poesías dedicadas a fidel

Artículo recuperado del archivo histórico.

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Yo fuera feliz

Yo fuera feliz

si todo fuera como antes.

Poder oír su voz

abriendo caminos en el horizonte.

Seguir su mirada

que apunta siempre hacia el Sur.

Escuchar los susurros

que oye de todos los desamparados.

Soñar con una América Nuestra

con su fuerza unida a la de Bolívar y Martí.

Verlo junto, sonriente,

entre jaranas, con su amigo venezolano.

Alzando ese fusil guerrillero,

que apunta contra toda injusticia.

Si todo fuera como ayer,

hoy lo vería de verde,

como la Sierra Maestra,

con su sonrisa amplia,

con las delicadas manos

marcando sus palabras.

Yo fuera feliz,

si todo fuera como ayer,

y él fuera como es,

como quedará en la historia

y en nuestros corazones.

No te despidas

No menciones la palabra muerte,

esa no es para los grandes hombres,

ellos quedan para siempre en la historia.

No pienses que te irás algún día,

permanecerás cada vez más unido a tu pueblo,

como el árbol que se afinca en la tierra para llegar al cielo.

Nunca descenderás,

habrá muchos brazos

para mantenerte en alto.

No saldrás del presente,

la historia de la humanidad

está escrita con letras de futuro.

Arriesgaste mil veces tu vida

por la independencia y felicidad

de tu pueblo.

La obra que construyes

tendrá continuadores,

como el sol que nace cada día.

Estarás allá en lo alto de la Sierra,

muy cerca del cielo y de José Martí,

mirando a tu Isla y a tu Latinoamérica.

Tus ideas extendidas por doquier,

renacerán en cada generación africana

que busque la unidad y la felicidad del pueblo.

Allá entre los pueblos lejanos del Asia,

corazones agradecidos te bendecirán,

repitiendo tu nombre, llamándote hermano.

Nunca te irás, legendario guerrero,

esculpiste con plomo tu nombre

en aras de la justicia y la paz.

No te olvidaremos, visionario líder,

mostraste el camino a seguir,

tus ideas quedaron sembradas.

Creíste en el hombre,

como un nuevo Jesucristo,

evangelio de amor y solidaridad.

Cuando traspases con tus blancos vestidos

la puerta destinada a los simples mortales

no te habrás ido, quedarás en nuestros corazones.

La estrella del Moncada

En la noche negra de la Patria

surgió una estrella reluciente

que marcó el camino a seguir

a la generación del Centenario.

Cuando unos lo llamaban derrota,

doce hombres con sus fusiles,

montañas heroicas por delante,

la estrella gritó: ¡Victoria!

Ante siglos de ignorancia

se prendió el farol de las letras

y fue quemando el analfabetismo,

casa por casa en ciudades y montañas.

Garras extranjeras invadieron

una playa de esta Isla

y la estrella subió a un tanque

e impidió detener la historia.

Los bandidos se armaron,

robaron y asesinaron campesinos,

alfabetizadores y obreros

que luchaban y educaban.

Los trabajadores formaron milicias

y junto al ejército del Moncada

el pueblo tomó la justicia

y derrotó a los bandidos.

Cuando el mundo dejó de ser

dos o mejor, de ser tres,

unos predicaron de inmediato

el fin de la historia.

La estrella guió a su pueblo

en los momentos más difíciles,

sin electricidad, sin agua, sin pan,

fue al futuro y regresó al presente.

Imprimieron sus palabras certeras

confianza para seguir adelante.

El pueblo no le falló a su líder,

poco a poco lo peor quedó atrás.

Hoy sigue más alta esa estrella,

radiando confianza y luz,

mostrando el fin del camino

hacia un mundo mejor.

Hermanos por la historia

En una sonrisa y un abrazo

se une la Isla al Continente.

La historia avanza al futuro

echando raíces del pasado.

De los fusiles florecen rosas,

cuarteles convertidos en escuelas,

campesinos laborando sus tierras,

obreros con sueños del mañana.

La ignorancia de siglos erradicada,

los servicios de salud para todos,

la cultura llegando a cada hogar,

riquezas del pueblo para el pueblo.

Los uniformados son parte del proceso,

patrullan, cuidan con sus armas de noche,

después se convierten en laboriosos obreros

construyen casas, hospitales, escuelas, puentes.

El enemigo de los pueblos no duerme,

está al acecho con su capa y florete,

o emboscado con su nuevo cohete,

saqueando oro, robando dólares.

El que quiso una América grande

recorre en su caballo llanos y montes.

Lo acompañan esos grandes generales

que llenaron de tanta gloria al continente.

El Libertador de pueblos

llama a los muertos y a los vivos

a construir una América unida

del Río Grande a la Patagonia.

El de la rosa blanca y la América Nuestra

insiste hoy que Patria es humanidad

y mirando hacia el Norte de su Isla

alerta que el peligro no ha cesado.

Es como si brotaran del libro de historia

nuestros próceres, apóstoles, libertadores

para mostrarnos el camino a recorrer

y darnos su ejemplo y su experiencia.

No coincidieron en tiempo

el del Continente con el de la Isla,

pero el Apóstol amó al General

y lo llamó Maestro, forjador de pueblos.

Más de un siglo después

el discípulo del Apóstol

conoció al del General,

iban cargados de sueños.

Hablaron de lo pasado,

del presente y del futuro,

coincidieron las ideas,

se fraguó una amistad.

Amistad que se fortalece

en la misma trinchera,

en el amor a la Patria,

en la defensa del pobre.

En las ideas de Cristo,

en su lucha social,

igualdad en la Tierra,

en un mundo mejor.

Esa amistad se nutre,

de vínculos del pasado,

de la fuerza del hoy,

de la confianza en mañana.

Cuando ambos sonríen

entre bromas de hermanos,

los pueblos unen sus manos

de un extremo al otro del Caribe.

Hermanos del mismo sendero,

por la felicidad de los pueblos,

por el amor al prójimo,

hermanos por siempre.

Aprendimos a quererte

Porque cuando nacimos

nos sentimos libres como los pájaros.

Viviendo con la libertad conquistada

por las guerrillas en las lomas y el pueblo en el llano.

Crecimos fuertes y sanos

con los cuidados del médico,

en policlínicos, consultorios y hospitales,

vacunados contra posibles enfermedades.

Aprendimos a quererte

porque una escuela nos educa

no sólo a leer y a escribir

sino como ser útiles en la vida.

Conocimos que somos todos compañeros,

en la escuela estudiamos como hermanos

en el barrio formamos una familia

y juntos forjamos una gran nación.

Aprendimos a quererte Revolución Cubana,

convertiste el pasado de pobreza y hambre

en un Estado de obreros y campesinos

que construyen un mundo mejor.

Aprendimos a quererte, Comandante en Jefe,

porque no dejaste que el Apóstol fuera olvidado

al llevar sus ideas al Moncada y a la Sierra

para forjar la Patria de todos y para el bien de todos.

La Revolución

Cuando tiene un hogar el anciano,

y se siente protegido, querido, recordado,

es que hay Revolución.

Cuando el hombre tiene trabajo y techo,

y confía en el porvenir de la Patria y su futuro,

es que hay Revolución.

Cuando los niños tienen hospital y escuela,

y crecen en su tierra como dueños del mañana,

es que hay Revolución.

Cuando el pueblo es libre e independiente,

guiado por su Partido y por el compañero Fidel,

es que hay Revolución.

Legendario guerrillero

Legendario guerrillero,

mano firme,

paso erguido y seguro,

mirada al futuro.

Hombre de eterna acción,

entrega total a su causa,

coraje como acción diaria,

luchando por la vida, encuentra su muerte.

La muerte es un punto en el camino,

es una pausa en el gran batallar,

los ideales avanzan sobre el tiempo,

la figura transciende su siglo.

Es bandera de lucha

para los que lo conocen,

grito de guerra

para la juventud.

En toda causa justa está presente,

inspiración constante,

enfrenta con su cuerpo gigante

los males de la humanidad.

Quien no le admira,

no puede odiarle.

Es dios de la guerra,

ángel de la paz.

Seguirá con nosotros

cuando ya no estemos,

alumbrará otras noches

con su luz justiciera.

Se fue para quedarse,

para combatir por siempre

junto a cada hombre honesto,

legendario guerrero.

Te miro, Fidel

Te miro, Fidel

y palpo tu reflejo

en cada escuela construida,

en cada hospital que salva vida.

Te miro, Fidel

y por doquier tu obra veo,

el hombre pleno de igualdad,

todos los niños con felicidad.

Te miro, Fidel

y tu figura multiplicada observo,

tendiendo la mano a otros pueblos por amistad,

con tus médicos y maestros trabajando por solidaridad.

Y como en los primeros años de Revolución,

cuando nos diste, vivienda, trabajo y educación,

te repito en nombre de cada cubano honesto y fiel,

Gracias, Comandante. Gracias, Presidente. Gracias, Fidel.

Un soldado de Fidel

Si al pueblo de lejos observa,

notará un enjambre que trabaja,.

un ejército de abejas tras su líder,

de obreros, campesinos, con poder.

Es un pueblo entero en Revolución,

guiado por las ideas y la convicción.

Forjando juntos una mejor sociedad

en un mundo de odio y de maldad.

Cuando al seno del pueblo entra

siente que marcha con la historia,

con un objetivo y una meta: ser fiel

a Cuba y un buen soldado de Fidel.

Regreso de Cuba

Regreso de Cuba

y en mis maletas traigo versos

hechos a las playas, a las palmas, a los ríos.

Regreso de Cuba

y mis ojos están llenos del verde

tomado de los cañaverales, los cafetales.

Regreso de Cuba

y el color azul también lo llevo

del ancho mar y el brillante cielo.

Regreso de Cuba

y cargo el pecho lleno de emociones

de ver niños con escuelas y hospitales.

Regreso de Cuba

con mil esperanzas nuevas

campos floridos, juventud, sonrisas.

Regreso de Cuba

sabiendo que hay mucho por hacer

pero allí está el pueblo, el Partido y el compañero Fidel.

David Paulovich Escalona

Asalto a la eternidad.

Los rayos del Sol

no pudieron romper

los siglos de opresión,

de la colonia al imperio.

Muchos lo dieron todo,

incluso la propia vida,

para barrer el pasado

y construir el futuro.

Llega de bien lejos,

cargado de sueños,

de libros de historia

de Cuba y de España.

Sube la escalinata

y avanza al futuro

con pasos firmes

seguido de estrellas.

El Alma Mater lo observa

y cual Mariana Grajales

le enseña el pasado

y le indica el futuro.

La arcilla es moldeada

con la cadena del Apóstol,

el machete del Titán de Bronce

y la sangre derramada de los héroes.

Con su toga y birrete

alzó el machete mambí

en carga centenaria

por la independencia definitiva.

Detrás de los barrotes

brotaron los rayos luminosos

para acabar con la oscuridad

y sumar el pueblo a la lucha.

Para cumplir los sueños

el plomo rugió en las montañas,

las bombas y tiros en las ciudades,

y el joven abogado entró de lleno en la historia.

Setenta años después,

su luz es faro y guía.

El Alma Mater cerró sus brazos,

le dio un beso y lo condujo a la eternidad.

¡Felicidades, Comandante!

En tus 90 cumpleaños,

llenos de gloria y hazañas,

de amor, paz y solidaridad,

te deseamos salud, compañero Fidel.

En casi un siglo de vida,

enfrentándote a las balas,

trabajando para el pueblo,

te deseamos suerte, compañero Comandante.

Has entregado amor a la Patria,

te has convertido en símbolo de lucha,

militar de verde, civil de bata blanca,

lo mejor para ti en tus 90 cumpleaños.

Fidel, presente y futuro.

Cuánto hay en ti de Martí,

con su visión de futuro,

aunando a un pueblo

por la independencia.

Cómo te pareces a Maceo,

con su machete en la mano,

su fuerza en la mente

y Baraguá en su puño.

Desafiaste a la muerte,

en un tanque de guerra

cabalgaste con ella

en la Sierra y el llano.

Saltaste océanos

para curar a pueblos

y destrozar las barreras

que dividen a los hombres.

Tus brazos armados

arrojaron plomos

contra colonialistas,

títeres y tiranos.

Cuánto hay que aprender de ti,

beber de tu sabiduría,

seguir fiel a tu ejemplo,

a Cuba amar como nadie.

Del Moncada a la Sierra,

del llano a la loma,

del intelectual al obrero,

del hoy al mañana.

Eres presente y futuro,

guerrero y maestro,

estrella que guía

hacia el horizonte.

Noventa años de historia.

Eres como el árbol que crece,

afianzando sus raíces,

endureciendo sus ramas,

aportando hojas y frutos.

Hay quien te ha visto viajar

del presente al futuro,

y traer en tus manos

la estrella que alumbra.

Abres el camino de la historia,

por muy difícil que sea el presente,

con la razón en una mano,

y el fusil en la otra.

No llegas a un siglo,

y eres todo leyenda,

cargado de años,

de méritos, de gloria.

Tu ejemplo perdurará,

eres faro y guía,

de los de ayer, de hoy

y de los que vendrán mañana.

Novena años y más…

Que tengas un feliz cumpleaños,

lleno de salud, alegría y amor,

te deseamos hoy a ti,

compañero Fidel.

Cumple muchos, muchos años más,

Te bastaron 33 años para entrar a la historia,

bajaste de la Sierra con la mochila de la libertad,

montaste en un tanque para proteger el socialismo y la paz.

¿Qué más de faltó por hacer, eterno guerrero?

Acabaste con la ignorancia de tu pueblo,

llevaste el pan a la boca del pobre,

la tierra al que trabaja, la fábrica al obrero.

Los fusiles defienden al pueblo,

Los hospitales curan los enfermos.

Los niños y jóvenes con sus escuelas.

Cómo no repetirte: Gracias, Fidel.

Por todo lo que le has dado al pueblo,

por lo que has aportado a la humanidad,

por tu condición humana y de líder,

cumple 90 años y muchos más…

Liset Paulovich Rosario

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