caracteriza por un acusado carácter multidisciplinario y una búsqueda de la dimensión pública de la poesía en barrios, escuelas, hospitales, centros laborales, etc. El festival es muy perfectible desde el punto de vista organizativo, pero ha demostrado cuánto se puede hacer en materia de difusión de la poesía y de sus creadores. Los compañeros que trabajan en él merecen nuestra ayuda y reconocimiento.
El proyecto Cubapoesía, además del festival, realiza laboratorios de escritura, acciones poéticas, encuentros con poetas invitados de otros países, homenajes, lecturas, ciclos de conferencias y otros momentos que sin lugar a duda han influido en la vida literaria de la capital y del país. Por otro lado, la Colección Sur, adjunta a este proyecto, ha publicado a muchos poetas consagrados y menos conocidos, y también a clásicos de la literatura universal, y constituye una alternativa importante en el panorama editorial.
Pensamos que la Sección de poesía debe imbricarse más todavía con este proyecto, que es en definitiva parte de su trabajo.
Asimismo, organizamos encuentros con delegaciones de poetas de Croacia, Eslovenia, China, Brasil y otras. De estos encuentros se han desprendido traducciones de poetas cubanos al esloveno y al croata. En este año debe salir la antología de poetas cubanos traducidos al croata.
Son varios los espacios que en la capital y en el país se dedican a la poesía y que dirigen miembros de esta sección. Destacamos los que dirigen hace más de diez años las poetas Basilia Papasmatiu y Soleida Ríos respectivamente. El Centro cultural Dulce María Loynaz ha mantenido una programación de eventos, talleres, cursos y otras actividades relacionadas con la poesía.
Las publicaciones de poesía por las editoriales se han mantenido durante estos años. Pensamos que a pesar de las dificultades materiales y financieras que conocemos, el ICL no ha dejado de promover los libros de poesía en sus catálogos. Ta vez falte una política de reedición más acertada en cuanto al género, así como la publicación de clásicos e importantes autores extranjeros cuyos derechos de autor ya hayan vencido el plazo de 50 años como estipula la ley. Aplaudimos el trabajo que este sentido está haciendo Ediciones La luz, de la AHS de Holguín.
Como miembro del Ejecutivo, el presidente de la sección presidió la comisión que estudió la Ley de DA y las resoluciones del Ministerio de Cultura que la complementan, con vistas a formular una propuesta que recoja los planteamientos de los escritores en estos años. Dicha propuesta obra en manos del CENDA, organismo que participa en este proceso a nivel nacional.
La sección ha trabajado en las propuestas para jurados de los premios Julián del Casal y David. Hemos apoyado otros eventos de poesía en el país, como el de Santi Spíritus y Granma, así como la celebración del Día mundial de la poesía, el 21 de marzo de cada año.
A pesar de que hemos luchado por tener un espacio fijo de poesía en la Uneac, no lo hemos logrado. Necesitamos que alguien se ocupe del espacio y le otorgue frescura y vitalidad con el apoyo de la sección. Del mismo modo, debemos utilizar más el sitio Web de la Uneac para que los libros de poesía y los premios de nuestros asociados se promuevan y se comenten en las redes sociales, además de la que se divulga a través de La Letra del escriba, Cubaliteraria, La Jiribilla y otras publicaciones digitales.
Somos del criterio que la presencia de la poesía en revistas literarias se ha mantenido, no así los comentarios, reseñas y ensayos críticos.
En esta etapa acometimos también el trabajo de crecimiento con nuevos miembros. En total ingresaron a nuestras filas 26 nuevos miembros, después de un riguroso análisis de sus obras por parte de la comisión designada.
En la medida de las posibilidades se han venido instalando los correos electrónicos y el acceso a internet de los afiliados. Todavía faltan algunos compañeros a los que hay que apoyar para que en este año tengan acceso a estos servicios tan necesarios para nuestra labor intelectual.
Con el ICL hemos debatido en reiteradas ocasiones el tema de la divulgación de la poesía, y este ha tomado en cuenta nuestras preocupaciones. Se han realizados ciclos de programas de tv dedicados a la poesía, así como un adecuado balance de publicaciones entre libros de poesía y otros géneros. Este es un asunto no agotado, en el que todavía hay mucho que trabajar en los próximos años. Lo importante es que se nos ha escuchado y hay respuestas.
Desearíamos que la poesía adquiriese un protagonismo mayor en la vida cultural y espiritual del país, que se estudie mejor en el sistema educacional, que los poetas actuales también resuenen en las aulas donde se forman los jóvenes, pero para ello hacen falta acciones más eficaces, más ajustadas a los tiempos que corren, donde la poesía entre al mundo de las nuevas tecnologías y se haga viral. En Facebook circulan millones de poemas, algo que no debemos ignorar, a pesar de las veleidades que también circulan en las redes sociales.
Pensamos que la Sección debe acercarse más a los jóvenes poetas de la AHS con vistas a su futuro ingreso a la Uneac. Hay que crecer con lo mejor y más talentoso de esa joven generación de creadores. Hay numerosos poetas jóvenes que están escribiendo muy bien. Basta leer las antologías y los premios Calendario y David para comprender que la poesía está viva y transita por caminos de experimentación y búsquedas, sin dar la espalda a la tradición. Vean las décimas que se escriben en el país, sobre todo por los poetas jóvenes. Esa es la política a seguir para no anquilosarnos
Quisiera concluir estas palabras con las siguientes ideas: Octavio Paz explicaba que el poema no es una forma literaria sino el lugar de encuentro entre la poesía y el hombre. Hacia ese encuentro siempre ha marchado la poesía cubana. En un breve ensayo sobre José Martí, Gastón Baquero apuntaba: Es el poeta quien descubre que no existe frontera ni diferencia alguna entre lo real y lo irreal. Es un soñador que ve los sueños exteriores, y un pragmático que siente la fuerza de los sueños.
Queridos colegas, la buena poesía nunca se ha desviado de su propósito de ser una fuente inagotable de paradojas acerca del arte y la condición humana, decía otro destacado poeta. Nuestra misión, nuestro compromiso ineludible con la nación cubana y con el mundo, es enfrentar los desafíos del momento y del futuro con la fuerza telúrica de la poesía. Hay un sinfín de versos memorables en nuestra literatura, pero hay uno que perdurará eternamente hasta la desaparición del planeta, si no inventamos algo que nos salve de la inminente catástrofe. Fue escrito por un poeta cubano que apenas rebasó los 42 años y cuyo nombre fue José Julián Martí Pérez. Dos patrias tengo yo, Cuba y la noche. ¿Acaso hay otro que lo supere?
Muchas gracias, y espero que el debate supla las carencias de este informe.
Alberto Marrero
Presidente de la Sección de Poesía
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