éxodos

por Karel Leyva Ferrer.

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por Karel Leyva Ferrer.

Ya viene por el istmo
la nueva caravana
con la rabia, el hambre
los bolsones, las llagas
de los que parecían
haberse resignado
sin memoria, sin tierra
sin palabra, sin patria
cuando todo apuntaba
a una última calma
desde el bosque de asbesto
los abrojos se ensartan
y uno a uno los nombres
se convocan, se llaman
retomando los ríos
que el cemento imitara
para hablar otra vez
entre cuerdas y chacras
de un país que merece
mucho más que esperanzas
cuando asciende la muerte
en coral andanada
hasta el pecho del niño
que hace poco jugaba
y una bala irascible
inconsciente y profana
le abre surcos y afrenta
se trastoca en mortaja
como única dote
que la vida entregara
Será acaso que el viaje
inició cuando el agua
escapó de los nombres
que dieron los amautas
y amputada la mies
cuando apenas levanta
su cortina este acto
tras el diente que anuncia
una ausente verdad
no hay palabra, ni guante
que recoja el calor
no soportan la piernas
es de llagas el rumbo
y no existen promesas
más allá de este reto
de vencer las fronteras
Son de a miles los motes
como miles las piedras
que cimientan sus suertes
se ha gestado la angustia
entre selva y ponientes
en un tiempo que quiso
y no pudo abstenerse
de su ansiosa zozobra
su promesa insipiente
de ser tierra de todos
y no más fue la muerte
donde estuvo la milpa
un incendio se cierne
del quetzal glamoroso
hoy apenas se entiende
como nota de espuma
siendo ayer inmanente
marejada de pulcros
tornasoles del verde
o quizás esta piel
reencarnada en las huestes
viene a dar desde el sur
de lacónico vientre
una vuelta al pensil
de ocelote y serpiente
como van a la luz
mariposas silvestres
en la noche del llanto
cuando en calma presienten
que está allí su vergel
y una a una se pierden
aleteando en un pulso
contra el viento que hiere.
La famélica turba
que se antoja insurgente
para aquellos que hunden
su ponzoña y pretenden
expurgar viejas culpas
con trofeos noveles
que ostentar en sus fiestas
de abalorios turgentes,
se abalanza en silencio
en penurias se alza
retomando el camino
aunque anuncien metralla
los que ayer usurparon
y hoy asfixian el alma
con el doble mercurio
su promesa y su rabia,
aquí llegan los tardos
van también los que ensartan
entre pulpa y arcilla
clandestina palabra
con que hablan al rio
domestican la rabia
y propician el humus
como ofrenda sagrada
para un tiempo sin tiempo
de una grey que se embauca
con las figuraciones
de una sórdida trama.

nov/2018

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