prestos a reaccionar

PRESTOS A REACCIONAR Gobiernos de televisión LUCY CRISTINA CHAU opinion@prensa.com Las autoridades de mi país trabajan con el televisor encendido. ...

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PRESTOS A REACCIONAR
Gobiernos de televisión
LUCY CRISTINA CHAU
opinion@prensa.com
Las autoridades de mi país trabajan con el televisor encendido. Y no estoy hablando de los improvisados del momento, sino de algo que sucede desde que nos recetaron la democracia como aspirina para todo mal y nosotros interpretamos que democracia era poder cambiar de canales a gusto.
Los asesores parecen tener el noticiero de la mañana como indicador para elaborar esas ideas y proyectos que nos sorprenden por su inverosimilitud. Por eso no es de extrañar que el plan de gobierno –si es que existe– repose debajo de los periódicos y del radiotransmisor en el cual se retransmiten los programas donde se ventilan –más que nada– problemas domésticos.
En esa lógica, los personeros del Estado corren ya con sus propios camarógrafos a atender enfermos con cuadros crónicos o casas de inquilinato que se están cayendo a pedazos. Al inicio de la temporada lluviosa, los funcionarios de Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) están más vinculados al Centro de Emergencias que a las tareas de prevención. Los colchones y demás enseres comunes en los desastres empiezan a contabilizarse y el Despacho de la Primera Dama se prepara para el debut en el Parque Omar, en donde cobrarán la atención que buscan en aras de la próxima campaña política. Ya es casi un cliché que los directores de Sinaproc se lancen para el puesto de alcalde, porque creen que sus constantes apariciones en la tele son suficientes para conseguir popularidad.
Si seguimos así, no vamos a cambiar de tema. Será como la película cuyo guión repite la fórmula con nuevos actores. En junio habrá inundaciones, en agosto volveremos con el tema de los damnificados hasta noviembre y si el Gobierno tiene suerte, un terremoto en diciembre podría darles cobertura total y de paso aliviar las denuncias que brotan a diario desde las organizaciones sociales.
¿Ave de mal agüero? No, qué va, simple observación. Es como saber que las escuelas no estarán listas cuando comience el año escolar o esperar sin asombro que las placas para los vehículos tengan retraso. A quien se fija en estas cosas no le sorprende que una locutora llegue a ser ministra de Educación o que un muñeco de tela tenga su propia campaña para las elecciones. No hace falta esperar a que salga en el periódico, es algo que sabes.
Hagan la prueba, miren las noticias por una o dos semanas y tendrán matemáticamente el plan de gobierno de las siguientes dos. Surgirán proyectos para el próximo semestre y licitaciones inverosímiles para el año entrante. Esta semana, por ejemplo, al director del Sinaproc se le ocurrió hacer simulacros para tsunamis, cosa que le ha dictado prodigiosamente la pantallita y su sed de protagonismo. Oh, sorpresa…
Y así, podríamos esperar que el presentador del noticiero de las 6:00 a.m. anuncie que llamará al ministro de turno, y que éste a su vez deje de planificar, de administrar la cosa pública, y hasta de pensar (aunque no sea costumbre), para encaminarse a resolver problemas que son llanamente producto de no planificar, de no comprender la génesis de los problemas y de no estudiar a conciencia las causas del subdesarrollo.

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