voces por la paz y la libertad se alzaron en la casa del alba cultural de la habana

voces por la paz y la libertad se alzaron en la casa del alba cultural de la habana

··6 min de lectura

voces por la paz y la libertad se alzaron en la casa del alba cultural de la habana

Este viernes tuvo lugar en la Casa del Alba Cultural, ubicada en la calle Línea esquina a D, en El Vedado, la primera lectura de la acción poética Voces contra la guerra nuclear, organizada por el Festival Internacional de Poesía de la Habana como parte del programa de la XX edición de la Feria del Libro, Cuba 2011.
En una tarde ligeramente invernal, cargada de lirismo y magia, se dieron cita una decena de poetas de Cuba y otras partes del mundo, para cantarle a la vida y a la necesidad de defender, no sólo el patrimonio cultural acumulado por el hombre en su devenir histórico, sino también la supervivencia de la especie humana y el destino del planeta tal como lo conocemos, porque no es un secreto para nadie que la civilización vive al borde de una guerra descomunal y la aspiración de todos los hombres de buena voluntad en el mundo es la de vivir en paz.

Entre los poetas que allí alzaron sus voces estaban Roberto Sosa, Poeta Nacional de Honduras, Hildebrando Pérez del Perú, Tarek William y Sol Linares, de Venezuela, Claudio Pozzani de Italia, Salvador Medina, de Panamá, y los cubanos Marilín Bobes y Alex Pausides, ante un público selecto que se resiste a permanecer indiferente ante los peligros que hoy azotan a la humanidad.

Hildebrando Pérez y Tarek William, en nombre de la mesa directiva de la Red Mundial de Poetas en Defensa de la Humanidad, y de los poetas presentes, dieron lectura al Manifiesto de la Habana, un bello mensaje que afirma que aceptar el hambre, la enfermedad, la ignorancia y la injusticia como algo fatal inherente a la existencia humana, es un atentado a la esencia misma del hombre y hace un llamado a salvar al hombre, a los pájaros, a los árboles, a las mariposas, a los hipocampos y a los delfines, al aire, al cielo, a las madreselvas, a los olores y los colores, a las criaturas y a los elementos, juntos todos en esta hermosa casa azul en su aventura maravillosa por el tiempo y el cosmos, invitándonos a abrir para las generaciones de hombres y mujeres de mañana la posibilidad de respirar oxígeno incontaminado y beber agua potable.

Que sean destruidas para siempre todas las bombas atómicas. Que el dinero que gastan los gobiernos en armas se use para que los alimentos, las medicinas y el conocimiento les sean devueltos a sus dueños originales, los bellos habitantes de la tierra, para la curación del alma y el cuerpo porque hay que salvar las aguas y las tierras fértiles, las florestas y las ciudades del hombre y las escuelas y las fábricas.

Hay que salvar los atardeceres y las auroras, el milagro de la vida en el universo y eso es deber de los poetas, cantar y glorificar la belleza del mundo, revelar el espíritu humano en toda su grandeza y al mismo tiempo luchar contra las fuerzas regresivas que empujan al mundo a la barbarie.

Un mensaje que concluye invitándonos a poner obra y vida en la fundación de un mundo mejor, que no sólo es posible, sino imprescindible, porque sería un crimen permanecer indiferentes y aún tenemos muchísimo que hacer.

El hondureño Roberto Sosa, uno de los grandes poetas de la lengua española, conmovió a todos con sus versos salidos del corazón
Fue sin lugar a dudas una tarde hermosa en La Habana, en la que un grupo de poetas reunidos en la Casa del ALBA, alzaron sus voces contra la guerra y le cantaron a la vida y a la libertad.

María de los Ángeles Polo (Web Radio COCO)
Sábado, 12 de Febrero de 2011

DOSSIER

ROBERTO SOSA, Poeta Nacional de Honduras, 1930.

La yerba cortada por los campesinos

Cuántas veces nos ha parecido

que lo más importante de nuestras vidas

es el vuelo de las abejas que precede a las colegialas

que retornan de las aulas, pensando en nada,

felices como peces.

Y cuántas veces hemos razonado

que la rebeldía contra un sistema de cosas

Impuesto a través

de asesinos alquilados

investidos

de infinitos poderes,

nos dignifica.

En nuestra segunda inocencia hemos imaginado

que alguien nos llama

desde un lugar hermoso parecido al mar, y que la voz

viene de la garganta de esa mujer delgada que esperamos en vano,

o que nos llame el amigo de la infancia, aquel

cuyo padre comía tinieblas en los días difíciles.

Y cuántas veces al hablar de nuestra verdad

hemos creído

hablar de la verdad que interesa a las grandes mayorías

y nos hemos sentido emocionados por ello porque sabemos

que el líquido de la verdad altera el pulso y envía una carga

no acostumbrada al corazón, que puede convertirse de este modo

en una suerte de Esfinge sin enigmas.

Y así creemos vivir aproximándonos a lo perfecto.

En realidad

sólo

lo que hace el hombre

por enaltecer al hombre es trascendente.

La yerba cortada por los campesinos es igual a una constelación.

Una constelación es igual a una piedra preciosa,

pero el cansancio de los campesinos que cortaron la yerba

es superior al universo.

Demostrar los hechos mezclados con las lentitudes

de un fuego que no conocemos, y quemar incienso a las buenas

gentes

ayuda a vivir,

ayudar a bien morir.

Dibujo a pulso

A como dé lugar pudren al hombre en vida,

le dibujan a pulso

las amplias palideces de los asesinados

y lo encierran en el infinito.

Por eso

he decidido –dulcemente–

–mortalmente–

construir

con todas mis canciones

un puente interminable hacia la dignidad, para que pasen,

uno por uno,

los hombres humillados de la Tierra.

Esta luz que suscribo

Esto que suscribo

nace

de mis viajes a las inmovilidades del pasado. De la seducción

que me causa la ondulación del fuego

igual

que a los primeros hombres que lo vieron y lo sometieron

a la mansedumbre de una lámpara, De la fuente

en donde la muerte encontró el secreto de su eterna juventud.

De conmoverme

por los cortísimos gritos decapitados

que emiten los animales endebles a medio morir. Del amor

consumado.

Desde la misma lástima me viene.

Del hielo que circula por las oscuridades

que ciertas personas echan por la boca sobre mi nombre.

Del centro

del escarnio y de la indignación. Desde la circunstancia

de mi gran compromiso vive como es posible

esta luz que suscribo.

Los días difíciles

De joven creía que podía morir y renacer

de mis propios despojos.

Es una larga historia.

Fui marinero de la medianoche. Escalé montañas

con un cadáver atado a un tobillo. Falsifiqué mi efigie

a cambio de un plato de bellas falsedades: Fijé

mi residencia en el lado oculto de la realidad. Allí viví

diez años cometiendo abominables crímenes: escribí

a favor de la insolencia de los poderosos, novios purísimos

de la barbarie y agrimensores de la oblicua eternidad; elogié

la suavidad de las manos pausadas

de los ladrones de bancos; asesiné –por órdenes superiores–

el jardín de mi hermano mayor, que era su único tesoro.

Defendí con mi vida

las creencias de los mercaderes, ensalcé sus burlas sangrientas

a lo desconocido y su espantosa alegría de monos superiores.

Yo era entonces muy joven y creía que podía caer de bruces

sin sufrir daño alguno: Creía que podía conservar

sosegada en su hondura mi barba mitológica.

Compartir

Seguir leyendo

Inicio·

espada y escudo de la nación cubana

Ser cubano es también la libertad de serlo. La cultura construye diariamente la conciencia interior de lo que se es; expresión auténtica de lo que ...

Cubapoesía · 11 min

Un boletín más tranquilo.

Un boletín más tranquilo — nuevos ensayos, cosas que vale la pena leer, y alguna que otra fotografía.

Gratis. Cancele su suscripción con un clic.